El orientalismo en la pintura abundó durante el siglo XIX y muchos fueron los artistas y grabadores que recrearon escenas de ajedrez. El oriente, desde Turquía hasta el norte de Marruecos, fue siempre una zona de búsqueda para los pinceles europeos que recreaban escenas cotidianas de la sociedad.
Tal vez el cuadro más conocido y difundido es el que realizó el pintor francés Eugène Delacroix (1798-1863), en julio de 1847 con ‘Árabes jugando al ajedrez’ (Arabes jouant aux echecs), óleo en lienzo. Según el propio Delacroix, lo trabajó mientras se hospedaba en su pequeña casa de Champrosay, barrio histórico de Draveil, justo a las afueras de París.

Delacroix recordó la escena de los árabes jugando al ajedrez en las calles, se baraja que pudiera ser en Tánger. El cuadro muestra a dos hombres en la calle, en el suelo, mientras una mujer los observa de pie portando una ánfora. El cuadro se conserva en la Galería Nacional de Escocia (National Gallery of Scotland) en Edimburgo.
El pintor francés había visitado el norte de África en 1832. Su periplo se inicia en Toulon donde embarca a bordo de ‘La Perle’, el 11 de enero hacia Tánger, llegando, después de parar en Algeciras, el día 24.
Luego acompañó al conde de Mornay, Charles Edgar de Mornay (1803-1878), con varias paradas en territorio marroquí, hasta la ciudad imperial de Mequinez donde estuvo el día 15 de marzo, para encontrarse con el sultán de Marruecos, Mulay Abderramán (1778-1859) que les ofrece una audiencia el 22 de marzo y realiza varios bocetos.
Posteriormente Delacroix vuelve a Tánger el 12 de abril para, ya en mayo ir hacia Andalucía -Cádiz y Sevilla-, antes de regresar a Tánger por otros ocho días y seguir viaje hasta Argelia -Orán y Argel- desde allí embarca de vuelta a Toulon el 5 de julio.
Las escenas de estos viajes y esas experiencias tuvieron una influencia duradera en su obra pintando más de 24 retratos sobre el norte de África.
Ese cuadro, ‘Árabes jugando al ajedrez’ en aguatinta, en blanco y negro, se encuentra bajo otro título, ‘Jugadores de ajedrez en Jerusalén’ (‘Joueurs d’échecs à Jérusalem’) obra de Ferdinand Lefman (fallecido en 1890) en el Museo Nacional Eugène Delacroix de París aunque no se halla expuesto.
El mismo título ‘Árabes jugando ajedrez’ es el usado por el pintor británico William Jamen Muller (1812-1845). La escena recrea a un grupo de hombres árabes vestidos con trajes tradicionales alrededor de un tablero. Fue pintado en Egipto (1843) y se encuentra en el Museo de Bristol, la ciudad natal de su autor.
Almeas jugando ajedrez
Otro conocido cuadro es ‘Almeas jugando al ajedrez’ lienzo hecho en 1870 por el pintor y académico francés Jean-Léon Gérôme (1824-1904). La obra representa una escena de la vida en el Egipto otomano, con una almeh (del árabe dialectal, mujer sabia, en español procede del francés almée) egipcia, bailarina de alta calidad, cantante, poeta clásica y música, a menudo solicitada en harenes para instruir y entretener a las mujeres de los señores pudientes.

La escena representa a dos mujeres sentadas en una jaula de madera, usando el objeto como banco. Una de ellos, vestida con un traje tradicional de las almeas, lleva pantalones hinchados amarillos, un chaleco rojo, una ropa interior de tul negro transparente y una gorra de tela decorada. Ella sostiene una pipa de caña humeante en su mano derecha, mientras que parece enfocada en el juego. Lleva un enorme collar, de oro, cargado de medallas.
La otra mujer está vestida con una capa azul de estilo antiguo y toca el tablero de ajedrez con su mano derecha mientras su mano izquierda descansa en la parte delantera de la jaula. Porta un velo azul sobre su cabeza. Sus manos y parte de su cuello y brazos están a la vista, lo que no era típico de la ropa de mujer egipcia.
La obra también cuenta con un hombre de pie junto a las dos mujeres, un basi-bozuk, (literalmente, cabeza estropeada) un soldado irregular o mercenario del ejército otomano, observando cuidadosamente el juego.
La decoración es rica en detalles, con elementos típicos de la arquitectura oriental. En el fondo, otro hombre vierte agua en un fregadero, mientras que un grupo de hombres fuma pipas en el fondo.
Un rayo de luz desde una abertura en el techo ilumina la escena, reforzando la atmósfera íntima y misteriosa del lugar. Toda la composición se hace eco de una escena cotidiana, pero marcada por la sensualidad y el exotismo, dos temas recurrentes en la obra de Gérôme.
En el borde del tablero del tablero de ajedrez, podemos distinguir la firma del artista que también tiene otro cuadro dedicado al noble juego, aunque fuera del ámbito árabe, se titula ‘Arnauts jugando al ajedrez’ (1859).
Los arnauts (del turco arnavut) era como se denominaba a los albaneses durante el Imperio Otomano. En dicho cuadro también el tablero reposa sobre una jaula y del mismo modo uno de los jugadores fuma en pipa de caña.

Otros pintores
Otros pintores y artistas del siglo XIX también recrearon escenas de ajedrez desde Oriente. Así, de Egipto proviene la pintura de óleo sobre tabla, ‘Jugadores de ajedrez’, de 1896 por el alemán Ludwig Deutsch (1855-1935).
Mismo título, ‘Jugadores de ajedrez’ óleo sobre tela del pintor orientalista polaco, nacido en Odesa, Stanislaw Chlebowski (1835-1884) ambientada en Egipto, en El Cairo. Es un pintor muy conocido en Turquía donde realizó importantes cuadros para la corte del sultán Abdülaziz I (1830-1876), apenas residió en Polonia.
El Cairo también es el escenario de ‘Una partida de ajedrez en El Cairo’ del pintor orientalista e ilustrador estadounidense Edwin Lord Weeks (1849-1903). Asimismo realizó una escena de ajedrez en la serie de lienzos basados en los relatos de ‘Las mil y una noches’.
El danés Martinus Rørbye (1803-1848) realizó la pintura ‘Orientales jugando al ajedrez frente a una cafetería y barbería turca’ (1845) donde con cinco personajes apenas se distingue el tablero pero sí las piezas desperdigadas. Se encuentra en la Galería Nacional de Arte de Dinamarca (Statens Museum for Kunst, SMK) en Copenhague.
Del mismo modo, ambientado en Turquía, se encuentran tres grabados del francés Alexandre Bida (1813-1895), el más conocido es el calificado como ‘Tres turcos jugando al ajedrez’ que se conserva en el Museo Nacional de los Castillos de Malmaison y Bois Preau.
Pero realizó otros dos titulados ‘Basi-bozuks jugando al ajedrez’ (1859), una ilustración en alusión a las tropas mercenarias otomanas y ‘Soldados otomanos jugando al ajedrez’ (1879), un dibujo en tiza negra y acentuado con blanco.

Tánger, la urbe del Estrecho, fue la que inspiró al pintor húngaro Ignác Ujváry (1860-1927) para realizar el cuadro ‘El juego del ajedrez’ en lo que se considera una de las primeras imágenes de temática ajedrecística que se refleja en la ciudad.
En 1890 acompañado del también pintor húngaro orientalista Gyula Tornai (1861-1928), viajó a España y norte de Marruecos donde recaló en Tánger realizando la citada pintura.
Por su parte, Tornai pìntó ‘El juego desleal’ (1904) también traducido como ‘El juego injusto’ donde en la escena, recreada con minuciosidad, en una mesa, se ve un tablero de ajedrez. Este cuadro fue noticia hace unos años, en 2007, ya que en subasta pública en Sotheby’s salió con un precio de 20.000 libras (23.150 euros) y terminó en venta a un particular por 150.000 libras (cerca de 175.000 euros).

Finalmente, aunque ya entra en el siglo XX, citar que Argelia es el lugar, en concreto a las afueras de la localidad de Biskra, que inspira el cuadro ‘Jugadores de ajedrez en El Kantara’ (1912) del francés Alexis Auguste Delahogue (1867-1950) que llama la atención porque recrea con una luz vibrante una escena de árabes jugando en un zaguán en un paraje rural y no urbano, con una caravana de fondo.
Este óleo sobre lienzo se halla en manos privadas tras ser vendido por 16.250 euros en subasta pública.



