Argelia: detenciones militares y presidencia fantasmagórica

En Argelia, se acentúa la posibilidad de que el presidente Abdelaziz Bouteflika -casi inmovilizado, enfermo y en una silla de ruedas- sea candidato una vez más a la presidencia. Sería la quinta vez consecutiva. En ese contexto, es imposible saber si la detención de cinco generales del ejército argelino (Armée nationale populaire, ANP) tiene alguna conexión con esa presidencia fantasmagórica. Esos mandos militares han sido detenidos tras comparecer ante el juez de instrucción de un tribunal militar de Blida. Se trata de los generales Boudjemaâ Boudouaour, Menad Nouba, Habib Chentouf, Saïd Bey y Abderrazar Cherif, quienes ocuparon –hasta su destitución por Bouteflika- las jefaturas de tres regiones militares y de la gendarmería. El primero de los citados era Director de Finanzas del Ministerio de Defensa.  Son acusados de “tráfico de influencia” y “abuso en el ejercicio de sus funciones”. Anteriormente, la autoridad judicial militar les había retirado sus pasaportes.

En Argelia, un hecho como éste llega envuelto –como es tradicional- en una atmósfera opaca, donde es difícil extraer conclusiones políticas y separar el grano de la paja. No hay que olvidar nunca que el ejército surgido de la independencia (“el gran mudo”, según la expresión popularizada) ha sido casi siempre –con matices en el último período- el verdadero poder del país, especialmente la rama de sus servicios secretos.

Esos militares ahora en situación de detención provisional fueron “apartados” durante el verano, tras ser acusados de corrupción y enriquecimiento ilícito. En todo caso, esas detenciones revelan “un gran movimiento que tiene lugar en la jefatura de las regiones militares y en otras grandes instituciones del ejército”, según el diario el diario Liberté-Algérie, que añade que en el mismo caso estaría un coronel que trabajaba en Orán, también interrogado por el instructor militar.

Además, los medios argelinos recuerdan el “desplazamiento” o sustitución reciente de otros mandos, del general Moddad Benziane, exdirector de personal del Ministerio de Defensa y de Abdelghani Hamel, exdirector de la Seguridad Nacional. En la lista de los cesados o separados de su puesto, figuran también exjefes de la aviación y el Secretario General del Ministerio de Defensa. “Su petición de retiro ha sido admitida”, es la expresión utilizada oficialmente.

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General Ahmed Gaïd Salah, viceministro de Defensa y Jefe del Estado mayor de las fuerzas armadas de Argelia.

En la jefatura actual del Estado Mayor, se justificaron los cambios en septiembre diciendo que el mando en los puestos descritos requiere “una conducta ejemplar, un comportamiento irreprochable y un mando racional” (palabras atribuidas al Jefe de Estado Mayor del ejército argelino,  Ahmed Gaïd Salah). A este último, que es asimismo viceministro de Defensa, se le atribuye también la salida forzosa hacia la jubilación de Mohamed Mediène, que fuera jefe de los servicios secretos hasta 2015. Gaïd Salah apoyó la reelección de Bouteflika en 2014, según dicen, de acuerdo con la familia del presidente, donde ahora la posible renovación del mandato de Bouteflika podría no contar con la misma unanimidad que hace cuatro años.

Bouteflika, una candidatura polémica

En Argelia, los pronunciamientos en favor de la reelección de Bouteflika abundan desde el oficialista FLN y sus partidos aliados, desde instancias oficiales y desde diversas organizaciones sociales; pero no han faltado quienes se oponen y describen una situación surrealista. El verdadero estado de salud del presidente argelino es un misterio, a pesar de muy esporádicos y contados encuentros oficiales con algunos dirigentes de otros países.

A finales de agosto se supo que el presidente argelino había viajado a Suiza para ser tratado médicamente. Bouteflika ha sufrido diversos problemas de salud graves. En 2013, en uno de esos episodios más o menos conocidos, sufrió un “accidente vascular cerebral” del que fue operado en París.

Hoy se recuerda que fue en su antigua residencia suiza donde el actual jefe de Estado de Argelia fue instado por una comisión de militares para que aceptara volver a su país para convertirse en presidente. En su haber, persiste la mezcla de acción militar y de política de reconciliación que redujeron la amenaza de la insurgencia islamista que a finales del siglo XX llegó a amenazar el poder en Argel. La palabra clave de quienes quieren que siga en su puesto es es-ta-bi-li-dad.

Pero en 2014 Abdelaziz Bouteflika ya fue reelegido sin hacer prácticamente campaña alguna. El presidente argelino actual es una sombra del hombre reactivo y enérgico que fue. Y su entorno controla forzosamente sus pasos. Un entorno presidencial que abarca tanto a una parte del aparato tradicional, a políticos correosos como el primer ministro, Ahmed Ouyahia, como a miembros destacados de su propia familia. ¿En qué medida están cerca ahora los militares? Nunca han estado muy alejados de la presidencia, aunque no todo sea como en el pasado.

Una mayoría de la opinión argelina parece desconfiar de todas las decisiones que se atribuyen a Bouteflika. Y muchos se preguntan, ¿quién decide de verdad? En décadas de la Argelia independiente, las fuerzas armadas han sido o eran, sí, el gran mudo; para muchísima gente también “el gran decididor”. ¿Vuelve a ser así sin más o es sólo un elemento que añadir a la opacidad del entramado que sostiene esa presidencia fantasmagórica?

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Caricatura del dibujante Dillem en el diario argelino Liberté-Algérie.

Los argelinos tienen muy presentes los años de la última guerra civil y las masacres del período que siguió a la anulación de las elecciones de 1992. Un trauma profundo que marca aún las memorias, incluso de jóvenes que no lo vivieron o eran demasiado pequeños para recordarlo.

De modo que las expresiones de algunos partidos opositores y las manifestaciones que se oponen a otro mandato de Bouteflika apenas tienen impacto mediático. Y son minoritarias para la mayor parte de quienes llegan a saber algo de esas opiniones.

De ahí que en Argelia haya que leer con atención -y entre líneas- noticias que sorprenden o que no concuerdan con el discurso oficial. Por ejemplo, la detención de esos militares acusados de corrupción y el cese de algunos más. Además, los medios de comunicación argelinos se refieren reiteradamente a Siria y, sobre todo, a Libia (más cercana), donde el estado como tal ha desaparecido y la inestabilidad política y las armas son la madre de todos los males. Nadie quiere volver a los años oscuros y sangrientos, ni parecerse a países vecinos como Libia.

La confirmación de la candidatura de Bouteflika debería tener lugar poco después de empezar el año 2019. La elección presidencial tendrá lugar en abril de ese mismo año. Argelia, de una manera u otra, se aproxima a uno de sus períodos intensos.

 

 

Paco Audije
Periodista. Fue colaborador del diario Hoy (Extremadura, España) en 1975/76. Trabajó en el Departamento Extranjero del Banco Hispano Americano (1972-1980). Hasta 1984, colaboró en varias publicaciones de información general. En Televisión Española (1984-2008), siete años como corresponsal en Francia. Cubrió la actualidad en diversos países europeos, así como varios conflictos internacionales (Argelia, Albania, Kosovo, India e Irlanda del Norte, sobre todo). En la Federación Internacional de Periodistas ha sido miembro del Presidium del Congreso de la FIP/IFJ (Moscú, 2007); Secretario General Adjunto (Bruselas, 2008-2010); consejero del Comité Director de la Federación Europea de Periodistas FEP/EFJ (2013-2016); y del Comité Ejecutivo de la FIP/IFJ (2010-2013 y 2016-2022). Doce años corresponsal del diario francófono belga "La Libre Belgique" (2010-2022).

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