América en la conciencia de la España actual

El Ateneo de Madrid acogió el el 2 de diciembre de 2015 el primer debate sobre «América en la conciencia de la España actual», en el que intervinieron como introductores de los temas Ernesto Barnach-Calbó, quien disertó sobre «El cambiante y heterogéneo escenario latinoamericano dificulta una política iberoamericana española», mientras que Lara Lussón centró su exposición en «El papel que juegan los medios de comunicación en la visión sobre América Latina».

Tomás Mallo1

Ernesto Barnach-Calbó, exdirector de programas de la Organización de los Estados Iberoamericanos, comenzó afirmando que el título del ciclo «América en la conciencia de la España actual» implica al menos tres vertientes: América en la conciencia de la sociedad española en general y en la educación en particular; América en la conciencia de empresarios, periodistas e intelectuales, y América en la conciencia de nuestros políticos responsables de ejecutar una política exterior pública hacia América Latina. Es en ésta última vertiente en la que Barnach situó su intervención.

Para Barnach, restablecer una política iberoamericana, global y consensuada, en declive desde hace años –retomando las recientes afirmaciones de Celestino del Arenal en esta tribuna-, como dimensión fundamental de la política exterior de España no es tarea fácil; no solo por la falta de unidad y de consenso político internos, sino también por el cambiante y heterogéneo escenario político latinoamericano, muy distinto al de los años noventa del siglo pasado. A respecto de esto último, Barnach puso de relieve las cuestiones siguientes:

  1. La desigualdad económica en los países y entre los propios países latinoamericanos, que sigue siendo el problema más difícil de superar.
  2. La corrupción.
  3. La delincuencia y el crimen organizado.
  4. Las migraciones latinoamericanas a Estados Unidos, entre países latinoamericanos y a Europa y, muy concretamente, a España.
  5. El estancamiento de las instituciones integracionistas, lo que se asocia al fantasma del nacionalismo.
  6. Por lo que se refiere al nacionalismo, la interpretación negativa de la conquista y la colonización de América por España, aunque fuera una conquista que se cuestionó a sí misma.

Las conclusiones de Barnach se centraron en la necesidad de trabajar con más intensidad las relaciones bilaterales, lo que determinará la persistencia del multilateralismo de la Cumbres Iberoamericanas, en las que deberán tratarse temas problemáticos comunes a latinoamericanos y españoles, tales como la corrupción, la desigualdad, la integración regional o la desafección política.

Lara Lusson, Tomás Mallo y Ernesto Barnach-Calbo en el Ateneo de Madrid. Foto: Notiamerica

 

Por su parte, Lara Lusson, redactora de Notimérica (Europa Press), abordó el papel que juegan los medios de comunicación en la visión sobre América Latina, señalando que en España se genera mucha información sobre América Latina, citando específicamente a medios como El País, EFE, El Economista y Europa Press. Así mismo, señaló que la mayoría de los lectores de dichas informaciones son españoles.

De su experiencia reciente, Lusson centró su intervención en tres ejemplos concretos y bien interesantes:

  1. La peligrosidad en Acapulco, que obstaculiza la llegada de turistas y el desarrollo de relaciones comerciales.
  2. El ejemplo de la violencia de la ciudad mexicana sirvió para conectar con el caso a nivel nacional de El Salvador, considerado el país más peligroso del mundo sin estar en un conflicto armado.
  3. Medellín, por el contrario, es un ejemplo de ciudad latinoamericana que ha sabido superar en gran medida problemas de inseguridad ciudadana y hoy ha crecido en todos los ámbitos.

Estos tres casos sirvieron para llegar a las conclusiones finales: los medios de comunicación tienen un gran poder en la configuración de una conciencia en sus lectores acerca de la región latinoamericana. Por ello, es importante que informen a la población acerca de la violencia de la manera más objetiva posible —a pesar de las acusaciones recibidas por obstaculizar el desarrollo de las ciudades— y que apoyen de igual modo causas de desarrollo positivas como la de Medellín, dándolas a conocer.

A continuación, se inició un debate formulando diversas cuestiones, entre las que destacamos las que siguen:

En primer lugar se planteó la utilidad de las Cumbres Iberoamericanas. Hubo posiciones divergentes, pero también un acuerdo generalizado en que han sido útiles para distintas cuestiones, poniéndose énfasis en la existencia de una comunidad del idioma y una comunidad científica que hay que seguir impulsando.

En segundo lugar, se abrió un debate sobre la ideologización de los medios de comunicación, siendo éstos los que determinan la conciencia de los ciudadanos. Pareció haber un acuerdo generalizado en que la información está en muchos casos sesgada por los intereses empresariales de los propios medios. Se hizo alusión también a la deficiencia de las enseñanzas primaria y secundaria en España y al «ensimismamiento» existente en estos momentos en nuestro país, denotativo de que a los españoles no nos interesa lo que pasa en el exterior, a diferencia de otros países europeos, como Alemania, en que se sigue viendo a América Latina como el futuro y no se puede entender, por ejemplo, las fuertes críticas que realizan algunos medios españoles a los gobernantes de algunos países latinoamericanos.

En tercer lugar, si la conciencia la forjan los medios y éstos están sesgados por intereses económicos, ¿cómo hacemos para que los españoles conozcan América con cierta objetividad? Se concluyó que hay que trabajar en poner la información en un contexto adecuado.

El debate acabó centrándose en la pregunta ¿Cómo se construye la conciencia española sobre América Latina?, afirmándose también que a pesar de que los medios sean empresas y tengan intereses, las relaciones con América Latina son muy buenas. En España hay más información sobre América Latina que en cualquier país europeo. Hay además un gran activismo universitario, creciendo continuamente la publicación de libros y tesis doctorales. Hasta se afirma que por primera vez en España tenemos un partido político cuyos líderes se han formado en América Latina.

No obstante, se matiza esta visión «optimista». No cabe duda que los medios españoles tienen diversos intereses, pero tampoco hay que perder de vista el efecto terrible que ha tenido la crisis económica en los mismos, desapareciendo muchas oficinas y corresponsalías de los medios españoles en América Latina, lo que no favorece la realización de un periodismo de calidad, lo que se agudiza con «titulares» de los medios digitales que, a veces, tergiversan la realidad.

La conclusión final, es que lo deseable es dar noticias, añadir el contexto en el que se producen y explicar quiénes son los personajes, utilizando además distintos medios, para formar más objetivamente la opinión y la conciencia de la gente. Queda claro que la información, el conocimiento y la comunicación son fundamentales para generar esa conciencia, entendida como una reflexión sobre los hechos para llegar a un conocimiento más objetivo de los mismos.

Por ello, el ciclo-proyecto que desarrolla la Sección Iberoamericana del Ateneo de Madrid, con el título de «América en la conciencia de la España actual», pondrá mayor énfasis en dicho tema.

  1. Tomás Mallo es secretario de la Sección Iberoamericana del Ateneo de Madrid.
  2. María Santos Alfageme, Universidad Pontificia Comillas.

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