67 Festival de San Sebastián: Guatemala y Chile  abrieron Horizontes Latinos

“Temblores” del guatemalteco Jayro Bustamante  y “La cordillera de los sueños” del  chileno Patricio Guzmán, marcaron con brío la inauguración de Horizontes Latinos 2019.  Bustamante presentará además su película “La Llorona” fuera de competición, en la clausura de esta sección del festival que cada día organiza encuentros con los equipos de las películas latinoamericanas seleccionadas.

Jayro Bustamante
Jayro Bustamante

“Temblores”  premiada ya en San Sebastián con el premio Sebastiane LGTB, es la segunda película de Jayro Bustamante, después de su éxito con “Ixcanul” en 2015, que trataba sobre la condición de la mujer en la muy discriminada comunidad maya guatemalteca, que pasó también por Horizontes Latinos. Con esta película  aborda ahora el tema de la represión de la  homosexualidad en su país.

“He querido hacer una trilogía sobre los tres peores insultos en Guatemala: indio, homosexual y comunista”, nos dijo Jayro Bustamante. La tercera película que veremos en clausura es “La llorona” en donde aborda el tema de los desaparecidos, del genocidio maya y de la represión contra la oposición de izquierdas en Guatemala.

Su intérprete principal es el actor guatemalteco Juan Pablo Olyslager, apellido de origen holandés, que tuvo la valentía de interpretar ese papel, mientras que otros actores no se atrevieron con él, en un clima de oscurantismo y difamación, contra el equipo de la película y su director, acusados por la iglesia evangélica de “querer destruir la familia católica”. No obstante la hostilidad de la derecha conservadora en el país, la película lleva ya cinco semanas en los cines de Guatemala y constituye un formidable alegato por el derecho a la diferencia.

El “coming out” de un hombre casado, padre con dos hijos en una familia evangélica de la burguesía guatemalteca va a provocar un verdadero seísmo moral, individual y social. Bustamante filma con pudor los desnudos masculinos o femeninos y las relaciones sexuales, con un tratamiento realista de gran sobriedad, pero también la terrible caída de ese hombre, que pierde su empleo, es expulsado de su familia, privado de sus hijos y  sometido a una oscurantista reeducación, para que renuncie a su homosexualidad, como si se tratara de una enfermedad.

Varios temas se desprenden en el relato de “temblores, con una poderosa crítica de esa sociedad guatemalteca en donde el poder político más corrupto está estrechamente ligado a la iglesia evangélica y a su hipócrita moral”. El contexto social está así mismo bien explicitado en la relación entre amos blancos y criados indígenas, testigos estos últimos de los comportamientos de esa familia más propios de la más abyecta inquisición, que de nuestro mundo actual.

Patricio Guzmán por Marina Palacio

“La cordillera de los sueños” de Patricio Guzmán, cineasta chileno afincado en Francia, premiada en el último festival de Cannes, llega ahora a Horizontes Latinos. Se completa así la trilogía iniciada con “Nostalgia de la luz” y con “Botón de nácar”, que abrió una nueva etapa en la filmografía de Patricio Guzmán.

Tres películas  que tienen en común  su dimensión poética, íntima y al mismo tiempo grave en su permanente denuncia de los crímenes de la dictadura chilena y sus consecuencias económicas en el Chile de hoy, en donde el neoliberalismo y el poder financiero hicieron su primera experiencia en 1973, con el golpe militar contra Salvador Allende.

“Me temo que el problema hoy es planetario” afirma con lucidez y razón Patricio Guzmán, al explicar cómo las ideas neoliberales, y el dogma económico de la denominada escuela de Chicago, se propagaron desde entonces, extendiendo el poder  de las multinacionales en el mundo (las transnacionales, como dijo  Salvador Allende en su discurso ante la ONU).

Se trata en esta ocasión de una poderosa metáfora cinematográfica sobre ese país, Chile, que vive de espaldas a la cordillera de los Andes, y que es formulada por Guzmán para intentar comprender mejor el Chile de hoy, tan lejos y diferente del país de su infancia.

Las majestuosas imágenes de esa cordillera, se entrelazan con los testimonios de los personajes en este relato sobre el Chile de ayer y de hoy, pero también con la voz en off del narrador que nos lleva a sus recuerdos más íntimos y personales.

Personajes que viven en el exilio, o bien dentro de Chile, y entre los que encontramos un personaje muy singular: el reportero Pablo Salas, que logró filmar numerosos vídeos en las manifestaciones durante la dictadura. Es la primera vez que Guzmán utiliza imágenes de Chile que no son realizadas por el mismo, o que le permite abrir una profunda reflexión sobre el exilio y la resistencia interior, sobre los que se fueron y los que se quedaron.

Fuera de su país desde hace 46 años, Patricio Guzmán no ha dejado de hacer películas sobre Chile, una veintena en total, para mostrar desde ángulos diversos la necesidad de recuperar la memoria histórica de Chile, ahí donde la clase política chilena intentaba ocultar ese pasado.

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