Pocas y bienvenidas son siempre las películas que nos llegan para ilustrar en imágenes lo que fue y lo que es la vida en ese lejano Paraguay víctima de la feroz y más larga dictadura de América Latina: la del general tristemente célebre y poco conocido Alfredo Stroessner de 1954 a 1989. Un país gobernado todavía hoy por los herederos de ese nazi paraguayo.

Me vienen a la memoria películas como Dios bendiga al Paraguay de 2012, del francés Gregory Schepard sobre la campaña presidencial de Fernando Lugo; Ejercicios de memoria de 2016 de la paraguaya Paz Encina, que evocaba ya el hallazgo del archivo del terror, o De la guerra fría a la guerra verde de 2018, de Anna Recalde Miranda, cineasta ítalo paraguaya que abordaba la evolución de la dictadura paraguaya anticomunista hasta la época actual con los descendientes de Stroessner y su partido Colorado. Un poder guiado hoy por las multinacionales que han instalado en América Latina, de Paraguay a Brasil, la antiecológica «republica unida de la soja».
Bajo las banderas, el sol 2025, del joven cineasta paraguayo Juanjo Pereira, nos ofrece ahora una película documental que es una magnifica radiografía de una dictadura y de ese sistema represivo que con la complicidad de los EEUU y de la CIA gobernó en Paraguay durante treinta y cinco años.
La escasez de imágenes y la dificultad de encontrarlas y difundirlas, cuando existen, han determinado la ingeniosa forma de este documental de montaje y creación. La banda sonora y la música se imponen desde las primeras secuencias como hilo conductor de un relato cronológico que empieza en 1954 con el golpe de Estado y la llegada al poder del general paraguayo de origen alemán e ideología nazi Alfredo Stroessner.
Como se relata en la película, Stroessner ofreció asilo a numerosos nazis que escaparon de Alemania al final de la segunda guerra mundial, entre ellos al criminal de guerra Josef Mengele, quien era por cierto el médico de cabecera del propio dictador paraguayo y había obtenido la nacionalidad paraguaya.
Pero no esperen escuchar aquí una voz en off para explicarles la historia, es el montaje inteligente y a menudo irónico de las imágenes halladas, sin excluir el humor no obstante la gravedad del tema tratado, el que contrapone los discursos oficiales y la propaganda de Stroessner con las secuencias escogidas.
Los rostros patéticos de Stroessner y sus secuaces en el gobierno militar, los desfiles militares ridiculizados en su marcha atrás, el poco entusiasmo de una multitud filmada en actos oficiales cuyos rostros delatan esa «concentración obligatoria» capitaneada por los capos paraguayos del partido colorado. Imágenes de propaganda de un fascismo tropical.
Mientras en Italia el fascista Mussolini prefería el negro como símbolo de su terror, y en la España nacional catolicista toda oposición antifascista era calificada de roja, es curioso observar en Paraguay ese grotesco partido fascista que optó por el colorado, para «combatir las banderas rojas del comunismo internacional».
Las imágenes estroboscópicas utilizadas, los fundidos en colorado como la sangre del pueblo paraguayo derramada por Stroessner, los noticieros oficiales con su burda propaganda, la omnipresencia de los militares y de los pyragues (en guaraní espías, confidentes o soplones) que en Paraguay como en nuestra España franquista eran también legión, los rostros de políticos y matones con sus señoras en actos oficiales, ridículos esperpentos de un sistema dictatorial… nos cuentan lo que allí sucedió.
La campaña de Stroessner por sus «dieciocho años de paz, trabajo y bienestar» en 1972 parece calcada y me recuerda la que Franco hizo en España con su cacareada campaña de «25 años de paz» en 1964. Imágenes que hablan por sí solas con más fuerza que cualquier discurso, gracias a la magia del montaje cinematográfico.
De la misma manera, la construcción de la gigantesca represa de Itaipú para obtener recursos hidráulicos en cooperación con Brasil, proyecto antiecológico que provocó la evacuación de pueblos enteros en Paraguay, me hace pensar en mi memoria hispana en aquella propaganda de los famosos pantanos construidos con la explotación del trabajo forzosos de los presos políticos durante la dictadura franquista.
Bajo la bandera del partido colorado y la del Paraguay, el sol es en su título metáfora de libertad frente a la propaganda y la mentira institucionalizada. Las canciones a la gloria de ese dictador que modificó la constitución para autoelegirse cada cinco años, contrastan con el terror y la persecución de toda oposición política calificada de «comunista».
Como suele suceder en las dictaduras, y por cierto la de Stroessner tiene un gran parecido con la de Franco, las imágenes de época que quedan son las de la propaganda del régimen rodadas por los noticieros. El Noticioso Nacional parece un remake paraguayo del Nodo[1].
Las escasas imágenes de protestas o manifestaciones vienen siempre de noticieros extranjeros.
Ocho años de investigación documental, 120 horas de imágenes recogidas a través del mundo, y seis años de montaje para dar a esas imágenes su coherencia narrativa, tal ha sido el brillante trabajo realizado por Juanjo Pereira, quien estudió cine en la universidad de Buenos Aires, y de su colega y montador el argentino Manuel Embalse.
En Francia, Gran Bretaña, Rusia, Japón, Bélgica, USA, Taiwán, Uruguay, Chile y Paraguay, el equipo de Juanjo Pereira ha recorrido el mundo para plasmar a través de esas imágenes una radiografía del sistema Stroessner, que fue uno de los ejes principales de la criminal operación Condor, operativo policial con participación de Paraguay, Argentina, Uruguay y Brasil, coordinado por la CIA norteamericana para aniquilar físicamente toda oposición de izquierdas en América latina.
En su relato cronológico, asistimos a las relaciones con las otras dictaduras del continente, del argentino Jorge Rafael Videla al chileno Augusto Pinochet, de Brasil a Uruguay o al apoyo incondicional del presidente de los EEUU Lyndon B. Johnson. Pero también a sus viajes a Europa, cálidamente acogido por el general Francisco Franco, por las autoridades alemanas y por el presidente francés Georges Pompidou, entre otros.
Capitulo particularmente doloroso en esa dictadura de Stroessner fue la feroz represión de toda oposición social, sindical o política, tanto urbana como en una población agrícola mayoritariamente guaraní, que intentó defender su dignidad a costa de su vida.
Hechos ilustrados por los archivos del terror descubiertos en Asunción, tras el derrocamiento de Stroessner en 1989 por uno de sus lugartenientes. El general Andrés Rodríguez alias «general cocaína», quien derrocó a su consuegro con el apoyo de los EEUU, para calmar la presión internacional ante el aislamiento del Paraguay por sus constantes violaciones de los derechos humanos.
También ese capítulo me ha hecho pensar en nuestra transición, pues la policía española ocultó e hizo desparecer durante la transición pruebas y archivos policiales para ocultar los crímenes del franquismo[2].
Paradójicamente, en su sálvese quien pueda los torturadores paraguayos dejaron un cuarto repleto de documentos comprometedores de todas las detenciones, torturas, asesinatos, desapariciones, secuestros, libros y objetos incautados, redes de infiltrados policiales… pruebas que deberían permitir hoy perseguir a un montón de colaboradores y herederos de Stroessner.
Sin embargo, la impunidad sigue siendo la regla general en ese pacto de silencio en Paraguay que tiene gran parecido con el que persiste en nuestro Estado español.
Tras el breve paréntesis progresista de la presidencia de Fernando Lugo, presidente del Paraguay de 2008 a 2012, el partido colorado volvió al poder. Recordemos que la tentativa de reforma agraria de Lugo provocó un golpe de estado parlamentario en defensa de los pobrecitos terratenientes paraguayos.
El linchamiento simbólico de la estatua de Stroessner con sus pies cortados, no impidió que el dictador refugiado en Brasil muriera sin haber sido nunca juzgado por sus crímenes de lesa humanidad (ejecuciones sumarias, torturas, detenciones arbitrarias, desapariciones, asesinatos y persecuciones y atentados contra los derechos humanos).
Así pues, no obstante el hallazgo del archivo del terror, poco ha cambiado hoy en Paraguay, en donde siguen gobernando el partido colorado y sus secuaces, con el apoyo de las multinacionales y de los EEUU.
Un informe oficial de la Comisión de verdad y justicia de Paraguay establecida en 2003, reconoce hoy 20.090 victimas por violación de derechos humanos; 19.867 detenciones ilegales; 18.772 torturados; 3470 exiliados y 336 desaparecidos.
Actualmente, el Paraguay sigue gobernado por un «hijo de la dictadura»: el presidente Mario Abdo Benítez, hijo del que fue secretario personal de Alfredo Stroessner.
Este es un documental para que la juventud conozca su historia, para recordar a los asesinos y a sus cómplices que la Historia nunca olvida, y que el cinematógrafo como testigo de su época tiene esa obligación de memoria al mismo tiempo histórica y artística. El arte y la cultura, como la justicia social son los enemigos del fascismo de ayer como del que nos amenaza hoy de nuevo en este siglo veintiuno.
Su distribución en las salas de cine del Estado español seria pues de utilidad pública en estos tiempos en que los nostálgicos del nacional catolicismo franquista de Vox vuelven a amenazar la democracia. Esperemos que los profesionales del cine español le den la amplia difusión que merece.
- Bajo las banderas, el sol, de Juanjo Pereira se estrena en Francia este 25 de marzo 2026. Tras su paso por los festivales de Berlín y San Sebastián, entre otros muchos.
- El equivalente del Nodo franquista, era en Paraguay el Noticioso Nacional.
- La ARMH asociación por la recuperación de la memoria histórica, desarrolla hoy en España un necesario y valioso trabajo de rehabilitación de las víctimas del franquismo.



