#AyotzinapaFueElEstado

La comunidad de las redes sociales se ha mostrado incrédula ante las declaraciones que hizo el procurador Murillo Karam con respecto a las indagatorias del la desaparición de los 43 normalistas en Ayotzinapa, Guerrero, México.

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Yolisbeth Ruiz García

Tuiteros y facebookeros mexicanos comenzaron a hacer investigaciones y a cruzar información usando el HT #AyotzinapaFueElEstado, que después arrojaría luces para iluminar la historia de los 43.

Los mexicanos no creen lo que dicen las autoridades, y las familias de los normalistas se mantienen firmes en que sus hijos no fueron asesinados o desaparecidos como lo explica el gobierno: “Mientras no aparezcan sus cuerpos, nosotros seguiremos buscándolos vivos, porque vivos se los llevaron y vivos los queremos”, dicen las familias de los 43.

Los mismos periodistas que estuvieron en la conferencia de prensa que dio el Procurador, hicieron notar que había muchas lagunas en su informe, a lo que Karam respondió que “eran solo los avances de la investigación” pero que seguirían en las pesquisas. Se le señaló que, dentro de su informe, era imposible basarse en la declaración de solo tres personas aprehendidas y que estas mismas tres personas fueran las encargadas de terminar de ejecutar a los “estudiantes” que aun quedaban vivos y que ellos mismos fueran los que se encargaran de su cremación. Y la respuesta a la prensa fue la misma: “seguimos investigando pero ya tenemos a más detenidos y nos queda claro que la policía de Iguala está involucrada con Guerreros Unidos”. Sobre los normalistas, no da esperanza, Procuraduría General sigue las pesquisas como un acto de la delincuencia organizada.

Estas y otras dudas se quedaron en el aire. Así que, en una acción completamente ciudadana, los campesinos de la Sierra de Guerrero fueron a caminar por las montañas, y fueron encontrando tantas fosas como dudas. Ni una de ellas tenía restos de estudiantes, pero sí se abrió la cloaca de lo que después se comprobaría: Guerrero es un Estado que huele a cadáver, represión, muerte y narcogobierno.

La gente desconfía de sus autoridades y tienen razones para ello, puesto que no han dado respuestas. La búsqueda de los normalistas las iniciaron los propios ciudadanos y organizaciones civiles, mientras que el gobierno federal respondió a la solicitud de ayuda 12 días después de solicitarla.

El papel del internet

Las redes han jugado un papel importante en el esclarecimiento de las dudas. Uno de los normalistas sobrevivientes de esa noche fatídica narró los hechos en un video que se hizo viral.

En sus declaraciones, el estudiante asegura que los autobuses que iban a buscar se los habían prestado los mismos choferes y dueños para asistir a sus prácticas docentes. Esto deja claro que las declaraciones del presidente municipal de Iguala, José Luis Abarca (hoy consignado junto con 44 policías municipales), que hablaba de amenazas hacia el informe de su esposa, es totalmente falso.

Otro dato es que otro autobús, donde viajaban deportistas, también fue baleado. Es decir, no solo iban por los normalistas, sino a infundir terror en la zona. Dicho sea de paso, los dos vehículos que tomaron los normalistas nunca tuvieron reporte de robo; esto confirma el préstamo y el argumento de vandalismo y robo se viene abajo.

Otro normalista de los que consiguieron sobrevivir también ha aportado nuevos datos. Asegura que después de los ataques, muchos estudiantes heridos fueron a los hospitales de la zona y los militares de un pequeño cuartel ubicado en un peaje de la autopista de Iguala, se los llevaron de allí. Unos lograron escapar, aún heridos, y se escondieron en algunas casas de vecinos o en el monte. Otros no tuvieron esa suerte.

Es decir, mientras unos cuantos fueron apresados por los policías de Iguala, quienes ya se encuentran arraigados y según declaraciones, entregaron a los normalistas al grupo delictivo Guerreros Unidos, otros fueron llevados por soldados. De estos últimos no se sabe nada, salvo del que ya se ha constatado que ha sido asesinado. Los únicos indicios que se encuentran sobre lo que sucedió, son dichos de vecinos, algunos señalamientos de los propias normalistas sobrevivientes y unas declaraciones anónimas que el Ejército Popular Revolucionario (EPR) hizo para su difusión en internet.

Con estas luces que brincan de aquí y allá, de medios libres, de ciudadanos y que se difunden por redes sociales, los cibernautas se hicieron a la tarea de buscar más información, así es como se llegó a la noticia que rompería toda credibilidad en la hipótesis de la Procuraduría.

Mentiras o encubrimiento

Según informes meteorológicos y noticias de distintos medios impresos, y de la misma Comisión Nacional del Agua (Conagua), se supo que la noche del 26 y mañana del 27 de septiembre, hubo una tormenta que impediría hacer cualquier tipo de fuego en campo abierto. Es decir, ¿cómo se incineran 43 cuerpos en un basurero al aire libre solo con llantas y plásticos, si la lluvia no deja encender cualquier fogata?. Y por si fuera poco, el informe de los peritos argentinos que anunciaron el hallazgo de los restos de Alexander, no fueron encontrados por ellos mismos, sino que les fueron entregados por la misma Procuraduría para su análisis. Esto es lo que hace pensar que fueron “sembrados”.

Los mismos padres fueron a verificar el lugar y declararon que allí no había indicios de ese incendio, que tuvo que ser enorme; declararon que sí encontraron cenizas, pero que allí no habían sido incineradas 43 personas.

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Actualmente, dentro de los mismos HT #AyotzinapaSomosTodos, #AyotzinapaFueElEstado, o #AcciónGlobal, circulan pruebas aportadas por los cibernautas, quienes se dan a la tarea de difundir imágenes de satélite de la NASA que evidencian que el fuego y el humo encontrado en esa zona no procede del basurero de Cocula, sino del cuartel que se encuentra a unos kilómetros de Iguala.

Para los padres de los 43 normalistas, la desaparición forzada de sus hijos es una acción ejecutada desde los distintos órdenes de gobierno, ya sea por mandato, acción u omisión. La impunidad que se ha arraigado en todo el territorio mexicano, el sadismo y la brutalidad de los cuerpos judiciales, aunado a la violencia ejercida por los grupos delictivos, han dejado desprotegidos a los grupos más vulnerables. El Estado de Guerrero es la punta del iceberg. No son solo 43 desaparecidos, no es solo una fosa común, no son unos cuantos muertos; ya se cuentan por miles.

Hasta la fecha no hay una respuesta o acciones claras por parte de los gobiernos que eliminen tajantemente la incertidumbre y aporten certeza y paz.

La tarea del Estado la están haciendo las comunidades, las indagatorias las hacen los familiares, la impunidad casi alcanza el 100%, solo el 1,6 de los juicios llegan a sentencia. Y la corrupción está a la orden del día.

En estas circunstancias, es imposible pedir a las familias de los normalistas desaparecidos que “ya superen” su dolor, como dijo Enrique Peña Nieto en su viaje a Guerrero de hace unos días. Simplemente, no se dan las condiciones para el perdón y el olvido.

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2 Comentarios

  1. Pero como siempre en México el crimen, la impunidad y el cinismo prevalecen sobre la justicia y la verdad; Ayotzinapa es la punta del Iceberg de todo lo que en México está sucediendo; los miles de muertos, desplazados y desaparecidos es parte de la estrategia de control social por medio del narco-terror inducida por Washington para el despojo de la riqueza de el país, pero cuidado Españoles, que el mexicano es el modelo a seguir que se pretendería exportar con el “Tratado Transatlántico”

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