Es hora de conjugar (2)

La semana pasada, por problemas de electricidad e Internet en Venezuela, no pude escribir ni publicar la segunda entrega de esta serie de artículos sobre la conjugación castellana. Por eso, una vez más pido disculpas a todos los que de manera muy gentil se han autodefinido como asiduos seguidores de este trabajo de divulgación periodística, lo cual es un motivo suficiente para hacer lo posible por superar cualquier obstáculo y corresponder a la deferencia; pero a veces no es posible.

Al momento de haber elaborado el texto, y cuando me disponía a revisarlo, hubo una interrupción en el fluido eléctrico, que estropeó la intención original y me desazonó el día.

En la primera entrega les di la definición del verbo por su significación: verbo copulativo, verbo predicativo, transitivo, intransitivo, reflexivo y recíproco. Les había anunciado que le aclararía una duda a un amigo lector, sobre la frase al pendiente, que se ha puesto de moda y ha comenzado a generar inquietudes, por lo que es oportuno decir algo, aunque sea nadar contra la corriente. 

En la referida frase no hay nada que pudiera considerarse incorrecto. Lo inquietante es que ha comenzado a ser muy frecuente, y es posible que por el uso extendido que se le dé, algunas personas puedan creer que ahora se tenga que estar «al pendiente» y no «estar pendiente». Es lo mismo estar pendiente, que estar al pendiente. El uso de una u otra es una cuestión de gusto. Lo importante es no tratar de imponer una de ellas por mero capricho. Yo prefiero la primera.

Y al «aterrizar» de nuevo en el campo de la conjugación, les digo que esta es el conjunto de formas que adopta el verbo. De las modificaciones que este sufre, surgen los denominados accidentes, que no son otros que voz, modo, tiempo, número y personas.

La voz indica si el sujeto es el que realiza la acción o la recibe. En la frase yo amo, la voz es activa; en tanto que será pasiva si el caso fuese yo soy amado. Es importante tener presente que la voz pasiva se construye con el verbo ser y, a veces, con estar.

El modo denota la actitud del hablante, y está clasificado en indicativo, subjuntivo, potencial e imperativo, aunque hay otras formas llamadas no personales o infinitas, que podrían ser materia de otro artículo.

El modo indicativo enuncia el hecho de manera real y objetiva: «Cesar estudia Medicina en San Juan de Los Morros». El subjuntivo muestra un hecho como subordinado a otro que exprese deseo, temor, voluntad, suposición, etc.: «Queremos que confíen en nosotros»; «Esperamos que hayan entendido la lección». El potencial muestra un hecho no como real, sino como posible, siempre con una condición: «Si te esforzaras, ganarías más dinero». El imperativo se emplea para dar órdenes, expresar un ruego, pedir algo o dar un consejo: «Regresen temprano, por favor»; «Recen por mí»: «Haga lo que mejor le parezca»; «No hagas lo que no te gustaría que te hicieran»; «Tomen todas las previsiones»; »Presten un poquito de atención», etc.

El tiempo indica que la acción se realiza, fue realizada o se realizará (presente, pasado o futuro). Hay tiempos simples y tiempos compuestos, por lo que es de vital importancia saber identificarlos. Un tiempo verbal es simple cuando se constituye por un solo verbo, mientras que los compuestos, como su nombre lo sugiere, se forman a partir de la suma del verbo auxiliar y otro verbo en participio.

Los verbos según su conjugación, se clasifican en regulares, irregulares, defectivos, unipersonales y auxiliares. Los regulares son aquellos que no presentan alteraciones de ningún tipo en su raíz. Los irregulares, por supuesto, son los que sí tienen alteraciones. Los defectivos son los que no se conjugan en todas las personas gramaticales. Los unipersonales son los que solamente pueden usarse en infinitivo y en la tercera persona de todos los tiempos. Los verbos auxiliares son los que sirven para los tiempos compuestos y de la voz pasiva. Los más usados son haber, ser y estar.

En la venidera entrega haré un repaso de lo mostrado en la anterior, con énfasis en los accidentes gramaticales (voz, modo, tiempo, número y personas); señalaré las formas no personales del verbo, mostraré de nuevo los verbos según su conjugación, con ejemplos.  Explicaré el significado de los tiempos, que junto con la voz y modo, en mi opinión, son los aspectos que deben tenerse muy claros para evitar impropiedades, pues sobre ellos gira la conjugación.

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David Figueroa Díaz (Araure, Venezuela, 1964) se inició en el periodismo de opinión a los 17 años de edad, y más tarde se convirtió en un estudioso del lenguaje oral y escrito. Mantuvo una publicación semanal por más de veinte años en el diario Última Hora de Acarigua-Araure, estado Portuguesa, y a partir de 2018 en El Impulso de Barquisimeto, dedicada al análisis y corrección de los errores más frecuentes en los medios de comunicación y en el habla cotidiana. Es licenciado en Comunicación Social (Cum Laude) por la Universidad Católica Cecilio Acosta (Unica) de Maracaibo; docente universitario, director de Comunicación e Información de la Alcaldía del municipio Guanarito. Es corredactor del Manual de Estilo de los Periodistas de la Dirección de Medios Públicos del Gobierno de Portuguesa; facilitador de talleres de ortografía y redacción periodística para medios impresos y digitales; miembro del Colegio Nacional de Periodistas seccional Portuguesa (CNP) y de la Asociación de Locutores y Operadores de Radio (Aloer).

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