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Charles Aznavour, casi inmortal, fallece a los 94 años

Su música ha atravesado épocas, generaciones y fronteras. Charles Aznavour, el  autor de « La boheme » o « Venecia sin ti » -por mencionar dos de las más repetidas entre las casi 1300 canciones en ocho lenguas diferentes que llevan su firma-, ha fallecido en la madrugada del 1 de octubre de 2018, a los 94 años. Acababa de regresar de dar una serie de conciertos en Japón.

Charles Aznavour por Xulio Formoso
Charles Aznavour por Xulio Formoso
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Definido como “el cantante de variedades más importante del siglo XX”, en un sondeo efectuado por la revista Times y el canal CNN, por delante de Elvis Presley, Bob Dylan o Frank Sinatra, vendió más de 200 millones de discos en todo el mundo y tiene su “estrella de la Fama” justo delante del Teatro Pantages, de Los Angeles, el histórico local dedicado a la comedia musical.

Hace unos meses, el 22 de mayo pasado, Aznavour sopló las velas de su tarta de cumpleaños con un brazo escayolado a causa de una fractura de húmero. Tuvo que suspender tres conciertos de lo que estaba siendo su última gira mundial, pero anunció que el 30 de junio se le podría escuchar de nuevo en el Royal Albert Hall londinense.

Charles Aznavour, (armenio, quien nació como Shahnourh Varinag Aznavourián Baghdassarian), comenzó su carrera como autor de melodías para cantantes ya consagrados (Edith Piaf, «Jézébel»; Juliette Gréco ,«Je hais les dimanches»; Eddie Constantine, «Et bâiller, et dormir»…); su primer triunfo personal, “Sur ma vie”, pertenece a una actuación en el célebre Olympia parisino, en 1953. Es uno de los cantantes franceses más populares y de carrera más extensa en la historia de la música universal; no es frecuente llegar a los 94 años en plena forma, seguir componiendo canciones y escribiendo una autobiografía tras otra, porque cumplía años y se le quedaban cortas, y continuar actuado en los escenarios.

Charles Aznavour, nació en París el 22 de mayo de 1924. En aquel momento, la familia Aznavourian, que había huido del genocidio armenio de 1915 y llegaba de Turquía, esperaba en Francia la concesión de un visado para trasladarse a Estados Unidos. El nacimiento de Charles decidió a su padre, Micha, barítono e hijo de un cocinero del zar Nicolás II, a establecerse en París donde abrió un restaurante armenio, en la rue de la Huchette, justo al lado de Saint-Michel, en el que cantaba para los exiliados armenios y los muchos artistas que lo frecuentaban. Su madre, actriz,  descendía de una familia de comerciantes armenios huidos a Turquía.

Charles, “el pequeño Charles” (denominación debida a su estatura y también por comparación con el “grand Charles” que entonces era De Gaulle), estudió en la Escuela del espectáculo y a los nueve años empezó a hacer papeles de figurante en el cine (su debut fue en la película “Emile et les detectives”, dirigida en 1933 por el alemán Gerhard Lamprecht). En 1939, cuando su padre se incorporó al ejército francés que combatía en la Segunda Guerra mundial, Charles abandonó la escuela y comenzó a trabajar.

En 1941 se le podía ver en los cabarets parisinos, actuando a dúo con el joven compositor Pierre Roche; juntos compusieron en 1950, entre otras canciones imborrables, “J’aime Paris au mois de mai”, que Aznavour acaba de relanzar en un álbum de dúos junto a Zaz, la última voz femenina de la canción francesa que ha venido para quedarse. Juntos, también, conocieron a Charles Trenet y Edith Piaf, de cuya “corte” formaron parte. Junto a ella se trasladaron a Estados Unidos en 1940.  Durante ocho años, Aznavour trabajó a la sombra de Piaf como « chico para todo »: contestaba al teléfono, conducía el coche, se ocupaba de la iluminación y el sonido en los conciertos… Ella le decía que nunca conseguiría triunfar como cantante.

De vuelta a Francia sin Roche, quien se había casado en Estados Unidos y acabaría siendo ciudadano canadiense, Charles Aznavour se presentó como cantante, sin mucho éxito; sí logró triunfar en cambio como autor de melodías para grandes figuras de la escena, como MistinguetteMaurice ChevalierPatachou, la propia Piaf o Juliette Greco. Con medio centenar de canciones compuestas, que popularizaron otros antes que él, se presentó en 1954 en los míticos escenarios del Alhambra y el Olympia conquistando, esta vez sí, al público parisino. En 1955, Aznavour cantó por primera vez en televisión « Le palais de nos chimères ».

« La Bohème », « La Mamma », « Sa jeunesse », « Toi et moi », « Mes emmerdes », « Non je n’ai rien oublié », « Désormais », « Les Comédiens », « Emmenez-moi », « Tu t’laisses aller »… A partir de 1960 Charles Aznavour encadenó los éxitos y en 1963 inició el despegue en Estados Unidos: cerca de 400 personas se dejaron seducir por el artista en su debut en el  Carnegie Hall de Nueva York. Después actuó en Armenia, Grecia, varios países africanos, la URSS y Estados Unidos, conquistando a unos públicos tan diferentes con canciones como, “Que c’est triste Venise” o “For Me Formidable”. Fue entonces también cuando escribió “Mourir d’amour”, impresionado por la trágica historia de Gabrielle Russier, la profesora de literatura que terminó por suicidarse tras una incomprendida relación amorosa con un alumno.

En 1975 compuso “Ils sont tombés” para conmemorar el 60 aniversario del genocidio armenio. En 1988, cuando un terremoto causó 50 000 víctimas mortales en Armenia, Aznavour reunió a 80 cantantes y actores para grabar la canción “Pour toi Arménie”. La Unesco le nombró entonces embajador permanente en aquel país. Padre de seis hijos, fijó su residencia, con la tercera y última de sus esposas, en Saint-Sulpice, en el Cantón de Vaud (Suiza), donde ostentaba el cargo de  embajador de Armenia y representante permanente de su país ante la ONU.

En 2003, con más de sesenta años de carrera a sus espaldas, escribió una segunda autobiografía, esta vez en forma de “Memorias”. Ese mismo año grabó el álbum “Le temps des avants”, que incluye la canción “Je voyage” cantada a dúo con su hija Katia, quien desde entonces le acompañaba casi siempre en los conciertos. En 2006 grabó en La Habana el álbum “Colore ma vie”, acompañado por Chucho Valdés: un disco “comprometido” que aborda temas como la ecología y los emigrantes que viven en los suburbios.

Autor de más mil canciones, la mayoría muy fácilmente identificables por un público planetario que las ha cantado y bailado, y de una decena de libros, entre ellos uno de recuerdos de Edith Piaf (con la que tuvo también una relación sentimental), sus temas han sido versionados por artistas internacionales como Liza MinelliPaul Anka o Nana Mouskouri.

En más de setenta años de carrera, Aznavour hizo hasta sesenta incursiones en el cine: en 1960 se reveló como un actor de talento en “Tirez sur le pianiste”, de François Truffaut. Siguieron entre otros títulos  “Un taxi para Tobruk”, “La prueba del valor”, “Diez negritos” y “El tambor de hojalata” de Volker Schlöndorff. En 1982, volvió a ser una estrella internacional interpretando el papel de Naphta en  “La montaña mágica”, adaptación de la novela de Thomas Mann, dirigida por Thomas W. Geissendörfer. En 2002 actuó en “Ararat”,  película franco-canadiense dirigida por Atom Egoyan, canadiense de origen armenio, sobre el genocidio armenio de 1915 y el exilio subsiguiente, así como  las dificultades para reconstruir la memoria del exterminio de un pueblo.

Desde hacía muchos años, cada uno de sus conciertos y giras se anunciaba  como el último. En 2000 se despidió oficialmente del público, aunque después celebró su 80 cumpleaños con una actuación en el Palacio de Congresos parisino y reanudó sus giras internacionales.  La discografía completa (hasta entonces) de Aznavour, editada en 1996, pesaba ocho kilos y eran 33 CD’s que formaban una “columna Morris”, del nombre de la célebre columna publicitaria que puede verse todavía en muchas calles parisinas.

Acumuló como medio centenar de premios y nombramientos, y varios doctorados Honoris Causa. Contó su apasionante vida seis veces, en seis libros autobiográficos: Aznavour par Aznavour (1970), Le temps des avants (2003), Images de ma vie, (colección de fotografías, 2005),  Mon père, ce géant (relatos, 2007), À voix basse, ( 2009) y  D’une porte l’autre, (2011).

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Sobre Mercedes Arancibia

Periodista, libertaria, atea y sentimental. Llevo más de medio siglo trabajando en prensa escrita, RNE y TVE; ahora en publicaciones digitales. He sido redactora, corresponsal, enviada especial, guionista, presentadora y hasta ahora, la única mujer que había dirigido un diario de ámbito nacional (Liberación). En lo que se está dando en llamar “los otros protagonistas de la transición” (que se materializará en un congreso en febrero de 2017), es un honor haber participado en el equipo de la revista B.I.C.I.C.L.E.T.A (Boletín informativo del colectivo internacionalista de comunicaciones libertarias y ecologistas de trabajadores anarcosindicalistas). Cenetista, Socia fundadora de la Unió de Periodistes del País Valencià, que presidí hasta 1984, y Socia Honoraria de Reporteros sin Fronteras.

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