Beatles: siempre se puede decir algo nuevo

En «Eight days a week – The Touring Years” (“Ocho días a la semana-Los años de giras”), el realizador Ron Howard (ganador de dos Oscar en 2001, mejor película y mejor director, por “Una mente maravillosa”) nos cuenta la trayectoria de los Beatles, que empezaron llamándose The Scruffs, desde los pequeños clubs de su Liverpool natal hasta los grandes estadios europeos, estadounidenses y australianos, así como la euforia inicial y el posterior agotamiento de cuatro chicos que apenas estaban dejando atrás la adolescencia, desbordados por las manifestaciones de histeria que provocaban en niñas y jovencitas de todo el mundo.

The Beatles

Desde el Cavern Club de Liverpool, en 1962 –cuando un acomodado comerciante local, Brian Epstein, grabó en un solo día su primer álbum, (“Please, Please Me”) hasta el último concierto en Estados Unidos, en el Candlestick Park de San Francisco, en 1966; desde los movimientos de flequillos hasta las melenas al viento, desde la sobriedad de unos trajes grises con chaqueta de cuello Mao hasta el colorido que estallaba en las primeras camisas, chalecos y abrigos de piel que siempre podemos seguir disfrutando en las dos películas (“Qué noche la de aquel día”, “Help”) protagonizadas por el grupo en sus inicios y que han pasado a integrarse en la iconografía “pop” (posteriormente intervendrían en “Magical Mystery Tour, “Yellow Submarine”, “Let it Be” y “Sergent Peppers Lonely Hearts Club Band”, mi preferida) ,”Eight days a week- The Touring Years” nos remonta a los primeros años de la carrera de un grupo que por derecho forma parte de la historia de la música, y que fueron también años de incesantes giras mundiales: “Cientos de fechas, millares de fans y muchas horas de concierto – escriben en Culturebox- convirtieron a los Beatles en leyenda pero también les hicieron aprender a conocerse, a renovarse y a escribir juntos tantas y tantas canciones míticas”.

El espléndido documental de Ron Howard –especialmente recomendado para la quinta que en los años 1960 despegaba de la adolescencia, pero imprescindible para los amantes de la música y el cine- finaliza con las inolvidables imágenes de aquella última actuación (“un regalo de incalculable valor para los londinenses) en el tejado del edificio de su productora, las manifestaciones de los dos integrantes del grupo todavía vivos, Paul McCartney y Ringo Starr (el hijo único que encontró en el grupo a la familia que añoraba), así como las aportaciones efectuadas por las viudas de John Lennon y George Harrison, Yoko y Olivia, y grabaciones raras o inéditas de conciertos y actuaciones.

Según manifestaciones del propio Lennon –el más carismático de los cuatro, sin duda-, en aquellos años los Beatles eran “más populares que Jesús”; una frase que, sacada de contexto, reprodujo en portada toda la prensa de la época y atizó contra el grupo las iras de los ultraconservadores estadounidenses que les recibieron con encendidas manifestaciones de odio y pancartas en las que pedían que le expulsaran del país.

“Su impacto sobre la cultura popular no es exagerado –ha dicho el director Ron Howard- Como tantísima otra gente, yo conocía a los Beatles, pero no me daba cuenta de la intensidad de la ‘Beatlemanía’. Es sorprendente”. Howard cree haber encontrado una explicación para aquel fenómeno, casi inexplicable: en los primeros sesenta del siglo XX, la generación del “baby boom” salía a trompicones de la infancia y la sociedad mundial –occidental, naturalmente; en Africa o en Asia andaban enredados en otros asuntos, entre ellos la guerra de Vietnam- estaba invadida por una tribu de adolescentes que, mayoritariamente del sexo femenino y a pesar de no existir todavía ni las redes sociales, ni Internet, ni el wasap, hicieron del boca a boca una religión, gritaban en las emisoras de radio y ante las cámaras de las televisiones en blanco y negro haber decidido, sin matices, elevar al trono de la música popular a los “cuatro Fabulosos» de Liverpool que, en apenas media docena de años de actuaciones públicas, ocuparon los primeros puestos en las listas de éxitos de todo el mundo (a veces, incluso, los cinco primeros puestos durante varias semanas), se hicieron increíblemente ricos, se convirtieron en caballeros (Sir) del imperio británico y en referencia inequívoca de varias generaciones.

El documental, que voluntariamente ignora la vida privada de los “4 Fab” y sus coqueteos con drogas de la época, incluye también declaraciones de algunos fans del grupo que después han entrado a formar parte de los elegidos por la fama (las actrices Whoopy Goldberg y Sigourney Weaver, el músico Elvis Costello y el escritor John Savage, entre otros), muestra la locura que se desataba en cada aparición del grupo y el creciente malestar que los chicos experimentaban ante el fenómeno. “Cuando cantaba ‘Help’, lo pensaba realmente”, confesó un día John Lennon. Al regreso de una gira, George Harrison anunció que no podía más y se marchaba a India para aprender a tocar el sitar y de paso meditar un rato.

Cansados por los años pasados en carreteras y aviones, Los Beatles decidieron dejar de dar conciertos en 1966 y dedicarse solo a grabar en estudio. Tres años más tarde, subieron a la terraza del edificio londinense de Savile Row nº 3 para efectuar la última aparición pública de los cuatro junto: “Let It Be”, un momento inolvidable para sus millones de seguidores.

Presentar en 2016 un documental sobre uno de los mayores grupos musicales de la escena pop del siglo obliga inevitablemente a preguntarse si todavía quedaba algo por decir. Y la respuesta es afirmativa porque, aparte de otros logros como el protagonismo concedido a las fans, adolescentes en éxtasis que hoy no pueden tener menos de 65 años, incluso las imágenes en blanco y negro y el sonido, restaurado por el hijo de Georges Martin, ingeniero de estudio como su padre, alcanza una perfección insólita. Antes de ahora se han rodado otros documentales, editado discos, vendido infinitos productos de marketing y se han escrito libros y hasta tesis doctorales, a partir del momento en que el grupo se separó definitivamente, en 1970… la carrera de los cuatro chicos de Liverpool no ha dejado de interesar durante más de medio siglo. Mencionar los nombres de John, Paul, George y Ringo basta para identificar al grupo procedente de la Inglaterra más industrial.

Con el tiempo, la declaración de Lennon ha demostrado ser profética: los Beatles han llegado a ser “al menos tan populares como Jesús, conocidos, reconocidos y apreciados hoy por abuelos y nietos. Pero acercarnos a los protagonistas en aquellos años precisos es encontrarnos con unos chavales divertidos, burlones en sus declaraciones, que daban “cortes” no exentos de complicidad a los locutores radiofónicos de las emisoras radiofónicas –oficiales, privadas e incluso ilegales- que tanto contribuyeron a su puesta en órbita. “Cualquier comentario que hacían era divertido y cada uno de los comentarios que hacían era divertido y cada acorde de sus guitarras hacía que todo el cuerpo se pusiera en movimiento. Es algo que no se puede ver hoy sin caer preso de la Beatlemanía”, escribe Gersh Kuntzman en el New York Daily. “Y, en ese contexto, resulta agridulce recordar hasta qué punto el triunfo y la celebridad terminaron por arruinar aquellos días” casi mágicos. “ Viendo el documental-homenaje de Ron Howard, que se concentra en el período de giras notoriamente frenéticas del grupo, uno se siente parte de la historia del pop silbando a toda velocidad » (Robbie Collin, Daily Telegraph).

Mercedes Arancibia
Periodista, libertaria, atea y sentimental. Llevo más de medio siglo trabajando en prensa escrita, RNE y TVE; ahora en publicaciones digitales. He sido redactora, corresponsal, enviada especial, guionista, presentadora y hasta ahora, la única mujer que había dirigido un diario de ámbito nacional (Liberación). En lo que se está dando en llamar “los otros protagonistas de la transición” (que se materializará en un congreso en febrero de 2017), es un honor haber participado en el equipo de la revista B.I.C.I.C.L.E.T.A (Boletín informativo del colectivo internacionalista de comunicaciones libertarias y ecologistas de trabajadores anarcosindicalistas). Cenetista, Socia fundadora de la Unió de Periodistes del País Valencià, que presidí hasta 1984, y Socia Honoraria de Reporteros sin Fronteras.

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