Dos filmes… dos visiones: “Summer 1993” y “No, un cuento flamenco”

Festival GEMS Miami

Interesante la propuesta de GEMS, de presentarnos dos filmes españoles, distintos e innovadores: Summer 1993 y No, un cuento flamenco.

Carla Simón
Carla Simón

Dirigir niños no es nada fácil, si lo sabré yo, que como actriz infantil entendía mi personaje pero no siempre coincidía con el director y sus marcaciones. En el caso del film “Summer 1993”, la niña parece seguir muy de cerca las indicaciones de la directora, que logra en varias ocasiones crear un clima de espontánea actuación, aunque siempre está su mano presente.

“Summer 1993” es una producción española, catalana. Su directora, Carla Simón, estudió en la Universidad Autónoma de Barcelona, completando estudios en London Film School. Realizó documentales y dos cortos: “Lipstick” (2013) y “Las pequeñas cosas” (2015). “Summer 1993” o Verano 1993, o Estiu 1993, es su primer largometraje; la directora no solo abordó la dirección sino que además, el guión es de su pertenencia, y puede considerarse un film en parte autobiográfico. Los padres de la directora murieron de Sida y ella pasó a vivir con los tíos maternos. Sobre esta triste historia se basa el film.

Tanto los actores como el manejo de las situaciones son trabajadas con naturalidad, incluso da la impresión, por momentos, que estamos viendo un documental. La forma de editar respeta el ritmo infantil, lo cual nos sitúa más cerca del sentir de la niña.

Fue inteligente encarar la narración desde la perspectiva infantil, eso permite: el disloque situacional, la duda y hasta cierta incongruencia en el relato. La visión infantil ondula por caminos no siempre comprensibles para el adulto y eso le da al fin una frescura especial y una excusa para oscilar entre ambigüedades y desconciertos.

Es, sin duda, un film con una carga emocional, la muerte de la madre de la niña que va intensificándose a medida que la trama se desarrolla. Trama o situaciones o secuencias, ya no importa lo que pasa afuera sino lo que está pasando en la cabecita infantil. Y eso explota en un final conmovedor, donde la niña comienza a vivir su duelo.

Los hechos suceden en Barcelona y los exteriores son el campo de Cataluña. Está hablada en catalán con subtitulos en inglés.

Ha sido ganadora del premio Mejor Opera Prima del Festival Internacional de Cine de Berlin, y ha obtenido otras distinciones, entre ellas la de BACIFI, en Argentina. Su directora promete un camino fílmico de interesante factura con temas originales. Al menos eso deseamos.

José Luis Tirado
José Luis Tirado

No, un cuento flamenco

Debería llamarse: “Sí, un cuento flamenco”, porque muchas son las visiones positivas de este film: original el tema, excelentes los bailadores y cantantes flamencos, una composición visual esmerada e innovadora y una música que expresa el sentir de esta tradición tan especial y única como es el flamenco.

José Luis Tirado, formado en Ciencias de la Imagen, Diseño y Arte Dramático, tiene una larga trayectoria en producciones audiovisuales, aunque éste sea su primer largometraje.

Tirado es, además, andaluz y sabe de flamenco, sabe del tema, es algo que lo vivió en su infancia. Mis recuerdos de Sevilla están inundados de flamenco, en las esquinas, los bares, vibrando en las calles. Porque el flamenco hay que vivirlo y sentirlo, es difícil aprenderlo. Es un poco como el tango, para bailar y cantar tango hay que tener alma porteña, algo en el ADN, no es cuestión solo de técnica.

Se piensa que el flamenco o el tango están muertos y allí surgen con más fuerza y renovados. ¿Acaso el espíritu secreto del pueblo muere..? No es moda, ni tendencia comercial, es esencia de la raza, expresión de un sentir, manifestaciones de una forma de vivir y entender la vida, filosofía musical. Siempre es un desafío traducir la danza y el canto al lenguaje fílmico, en este caso la simbiosis fue creativa y audaz. Vale la pena seguir arriesgando.

El film nos propone una historia contada a través de una bailadora y bailando y cantando. Nos propone sentir el flamenco como parte de la vida y del paisaje, nos propone espectáculo, narración y pintura.

Es un film fusión de sabores: música, danza, canto, arte, documento, historia y pasión. Fusión de formas y colores, fusión de estilos, y búsqueda de nuevas expresiones. Pienso en el maravilloso film de Fernando Solanas “El exilio de Gardel,” con una trama mas delineada, pero igualmente intensa y transgresora, son filmes hermanados en la estética cinematográfica.

Le agradecemos a Tirado esta experiencia fílmica renovadora, donde los aspectos visuales se ponen de relieve en un juego de colores, líneas y formas. Es una artista que hace cine y su cine tiene otro enfoque, otra perspectiva y otro alcance. Como es su primer film lo alentamos vivamente a que continue en este estilo personal y creativo. Algo distinto y abierto en cine, un camino a explorar y a indagar, necesitamos un cine que se exprese de manera diferente.

Creo que el cine ha entrado en una etapa de redefinición en muchos aspectos impulsado por las nuevas tecnologías y las nuevas formas de exhibirse. Sin embargo, la esencia de un relato bien contado y el calar en los temas universales del hombre, son el eje de la estética cinematográfica. Significante y significado aliados en proyección de un cine que emocione, nos haga reflexionar y nos invite a volar, a pensar, a abrir puertas, a soñar y también a comprender y amar.

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