¿Y ahora qué, pepé?

La lógica intelectual aplicada a la política indicaría un camino que llevaría a refundar el PP. Sin embargo, para eso sería necesario que el PP tuviera ya no agallas, simplemente vergüenza torera, esa que llevaba a los matadores a cortarse la coleta en público cuando realizaban una faena equivalente a la que ha tenido el PP de Rajoy el 24M.

Captura-de-pantalla-2015-05-25-a-las-1.33.53 ¿Y ahora qué, pepé?Esa excusa tonta de la lista más votada es inoperante en un sistema electoral tan rudimentario como el español: en los regímenes parlamentaristas no se trata de que gobierne la minoría mayoritaria sino de que gobierne quien consiga los escaños suficientes. Incluso la implantación de una segunda vuelta, sin cambiar nada más en la regulación electoral, resultaría extemporánea.

La tendencia electoral desde aquel aciago 20N que nos trajo a Rajoy ha sido mostrar el desencuentro entre los partidos políticos y la ciudadanía. Todos los partidos se han dado cuenta antes o después; a unos les ha servido para renovarse cosméticamente –PSOE-, a otros para desaparecer –UpyD- y a otros para convertirse en irrelevantes –IU- pero solamente hay uno –PP- que se ha mantenido en sus trece: el desprecio a ciudadanos, instituciones y política.

Ahora, antes de los pactos más que previsibles que se cerrarán en unas semanas, el PP saca pecho, grita desgañitado que ha ganado las elecciones y se le infla la aorta cuando otros les recordamos que 3 de cada cuatro españoles les ha negado el voto, así que sus minorías mayoritarias no valen para nada.

Hay una necesidad social de que en España exista un bloque de derechas moderno, transversal, útil y preparado, pero ese traje le queda grande y mal a quien nació del Movimiento Nacional franquista y 35 años después sigue sin entender cuál es su papel público, más allá de gobernar para los lobbys y meter mano en la caja.

Si hubiera lógica en el PP, Cospedal, Esperanza Aguirre, Monago, Sánchez Camacho, Barberá, Fabra, se irían a casa precedidos por el abanderado de Rajoy. Afortunadamente para los que no somos de su cuerda, Rajoy et alii se mantendrán, a la espera de su caída final en Noviembre ya que ni la ven, ni la prevén, ni la esperan. ¡Larga vida a Pedro Arriola!

El PP puede perder Madrid, comunidad y alcaldía; Castilla la Mancha, Comunidad Valenciana y asimilar por la vía del trágala sus malos resultados en Galicia y Castilla y León. El PP se ha convertido ya y de facto en irrelevante en sitios tan importantes como Cataluña, País Vasco o Navarra y pretender revalidar la mayoría nacional con estas lesiones es de boxeador sonado.

Empieza una nueva etapa llena de juventud, ganas, tolerancia cero con la corrupción y deseos de devolver la democracia a sus legítimos dueños: la gente. Este cambio requiere meter al PP en lejía durante cuatro años como poco y esperar que en su seno podrido haya gente joven capaz de sacar adelante un nuevo proyecto y una nueva orientación ética. En otras palabras, más Borjas Semper y menos Pablos Casado.

Manuel Pascua
Analista político y económico. Mis armas son las palabras y mi razón mis convicciones. Me gustan los números y la economía a la que, sorprendentemente, hasta entiendo. Sé que hay otros caminos para nadar las aguas negras de la vida y que el que nos imponen -comer basura, tragar inquina y vaciarnos los bolsillos- es el resultado de mezclar ineptos gobernantes con espabilados banqueros. Soy filólogo, soy letraherido y he vivido en Suiza, en Inglaterra y en Colombia. En España he vivido en Barcelona, en Madrid, en San Sebastián y en Cádiz y mi alma y mi carácter son castellanos: seco y claro, aunque con un sentido del humor ácido y las más de las veces corrosivo cuya primera víctima soy yo y la segunda la realidad estrambótica que me rodea. Mi ley es la opinión y prefiero construir a destruir, sumar a restar, el ruido al silencio, la furia a la calma del camarón dormido en la corriente. Amo nuestro siglo de Oro y no creo que otro mundo sea posible: estoy absoluta y completamente seguro de que es así.

2 COMENTARIOS

  1. Jo, de verdad que no conocéis al señor Semper. Por favor, España, no nos des más Sempers. Personas que dominan el marketing, pero que no tienen principios, aunque vendan lo contrario. Detrás de esa fachada de progresismo, sólo se esconde un vago que sólo dedica su tiempo a si mismo y a confabular para que no se le mueva la silla.

    Hace unos meses le impusieron un candidato que él no había elegido, gritó y gritó, pero no dimitió. Se dedica a la política, no por amor a ello, como vende, sino porque no le gusta trabajar y es lo más parecido a ello.

    ¿Le conocéis algún trabajo en Ayuntamiento, Partido o Parlamento vasco que haya beneficiado a alguien que no sea él mismo?

    Cuanto bien haríamos si una cámara oculta lo grabara un día, sin que fuera consciente de que lo ve toda España….

    Por cierto, se ha cargado al PP de Guipúzcoa… y NO DIMITE!!!

    • Tienes razón, Fan, en mucho de lo que dices. Mi tesis es, más allá de los nombres, que España necesita una derecha moderna y me (parecía) que entre los dos referentes jóvenes del PP, Pablo Casado -que me resulta peligrosísimo porque carece de ética y le gusta el poder más que a un tonto una tiza- y Samper, este último (parece) más razonable. En cualquier caso, creo que lo mejor que puede pasarnos en España es que el PP desaparezca y sea fagocitado por C’s. Gracias por leer y comentar

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