El Museo Internacional del Ajedrez (Museo Internazionale degli Scacchi ‘Giovanni Longo’) en la localidad italiana de Marostica (provincia de Vicenza, 14.000 habitantes) abrió en el interior de los muros del castillo Scaligero el pasado 30 de marzo.
El Museo, aunque inicialmente previsto para 2023, ha visto por fin la luz este 2026. Su sede, el castillo de Marostica fue mandado construir por Cangrande della Scala (1291-1329) en 1312. Se trata del segundo Museo de Ajedrez italiano tras el existente, creado en 2011, en Sicilia, en la localidad de Mazzara del Vallo.
La colección, ubicada en las salas de la planta baja, incluye más de cien tableros de ajedrez, piezas, relojes, obras gráficas y otras curiosidades, con un total aproximado de 3300 elementos.

El Museo lleva el nombre del empresario enogastronómico Giovanni Longo de 67 años, que aporta su colección, una de las más ricas de Italia, iniciada en 1972 con doscientos tableros, además de relojes, cuadros, sobres, libros, objetos… procedentes de su familia.
Longo fue galardonado con el título de maestro de honor del ajedrez por la Federación Italiana de Ajedrez (FSI) en 2012. También organizó el torneo de Legnano de 1982 a 1998, en mayo de 1995 entró en el libro de récords de participantes en un torneo en Italia, con 926 jugadores, y que ganó el excampeón mundial, el ruso Anatoli Karpov. Ha publicado el libro ‘Scacchi e ricordi’ (2010).
Cuatro salas
Las obras expuestas, abarcan desde el siglo XVIII hasta el XX, provienen de todo el mundo y están organizadas en cuatro salas según su área geográfica: Ingreso, Europa, América y África, y Asia.
En la sala Ingresso (entrada), lo primero es un enorme tablero de ajedrez horizontal se exhibe con abstractas piezas de bronce, fruto de la colaboración del pintor y escultor francoestadounidense, Armand Pierre Fernández ‘Arman’ (1928-2005) y del artista francés Georges Boisgontier (1931-2019).
En la misma sala se exhiben ejemplos de tableros de ajedrez verticales, que evocan la participación del público en épicos duelos entre campeones de ajedrez. Entre ellos, Ajedrez de Asfalto (Scacchi d’asfalto), un gran tablero vertical con señales de tráfico, del italiano Francesco Garbelli, un artista contemporáneo que aborda temas de actualidad como la ecología, la movilidad, la percepción y la semiótica de los signos.
En la Sala Europa, a la derecha, se despliega la geografía e historia de un continente, desde las llegada de los árabes, que trajeron el ajedrez, hasta las batallas disputadas llegando hasta el presente.
Entre los modelos expuestos en el museo se encuentran el juego alemán Selenus, precursor de las piezas estándar modernas; el juego francés Régence, reconocible por su forma ovoide; y el modelo inglés Staunton, del siglo XIX, que definiría el estándar moderno para los torneos internacionales.
Hay piezas de la fábrica de Porcelana rusa de Lomonosov como ‘Blanco y Rojo’ (1923) diseñada por la utopía revolucionaria de la escultora soviética Nataliya Yakovlevna Danko (1892-1942) y también de la pintora belga Jeannine Hétreau (1912-2007) que dirigió (1957-66) la fábrica de porcelana portuguesa de Vista Alegre, que aporta una muestra de cristianos contra moros creada en 1960 y que tuvo éxito internacional.
En el ámbito artístico, la Sala Europa alberga piezas significativas como el tablero de ajedrez de cristal acrílico de Victor Vasarely (1906-1997), representante francés del Op art, y las piezas de ajedrez Bauhaus de Joseph Hartwig (1880-1955), quien introdujo la geometría, simplicidad y funcionalidad en la Alemania de entreguerras del siglo XX.
Del mismo modo, se encuentran juegos de ajedrez de autor, auténticas obras de arte: los Minotauros de Paul Wunderlich (1927-2010); el Tablero de Ajedrez diseño Rosenthal (2003) de Marcello Morandini y el juego de ajedrez Puzzle de Franco Rocco (1939-2025).
Dentro de la sala, el Espacio del Reloj presenta maquetas que ilustran la evolución tecnológica y artesanal de los instrumentos de cronometraje aplicados al ajedrez, desde las elegantes y bien documentadas creaciones históricas del fabricante holandés de Dordrecht, Hendrikus Johannes Koopman (1883-1968), hasta los relojes electrónicos de Digital Games Technology, pioneros en la introducción de innovaciones digitales.

Este espacio también presenta obras únicas y experimentales, como el juego del mundo (Il gioco del mondo) del escultor Giò Pomodoro (1930-2002), con piezas de acero inoxidable y bronce marino, y el espectacular tablero de ajedrez del artista Enrico Baj (1924-2003), donde cada pieza adquiere identidad propia.
Finalmente, se presta especial atención Marostica, reconocida por su arraigada tradición ajedrecística: entre las obras locales, destaca un tablero atribuido al escultor Toni Moretto (1929-2011), que donó una copia al rey Balduino I (1930-1993) de Bélgica para la Exposición Universal de Bruselas de 1958.
Hay dos salas más, una dedicada a los continentes americano y africano.
En América, se introduce el contexto internacional del juego, destacando las conexiones entre Oriente y Occidente y su papel en la evolución contemporánea del ajedrez.
Las vanguardias y el dadaísmo con nombres como Marcel Duchamp (1887-1968), Man Ray (1890-1976) y Max Ernst (1891-1976) que aportan un toque surrealista y simbólico, abriendo nuevas perspectivas sobre la relación entre arte y juego. Se incluyen obras gráficas junto con fotografías y documentos históricos.
Se puede contemplar la obra del pintor y litógrafo alemán Andreas Paul Weber (1893-1980) con un mundo visionario que atraviesa la metáfora del juego.
El viaje continúa con juegos de ajedrez orientados al diseño y la experimentación, con obras de Austin E. Cox (1924-2015) y F. Lanier Graham, hasta llegar a las interpretaciones más pop y contemporáneas de Keith Haring y Karim Rashid, donde el juego se fusiona con el lenguaje del color, la forma y la comunicación visual.
La sección dedicada a África muestra la riqueza y variedad de las tradiciones ajedrecísticas y artísticas del continente, donde el juego se convierte en expresión de cultura, identidad y creatividad colectiva. Esculturas makondé, junto con juegos de ajedrez del Congo, Kenia, Zimbabue y Madagascar, con reinterpretaciones a través de materiales, formas y símbolos vinculados a la naturaleza y la vida cotidiana. Las obras dedicadas a la fauna africana y al arte figurativo local reflejan la unión entre arte y espiritualidad.

En la última sala se refleja Asia e India, desde donde el ajedrez comenzó a invadir el mundo, un juego de guerra de intelectos. El mítico chaturanga donde reyes, protegidos sobre lomos de elefantes con sus armaduras, combatían con lanceros y arqueros.
Se demuestra cómo el ajedrez ha evolucionado en diversas formas, desde representaciones minimalistas y abstractas hasta variantes típicas de la cultura china y japonesa.
En el sudeste asiático, en particular, el ajedrez se entrelaza con tradiciones populares y leyendas ancestrales, adoptando formas y reglas únicas que hablan de identidad y pertenencia.
Un espacio temático está dedicado a la guerra y la memoria, donde juegos de ajedrez hechos a mano por soldados con materiales improvisados como plomo, cartón o madera reciclada han sido encontrados en las trincheras o campos de prisioneros, narran historias de resistencia, ingenio y el anhelo de claridad incluso en los momentos más dramáticos.
La sala también explora el papel del ajedrez como herramienta política y cultural: durante regímenes del siglo XX, como el nazi y el soviético, el ajedrez se transformó en un medio de propaganda, orgullo nacional y afirmación ideológica, testimonio de su poder simbólico.
Finalmente, existe el Espacio de Donantes, donde el museo exhibe obras y tableros de ajedrez de colecciones privadas. Cada donación enriquece la historia compartida del museo y se integra a una narrativa colectiva en constante evolución.
Las piezas reunidas en Marostica por sí solas, no pueden contar la historia porque necesita un museo. No se trata solo vitrinas, sino también de comunidad, cultura, eventos, investigación y comprensión.
En la página web se puede colaborar con la financiación del museo, al igual que hay una Asociación de Amigos del Museo, además de la necesaria gestión independiente aunque el municipio de Marostica colabora con la instalación museística.
El horario es de 9.00 a 13 horas y de 14.30 a 18.30 horas todos los días. La entrada es de 8 euros, 5 para mayores de 65 años, menores de 14 y grupos de más de 15 personas; cuatro euros para escolares.
Además es gratuita para residentes empadronados en Marostica, personas con discapacidad, fuerzas del orden, periodistas y menores de seis años.
Los domingos y festivos, de marzo a noviembre, también es posible visitar las murallas y el sendero adjunto, además del Castillo Inferior, gracias a una entrada combinada.

Ajedrez viviente
En los mismos muros del castillo también se encuentra el Museo dei Costumi della Partita a Scacchi. El Museo de Vestuario de la partida de Ajedrez se encuentra dentro de las habitaciones de la parte inferior del castillo de Marostica.
En sus salas se exhiben los trajes especiales que se utilizan durante la tradicional partida de ajedrez viviente que se organiza cada dos años en la plaza. Es una importante tradición medieval que sigue viva en el municipio.
Marostica, es muy conocida en toda Italia por su ajedrez viviente que tendrá lugar de nuevo este año, en septiembre (días 4,5,11 y 12), donde se representará en vivo en su plaza principal, llamada Plaza del Ajedrez (Piazza degli Scacchi, en su original italiano) con las personas vestidas con trajes de época ante 3.600 espectadores con puestos numerados, muchos de ellos turistas que reservan con mucha antelación para acceder al espectáculo.



