Alicia Koplowitz ingresa en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando

La empresaria, coleccionista y mecenas Alicia Koplowitz ingresó en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (RABASF) el 23 de junio del 2019, en un acto solemne donde no faltaron ni la pintura ni la escultura ni la música. Su discurso, con el título La emoción de una coleccionista, fue contestado por la académica honoraria Carmen Giménez.

Alicia Koplowitz en la Real Académica de Bellas Artes de San Fernando, 23 de junio de 2019
Alicia Koplowitz en la Real Académica de Bellas Artes de San Fernando, 23 de junio de 2019

En sus palabras de ingreso, Alicia Koplowitz hizo una emotiva narración personal de su interés por las Bellas Artes, desde el primer impacto que le produjo la contemplación de Las meninas y sus iniciales adquisiciones en subastas, hasta la reunión de una excepcional colección de obras maestras.

El marco temporal preferente de su colección pone especial acento en los siglos XVIII y XX, “porque allí se concentraron trágicos eventos históricos que abrieron al arte muchos modos nuevos de expresión”. De todo ello es compendio la pintura de Francisco de Goya. No obstante, a pesar de esos ejes reconocibles y coherentes, identificó en el eclecticismo una de las características singulares de su colección: “No hay pasos previamente determinados ni directrices”, añadió al paso que mostraba las imágenes preferidas de su colección.

Alicia Koplowitz asumió que “los coleccionistas establecemos con las obras un cruce de caminos. En mi caso recuerdo con precisión el momento en el que cada una ha llegado a mi vida y todas, sin excepción, me llevan a alguna memoria personal”.

El elemento de la memoria en la experiencia del coleccionista fue desarrollado por Carmen Giménez en su contestación al discurso de la nueva académica: “El arte desencadena emociones (a veces incluso conmociones) y éstas pueden despertar en nosotros formas libres de memoria. Existe un importante vínculo, un tejido común, entre el arte de coleccionar y el devenir de la memoria”. rebuscando sin convencionalismo entre las vanguardias de los siglos XIX y XX, atenta tanto a los cambios de orden social como artístico”.

De este modo sintetizó Carmen Giménez las que considera otras características esenciales de la coleccionista: “Me complace pensar en la colección de Alicia como un recorrido por las sensaciones y recuerdos en los que habita. Y, asimismo, no puedo dejar de pensar también en la forma mediante la que su colección contribuye a dignificar y poner valorar la figura de la mujer sobre el oscurantismo en que se han visto confinadas tantas de ellas a lo largo de la historia”.

Sobre Alicia Koplowitz

Alicia Koplowitz ocupó desde 1990 el cargo de vicepresidenta del consejo de administración de la empresa Fomento de Construcciones y Contratas. En 1998 dejó la compañía vendiendo todo su paquete accionarial y constituyó la sociedad de inversión Omega Capital, cuyo grupo empresarial preside.

Ha desarrollado una intensa, comprometida y continuada acción filantrópica en los ámbitos social, médico-científico y cultural.

Su pasión por el arte ha dado como resultado una colección privada de calidad excepcional, con obras maestras de los siglos XVI al XXI, reflejo en gran medida de su gusto estético y de su atracción personal hacia la belleza clásica que se inicia en la estatuaria griega en mármol. Obras de Luis de Morales, Zurbarán, Arellano, Paret o, especialmente, cuatro soberbias pinturas de Goya, trazan algunos de los ejes de sus fondos de arte español antiguo, y entre los maestros extranjeros se encuentran nombres de referencia, como los Tiépolo, Canaletto, Piazzetta, Guardi, Rotari, Hubert Robert… De finales del siglo XIX y del XX, nacional e internacional, la colección reúne piezas de Van Gogh, Gauguin, Toulouse-Lautrec, Modigliani, Van Dongen, Egon Schiele, Calder, Mondrian, Nicolas de Stäel, Giacometti, Rothko, De Kooning, Freud, Bacon, Fontana, Warhol, Twombly, Stella, Judd, Bourgeois, Schütte, Serra, Kiefer, Ai Weiwei… Picasso, Gris, Gargallo, Julio González, Antonio López, Millares, Oteiza, Chillida, Tàpies, Barceló, Juan Muñoz…

Una selección de obras de la colección de Alicia Koplowitz fue mostrada al público en 2017 en dos exposiciones monográficas: la primera en el Musée Jacquemart-André de París y la segunda en el Museo de Bellas Artes de Bilbao. También ha donado obras de arte a museos, como el bello Retrato de Josefa del Águila Ceballos, luego Marquesa de Espeja de Federico de Madrazo, al Museo del Prado, o Triunfo del Amor sobre la Guerra de Luis Paret, al Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Alicia Klopowitz ha recibido múltiples y variados galardones que reconocen su filantropía e implicación social y cultural; entre ellos, la Gran Cruz de la Orden del Mérito Civil (2003), el título de Dama de la Legión de Honor de Francia (2006), la Medalla de Oro de la Comunidad de Madrid (2009) o la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio (2017).

Es patrona de la Fundación Princesa de Asturias, vocal del Real Patronato del Museo Nacional del Prado, patrona del Consejo Asesor de Cultura de la Fundación ‘la Caixa’, Socia de Honor de la Sociedad Española de Psiquiatría, miembro de los Consejos de la Union Centrale des Arts Décoratifs UCAD, del Teatro Real o del Centro Peres para la Paz en Oriente Medio, miembro de honor del Museo Guggenheim de Bilbao, patrona de la Fundación Hispano Judía o embajadora internacional de The Feuerle Collection.

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Doctor en Filología por la Complutense, me licencié en la Universidad de Oviedo, donde profesores como Alarcos, Clavería, Caso o Cachero me marcaron más de lo que entonces pensé. Inolvidables fueron los que antes tuve en el antiguo Instituto Femenino "Juan del Enzina" de León: siempre que cruzo la Plaza de Santo Martino me vuelven los recuerdos. Pero sobre todos ellos está Angelines Herrero, mi maestra de primaria, que se fijó en mí con devoción. Tengo buen oído para los idiomas y para la música, también para la escritura, de ahí que a veces me guíe más por el sonido que por el significado de las palabras. Mi director de tesis fue Álvaro Porto Dapena, a quien debo el sentido del orden que yo pueda tener al estructurar un texto. Escribir me cuesta y me pone en forma, en tanto que leer a los maestros me incita a afilar mi estilo. Me van los clásicos, los románticos y los barrocos. Y de la Edad Media, hasta la Inquisición.

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