¿Crece la audiencia del fútbol después de una Copa Mundial de la FIFA?

El torneo más importante del fútbol suele atraer a personas que, en su día a día, no tienen una verdadera afinidad con un club o una selección nacional. De repente, Lamine Yamal y Vinícius Júnior son observados por millones de personas más de las que los seguirían entre septiembre y mayo. Pero la pregunta es si esa atención se mantiene una vez que se ha levantado el trofeo.

Los países anfitriones son, como era de esperar, los que tienen mayor potencial para beneficiarse. La Copa Mundial de la FIFA 2026, celebrada en Estados Unidos, México y Canadá, ha ofrecido nuevos ejemplos de la capacidad del fútbol para llegar a audiencias más amplias.

La Copa Mundial atrae a nuevos aficionados

Los espectadores ocasionales se sienten atraídos por las selecciones nacionales, las grandes rivalidades deportivas (Brasil vs. Argentina, Inglaterra vs. Alemania, etc., aunque ninguna de esas selecciones se enfrentó entre sí este año), así como por las fases eliminatorias y las tandas de penaltis.

Cada cuatro años, el fútbol pasa a formar parte de la conversación general, incluso en países donde otros deportes —como el baloncesto, el críquet o el rugby— suelen dominar.

En los países anfitriones, más aficionados asisten a los partidos y a los festivales de aficionados, viviendo el ambiente de la Copa Mundial en su día a día. Estas experiencias suelen animar a muchas personas a seguir viendo fútbol una vez finalizado el torneo, ya sea siguiendo a su selección nacional, una liga doméstica o el fútbol internacional de clubes.

A pesar de la polémica en torno a los precios este año, cientos de miles de aficionados gastaron el dinero que tanto les costó ganar para viajar por el continente y ver jugar a sus selecciones. Los seguidores que buscaban entradas eventos comenzaron a planificar su viaje meses antes del torneo, generando expectación mucho antes del partido inaugural entre México y Sudáfrica.

El torneo de 2026 ha alcanzado audiencias récord

El formato ampliado del torneo de 2026 ha aportado pruebas del atractivo del fútbol (o soccer, como lo llaman en Estados Unidos) en toda Norteamérica. El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, afirmó que la competición había sido el evento más exitoso de la historia, al tiempo que destacó las cifras récord de asistencia, con los estadios rozando el lleno durante las primeras semanas del torneo.

Sin quedarse corto en las exageraciones, Infantino afirmó que el torneo era «más grande que cualquier cosa que el mundo haya visto jamás». La FIFA confirmó que la competición superó los récords anteriores de asistencia, con multitudes llenando los estadios de Estados Unidos, México y Canadá.

Las audiencias televisivas también han sido muy elevadas. Fox informó de que el partido de octavos de final entre Estados Unidos y Bélgica promedió alrededor de 30 millones de espectadores, estableciendo un nuevo récord de audiencia televisiva en Estados Unidos para un partido de fútbol (a pesar de la eliminación del equipo y de su contundente derrota por 4-1). Esto llegó después de otras retransmisiones que ya habían batido récords nacionales de audiencia durante el torneo.

Reuters señaló que se esperaba que el formato ampliado de 48 selecciones, con 104 partidos, generara más de seis mil millones de interacciones en medios a nivel mundial, lo que demuestra el alcance de la competición en televisión, plataformas de streaming y redes sociales. Eso supondría mil millones de interacciones más que en 2022.

Los países anfitriones suelen beneficiarse

Organizar una Copa Mundial puede generar un crecimiento duradero, aunque su magnitud varía de un país a otro. Estados Unidos experimentó un aumento del interés por el fútbol tras albergar la Copa Mundial de 1994, lo que contribuyó a crear las condiciones que favorecieron el lanzamiento y el crecimiento de la Major League Soccer (MLS).

Canadá ha experimentado un aumento de la participación y un creciente interés por el fútbol profesional tras las recientes inversiones en competiciones nacionales.

México ya cuenta con una de las culturas futbolísticas más sólidas del continente americano.

Economistas e investigadores han debatido en numerosas ocasiones cuáles son los beneficios netos reales que supone una Copa Mundial para los países anfitriones. Los costes de desarrollar infraestructuras y organizar el torneo pueden ser enormes.

Algunas evidencias apuntan a un crecimiento duradero

Las investigaciones sobre anteriores Copas Mundiales de la FIFA sugieren que el torneo puede aumentar el interés por el fútbol, especialmente en los países anfitriones, mientras que los primeros indicadores del torneo de 2026 apuntan a cifras excepcionalmente altas tanto de asistencia como de audiencia televisiva. Los récords de asistencia, las audiencias récord en televisión y el amplio nivel de interacción digital demuestran que el torneo sigue acercando el fútbol a millones de personas.

Estas cifras, por sí solas, no garantizan aficionados para toda la vida, pero sí crean oportunidades que las ligas, los clubes y los organismos rectores pueden aprovechar.

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