Allende la vida

Más allá de más nunca, después de la lejanía, allende los confines no imaginados, está la claudicación jamás realizada. Allende la lucha. Se mantiene la tenacidad de caminar porque pese a las desviaciones y retrasos, la bandera socialista que no es otra que la felicidad propia viviendo en cuerpo ajeno, se agita en vuelo clasista y antihegemónico productivamente combatiendo toda forma de violencia.

 Imagen: Memorial de Acceso al Estadio Nacional de Chile. Avenida Grecia. “Homenaje a las prisioneras y prisioneros de Chile”. Arquitectos: Alexandra Buzhynskaya y Marcel Coloma. Dibujo: Guillermo Núñez, sobreviviente y Premio Nacional de Arte

Imagen: Memorial de Acceso al Estadio Nacional de Chile. Avenida Grecia.
“Homenaje a las prisioneras y prisioneros de Chile”.
Arquitectos: Alexandra Buzhynskaya y Marcel Coloma. Dibujo: Guillermo Núñez, sobreviviente y Premio Nacional de Arte

 

Más allá de un día, después de una batalla, allende septiembre, late la esperanza a toda prueba. Allende la palabra. Todo lo dicho y callado, todo lo aprendido y compartido, la movilización por hacer ley nacional todo lo que contribuya a la dignidad provoca rebeldía y estremece las bases capitalistas; la invocación de lo humano se convierte en el santo y seña de acceso a la construcción de los cimientos de la organización cultural y se difunde masivamente.

Más allá del dolor, después de la tristeza, allende la nostalgia, está el empecinamiento que desmiente la debilidad. Allende la resistencia. Sobran los silencios y el clandestinaje, lo militante supera lo militar, se desacata la orden luctuosa, se rechaza la absurdez del encierro y se sale a la calle para no quedar fuera del nicho revolucionario que interpela cada vez que se pierde el aliento.

Más allá de las imposiciones, después del saqueo de los objetos más valiosos, allende los estragos del bombardeo, está la reconstrucción popularmente inspirada. Allende las convicciones. Está lo perenne del amor que no tiene lógica ni explicación, simplemente ocurre; el canto se hace multitudinario, las letras resguardan la memoria; habrá que atizar el fuego hasta con el nombre para que sea salvador y ejemplo que anime el crecimiento y así la causa de la justicia social tenga asideros más profundos que una mina chilena.

Aunque seas preposición literaria entrada en desuso para quienes no nos entienden, más allá de todo recuerdo, después de cualquier símbolo, allende la muerte, estás vos. Allende la vida. Allende, la vida.

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Ileana Ruiz (Venezuela). Activista de derechos humanos, investigadora social y periodista. Asesora en resolución de conflictos, educación popular, participación ciudadana y derechos humanos y profesora de la Universidad Nacional Experimental de la Seguridad. Articulista en el semanario venezolano “Todosadentro” del Ministerio de la Cultura desde 2006. Premio Nacional de Periodismo de Opinión, 2013. Entre sus publicaciones: De la indignación a la implicación (2006); Pueblo de agua: Cuentos para la educación en derechos humanos sobre la identidad del pueblo warao (2009); Servicio de policía bajo la mirada ciudadana (2010); La clave del acuerdo. Practiguía para la resolución pacífica de conflictos (2011); Pasos dados poco a poco. Memoria y cuentos del proceso de constitución de los Comités Ciudadanos de Control Policial (2012).

1 Comentario

  1. uyyy este escrito está hermoso, llega al alma, lo hago mío como muchos, allende tu palabra hermosa Ileana nuestra… copio unos pedacitos pero está todo pa robárselos… Más allá del dolor, después de la tristeza, allende la nostalgia… Allende la resistencia… Allende la vida. Allende, la vida… hermoso definitivamente hermoso….

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