Preludio de otra guerra en Guatemala

Baten los tambores. Nos encontramos en el posible preámbulo de otra guerra, cuyas primeras batallas ya se inician, en el marco de una campaña electoral prematuramente instalada. La antesala de este escenario se fue configurando con comunicados, denuncias y querellas penales, declaraciones agresivas, acusaciones, respuestas mediáticas, amenazas veladas y explícitas, debates entre columnistas, advertencias de actores externos de mucho peso, presiones de diversas orientaciones ideológicas, controversias jurisdiccionales, agrupamientos según intereses, dictámenes, sentencia y puntos resolutivos.

En esta nueva guerra, el escenario es diferente. Hay cambio de actores, reacomodo de fuerzas, redefinición de alianzas y de estrategias. Pero hay un telón de fondo: la conflictividad social/comunitaria alrededor de la disputa por los recursos naturales.

En ese contexto, esta semana se llamó a los ciudadanos a afiliarse a un nuevo partido político. Quienes enterraron las ideologías estarán extrañados por la exhortativa que hace dicho partido (¿ya autorizado?), que se define explícitamente “de derecha” y cuyas actividades ya iniciaron.

El mensaje literal que la publicación de marras envía y los entrelineados fácilmente deducibles son temibles. Podría pensarse que en el ejército hay una división, lo que colocaría a la institución armada en una encrucijada. Que un militar retirado, en uniforme, el teniente coronel Otto Bernal, coordinador general nacional del partido Corazón Nueva Nación, llame públicamente a sus compañeros de armas, mentirosos, traidores y corruptos no es cualquier cosa. Tiene graves repercusiones, sobre todo por el perfil del presidente de la República. El teniente coronel Bernal estuvo vinculado con el Partido Patriota. A él también se le había identificado, por la UNE, de ser parte de una estructura de militares en condición de retiro del partido Líder, señalamiento que ese partido desmintió.

También podría pensarse que surtieron efecto los temores provocados por la reciente coyuntura y que sectores recalcitrantes decidieron ofrecer “una nueva opción” que significa, en términos reales, actualizar el pasado, “institucionalizar la polarización”, desafiar el estado de cosas y dar un paso frente al precipicio.

En una democracia es totalmente legítima la pluralidad y el libre juego de ideologías, se supone que es deseable la existencia de diversos partidos políticos. Pero en este caso se trata de una propuesta que atiza más el fuego y que solo espera la orden de dar un paso al pasado.

El fracaso que está enfrentando el actual gobierno en temas que afectan a grandes sectores que se sienten decepcionados es un caldo de cultivo para hacer realidad el incierto futuro que nos espera con las actuales opciones políticas.

Aquellos actores progresistas que están atrincherados en la polarización deben recapacitar sobre las graves consecuencias que tendrá seguir en este rumbo.

Las fuerzas conservadoras deberían imaginar una sociedad nuevamente confrontada, con los efectos correspondientes en sus negocios e intereses.

Este barco hace agua, con todos nosotros adentro.

Ileana Alamilla
Fallece en enero de 2018. Abogada, notaria, periodista. Presidenta de la Comisión de Libertad de Prensa de la Asociación de Periodistas de Guatemala (APG). Analista en temas de libertad de emisión de pensamiento y de prensa. Coordinadora del Observatorio de los Periodistas y Directora de la agencia Cerigua. Consultora de Agencias del Sistema de Naciones Unidas, de entidades de investigación y de Organismos no Gubernamentales. Miembra de la Red Internacional de Periodistas con Visión de Genero y onsultora en temas de género.

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