Cannes 2014: Hermosa juventud española y gente de bien colombiana

En la Semana de la crítica se ha proyectado la película colombiana «Gente de bien» ópera prima del jóven director Franco Lolli, afincado en Francia desde hace trece años. Se trata de una coproducción con Francia, escrita y realizada por Lolli tras su paso por la cinefundación del Festival de Cannes.

Franco Lolli
Franco Lolli

Franco Lolli cursó estudios de cine en La FEMIS en París y su película de fin de carrera «Como todo el mundo» recibió el gran premio del festival de Clermont Ferrand en 2007. El guión de «Gente de bien»lo desarrolló con una beca de la Cine fundación en París y con la colaboración de su coguionista francesa Catherine Paillé.

Rodada en Colombia, con actores colombianos, la historia está inspirada en elementos de su propia infancia: «me he basado en recuerdos que tengo de como mi madre se ocupó de un niño desfavorecido al que quiso ayudar, y que yo frecuenté cuando tenía diez años», afirma Franco Lolli, precisando que evidentemente hay muchas cosas añadidas que son pura ficción.

La película cuenta la historia de un niño colombiano, Eric, de diez años, de clase social baja, cuyos padres están separados. La madre decide viajar para buscar trabajo y deja al niño con su padre, Gabriel, un hombre que vive en la más absoluta precariedad y que trabaja eventualmente como carpintero.

Una de sus clientes es María Isabel, una adinerada burguesa y madre de familia, muy católica, que al ver las necesidades que atraviesa Gabriel con su hijo decide ayudarles y le propone acogerlo junto a sus hijos y su familia en su inmensa mansión para las vacaciones de Navidad.

La película muestra el contraste de esos dos medios sociales, y como la diferencia en la educación y en el lenguaje va a provocar rapidamente malestar y conflicto. Las diferencias en el modo de expresarse entre el chaval pobre y los hijos de la casa traen como consecuencia el aislamiento y la violenta y desagradecida reacción del muchacho. Una crisis que le va a acercar mas de su padre al que rechazaba al comienzo.

El niño Brian Santamaria resulta perfecto y la veterana actriz colombiana Alejandra Borrero interpreta el papel de la burguesa piadosa y generosa, desbordada por la crisis del muchacho.

Aunque las bases del conflicto de clases están latentes en toda la película durante la estancia del niño pobre en esa mansión con piscina, le falta sin embargo un desarrollo y estallido de esa tensión dramática que se queda en un incidente de menor importancia. Al multiplicar los puntos de vista de su relato, con los personajes del niño, del padre y de la señora de la casa, pierde también la narración fuerza e impacto.

Hermosa juventud cartel-hermosa-juventud

En la sección oficial «Un certain Regard» se ha proyectado «Hermosa juventud», de Jaime Rosales, única presencia española en esta selección oficial de Cannes, ya que «Relatos salvajes» de Damián Szifron que vimos días atrás en la competición, aunque producida por los hermanos Almodovar, es una película argentina. Esta es la cuarta vez que Jaime Rosales viene al festival de Cannes desde su primera aparición en la Quincena de realizadores con la muy prometedora «Las horas del día».

Tras el fracaso de crítica y de público de su última y experimental película «Sueño y silencio», árida reflexión filosófica sobre la muerte y la religión, presentada en Cannes, en 2012, en «Un certain regard», Jaime Rosales ha vuelto ahora a esa misma sección del festival con una película menos ambiciosa, de tono social y realista que entronca más con sus primeras obras: «Las horas del día» premio Fipresci en la Quincena en 2003, y «La soledad», presentada en «Un certain regard», con la que logró tres premios Goya en 2008, o también «Tiro en la cabeza» en 2009.

«Hermosa juventud» es una película de limitado presupuesto que gira en torno a tres personajes principales Carlos, su novia Natalia y su madre Dolores. Sus intérpretes son jóvenes actores venidos de la televisión: Carlos Rodriguez en el papel de Carlos, Inma Nieto en el de la madre y la muy fotogénica y atractiva Ingrid Garcia Jonsson en el papel protagónico de Natalia.

El irónico título cuenta la vida de una pareja jóven, veinteañeros, en un barrio pobre de Madrid, sus dificultades para encontrar trabajo en estos tiempos de crisis y como se ganan un dinerillo haciendo una filmación porno casera de esas que abundan en internet. La situación se complica cuando ella se queda embarazada y deciden tener el hijo. Finalmente será la abuela quien se ocupe del niño y Natalia emprende entonces un viaje a Alemania en busca de trabajo.

Rosales esboza así un retrato bastante pesimista de esa juventud que vive en la más absoluta precariedad, navegando sin rumbo fijo, sin valores, ni ideales, en esta España víctima de la crisis económica y del desempleo.

Con una cámara muy movil Rosales filma con tono naturalista muy cerca de sus personajes, así como sus mensajes a través de Internet en dos largas secuencias a guisa de transición narrativa que pretenden reflejar el comportamiento diario de esa juventud adicta a las redes sociales y a los sms. Un recurso narrativo poco eficaz, que no contribuye a mi juicio a la fluidez del relato.

En sus diálogos rodados con sonido directo se percibe cierta improvisación y la interpretación de sus actores resulta irregular. Cabe destacar la revelación de Ingrid García Jonsson, actriz hasta la fecha poco conocida en el cine, pero con una larga trayectoria profesional en televisión, que interpreta con gran naturalidad ese papel de madre precoz, un tanto irresponsable.

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