Un documento realizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), la División de Población de Naciones Unidas y el Banco Mundial, indica que 6.3 millones de niños menores de 15 años murieron en el mundo por causas evitables, Es decir, cada cinco segundos muere un niño menor de 15 años. De no tomar medidas, 56 millones fallecerán en los próximos 20 años, según subraya la directora de Datos de Unicef.

Así de terrible, así de evidente y así de reales son las cifras del nuevo informe de Naciones Unidas, que revela que los niños que viven en países con mayores tasas de mortalidad, tienen hasta 60 veces más probabilidades de morir en sus primeros cinco años de vida que los de los países donde la mortalidad es menor.

“A pesar de los progresos notables que hemos logrado desde 1990, millones de niños siguen muriendo simplemente debido a su identidad o al lugar donde han nacido. Con soluciones sencillas como medicamentos, agua potable, electricidad y vacunas podemos cambiar esa realidad para todos los niños”, añade.

La mitad de esas muertes corresponden a África subsahariana (uno de cada 13 niños muere antes de los 5 años) y el otro 30 % a Asia meridional. La prioridad es proporcionar a los niños el acceso universal a los servicios de salud especialmente cuando nacen y durante los primeros años de vida, de modo que puedan sobrevivir y salir adelante.

Complicaciones durante el parto, diarrea, sepsis neonatal, paludismo o neumonía son las causas principales de las muertes de los bebés. Este dato, en comparación con los niños de 5 a 14 años, cuyas causas se limitan a ahogamientos, tráfico vial o conflictos armados.

Los datos también engloban las zonas y las diferencias a la hora de encontrar la muerte que es 15 veces mayor si se vive en África subsahariana que en países de altos ingresos en donde muere un niño cada 185.

El riesgo radica en el primer mes de vida, y las disparidades dentro de los países son enormes dependiendo de la zona en donde han nacido. Reducir la desigualdad mediante la prestación de asistencia a los recién nacidos y a sus madres es esencial, según apunta Unicef para alcanzar la meta de los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030, con el fin de evitar muertes infantiles y garantizar que nadie se quede atrás y perezca como consecuencia de no haber sido tratado. Poco a poco van mermando la cifra y, a pesar de que sigue siendo muy alta, se ha reducido considerablemente en las zonas en donde se han cuidado estos aspectos en la infancia.

 

PhD, Doctora C.C. Información. Periodista. Editora Adjunta de Periodistas en Español.- Divulgadora Científica. Profesora Universitaria. Fotógrafo. Consultora de Comunicación Médica - Comprometida con la Discapacidad, los Derechos Humanos, la infancia y la tercera edad. Miembro Consejo Asesor de la Fundación Juan José López-Ibor. Miembro del Comité Asesor de Ética de Eulen Servicios Sociosanitarios. Miembro de The International Media Conferences on Human Rights (United Nations, Switzerland), Presidenta de D.O.C.E .- (Discapacitados otros Ciegos de España) - www.asociaciondoce.com Autora del Libro Fotografía Social.- Editorial Anaya. Consultora de Comunicación Médica. www.consultoriadecomunicacion.com.-

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