Astenia primaveral ¿mito o realidad?

Según la medicina, la astenia primaveral como tal no obedece a ninguna enfermedad, si bien los síntomas de cansancio causados por el estrés, el ritmo de vida y el exceso de trabajo se notan más en esta época del año.

Es en definitiva un trastorno adaptativo que sugiere un cambio en el ritmo de vida porque aumentan las horas de luz, también somete a las personas al hecho de seguir teniendo que hacer cosas porque hay luz y todo ello acaba en un agotamiento mental porque no se puede sumar trabajo al trabajo. En otros países es inconcebible que a las diez de la noche se esté fuera del hogar y en España, por el ritmo social nos parece normal empezar a cenar a las once.

Esto, sumado a la alergia porque la primavera nos advierte de su llegada, hace que en suma, a algunas personas les afecte más que a otras y determine la llamada astenia primaveral que hace que vayan al médico acusando síntomas que obedecen a falta de energía; irritabilidad; alteraciones del sueño por el cambio de hora; disminución de la libido; problemas de concentración; falta de motivación, entre otros.

En primavera es frecuente el abuso del término depresión ya que todo se asocia a la misma cuando son síntomas que necesariamente se podrían englobar dentro de un trastorno adaptativo por el aumento de las horas de luz diurna, la modificación de la rutina, comidas, cenas, y aumento del ocio y la subida necesariamente de las temperaturas y de la presión atmosférica que también afecta a la presión arterial.

Las alteraciones reales a las que nos sometemos en primavera tienen que ver con la regulación de los ritmos circadianos mediante el cambio en la secreción de las endorfinas, el cortisol, la melatonina, entre otras hormonas. Esas alteraciones fisiológicas nos exigen en cierta forma un mayor consumo diario de energía que de por sí no tenemos por el exceso de tareas asumidas.

Una correcta hidratación para prevenir alteraciones renales; una correcta alimentación con alimentos hipocalóricos y más frutas y verduras frescas sumado a la rutina de sueño que tendremos que provocar (no hace falta estar despierto hasta la una de la madrugada), hará que con cierto ejercicio moderado y la regulación del ritmo familiar en un par de semanas estemos bien y no tengamos esa sensación irreal depresiva que tanto escuchamos en esta época. La depresión es una enfermedad muy seria que sucede y no se asocia a la primavera ni a una estación concreta.

¡Bienvenidos a la primavera! dicen que la sangre altera…

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PhD, Doctora C.C. Información / Periodista / Editora Adjunta de Periodistas en Español / Divulgadora Científica / Profesora Universitaria / Fotógrafo / Comprometida con la Discapacidad, los Derechos Humanos, la Infancia y la Tercera Edad / Miembro Consejo Asesor de la Fundación Juan José López-Ibor / Miembro del Comité Asesor de Ética de Eulen Servicios Sociosanitarios / Miembro de The International Media Conferences on Human Rights (United Nations, Switzerland) / Presidenta de D.O.C.E .- (Discapacitados otros Ciegos de España) - www.asociaciondoce.com / Coautora del libro EL CEREBRO RELIGIOSO junto a la Profesora López-Ibor. Editorial El País Neurociencia https://colecciones.elpais.com/literatura/62-neurociencia-psicologia.html / Autora del Libro Fotografía Social.- Editorial Anaya / Consultora de Comunicación Médica. www.consultoriadecomunicacion.comContacto Periodistas en Español: [email protected]

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