Mientras la Declaración de Visión de Michelle Bachelet es leída con interés en el mundo preocupado por el futuro de las Naciones Unidas (ONU) y muy especialmente por las demás candidaturas que, hasta el momento, no han dicho gran cosa; el Partido Socialista de Chile activa un despliegue internacional para impulsar su candidatura a la Secretaría General de la ONU, auspiciada ahora por Brasil y México.
Y la primera parada será la Cumbre progresista «En defensa de la democracia», que se celebraba en Barcelona los días 17 y 18 de abril.
Es una Cumbre con distintos antecedentes. Recordaremos ahora tan solo la del 27 de marzo de 2009 en Viña del Mar (Chile) con la asistencia de Bachelet (Chile), Cristina Fernández (Argentina), Lula da Silva (Brasil), Tabaré Vázquez (Uruguay). Gordon Brown (Reino Unido), Rodríguez Zapatero (España), Jens Stoltenberg (Noruega) y Joe Biden (vicepresidente de EEUU). La reunión actual ha sido impulsada por Brasil y España más recientemente, en 2024, después de dos reuniones en la ONU y la anterior, en 2025, en Chile, organizada por el presidente Gabriel Boric.
«En defensa de la democracia» reúne a distintos jefes de Estado y a la Global Progressive Mobilisation, con el objeto de crear un bloque de izquierda internacional ante el avance de las derechas más duras del mundo y, como no podía ser de otra manera, Donald Trump estuvo en la mente de todos. Este rearme de la izquierda ha tenido como anfitrión al presidente del Gobierno de España y secretario general del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Pedro Sánchez.
Y allí estaban Claudia Sheinbaum y Lula da Silva, presidentes respectivamente de México y Brasil y los patrocinadores de la candidatura de Michelle Bachellet.
La delegación chilena fue muy amplia y entre los asistentes destacaré ahora, además del expresidente Boric, a la senadora Paulina Vodanovid Rojas, al exministro de Relaciones Exteriores Heraldo Muñoz, al expresidente Ricardo Lagos, a la expresidenta del Senado Isabel Allende Bussi, a la exsecretaria general del anterior Gobierno Camila Vallejo o al encargado de Internacional del Instituto Igualdad Max Morán.
En este marco se celebró también la Cumbre España-Brasil donde se aprobaron acuerdos importantes para ambos países y se normalizaron las relaciones de España y México, asunto de gran importancia para el futuro de las relaciones entre ambos países. Por cierto, que la próxima reunión de la Cumbre progresista tendrá lugar en México.
Por lo que se refiere a la ONU, los asistentes señalaron el papel que debía jugar el organismo internacional en el próximo futuro.
Lula da Silva afirma que la ONU es un instrumento muy valioso si funciona bien y no puede permanecer en silencio y ver lo que está pasando en el mundo: «Yo quiero saber en donde fallamos como demócratas ¿Por qué la ONU desempeñó un papal importante para consolidar el Estado de Israel y no logra consolidar el Estado palestino? La ONU está muy debilitada»
Sánchez reivindica la unidad progresista frente a Trump lo que supone defender con firmeza la paz, el orden internacional y la democracia. Sánchez y Boric coincidieron en una propuesta simbólica que refleja los intereses progresistas de la Cumbre: que la ONU sea liderada por primera vez por una mujer.
Por su parte el jefe de Estado sudafricano, Cyril Ramaphosa subraya la necesidad de incluir en el Consejo de Seguridad a países de África y de otras regiones del mundo que ahora no están presentes.
Y Sheinbaum afirma: «Cuando hablamos de democracia no es la de las élites, sino la del pueblo. No es la de la concentración de la riqueza, sino la de la distribución. No es de la guerra, sino de la paz».
Mientras se suceden los diálogos de Barcelona, una veintena de legisladores del Partido Republicano de los EEUU solicitan que se vete la candidatura de Michelle Bachelet en el Consejo de Seguridad. Recordemos que el poder de veto, además de EEUU, lo tienen China, Francia, Reino Unido y Rusia.
Y Bachelet se prepara intensamente en Nueva York para afrontar, como los demás candidatos a la SG, la intervención en el Pleno de la ONU, con la ayuda de los excancilleres Heraldo Muñoz, José Miguel Insulza y Juan Gabriel Valdés y la diplomática Ximena Fuentes.
Veremos.


