Con apoyo de los gobiernos, nuestras empresas saquean también el tercer mundo.

Cuando aún no sabemos ni el alcance ni las consecuencias (probablemente ninguna) del llamado “Luxleaks”, acaba de destaparse otra trama internacional de saqueo a los ciudadanos. En este caso es más dolorosa si cabe por cuanto los saqueadores son empresas y estados occidentales, en santa alianza, y los saqueados los países del tercer mundo, esos cuyos ciudadanos no tienen la hipoteca sino el hambre como principal problema.

stop-saqueo-tercer-mundoLa Red europea sobre deuda y desarrollo (European Network on Debt and Development – Eurodad) acaba de publicar un informe bajo el nombre Beneficios ocultos en el que se desvelan escalofriantes datos sobre cómo los países desarrollados firman acuerdos fiscales con los estados más pobres de la tierra. La finalidad oficial de estos tratados es evitar la doble imposición a las empresas del país desarrollado que, presuntamente, tienen actividad en el subdesarrollado. Es decir, impedir que, por ejemplo, Repsol pague impuestos dos veces (digamos en España y en Tayikistán) por la misma actividad. En la práctica, las empresas occidentales pagarán sólo en aquel país donde le sea más beneficioso.

Por mor de estos acuerdos, firmados por el Estado, la tasa habitual del país subdesarrollado quedará reducida a la mitad de lo habitual, a un tercio o directamente a… nada. De esta forma, las grandes corporaciones dejan sin pagar impuestos en su país de origen (España en el ejemplo que nos ocupa) sin que tampoco paguen lo que debieran en los países en desarrollo en los que actúan.

Según el estudio citado los dos países que más y más salvajemente ejecutan este tipo de prácticas son Luxemburgo y España. Como decía aquel jefe de prensa de José María Aznar, eso indica que jugamos en la liga de los grandes.

Algunos ejemplos de resultados de esas negociaciones llevadas por el gobierno español: el 12 % de impuesto sobre los préstamos, tasa oficial en Tayikistán, queda reducido a cero para las empresas españolas. El impuesto empresarial sobre propiedad intelectual en Salvador o Indonesia, un 20 %, o en Filipinas, un 30 %, se convierte en un 10 % para las empresas españolas que actúan en aquellos países.

El resultado de estos acuerdos bilaterales puede llegar a considerarse como una doble evasión fiscal en toda regla, amparada por los gobiernos. Con la laxitud (cuando no directamente inexistencia) de los controles fiscales a las grandes corporaciones, uno podía preguntarse qué hacen algunas multinacionales españolas o británicas en algunos de los países más pobres del planeta, en los que el sector de esas multinacionales ni siquiera tiene el más mínimo desarrollo (ver el párrafo anterior… ¿Propiedad intelectual en Filipinas?).

Este informe nos lo deja claro. El motivo de su presencia en esos países es robarnos y, ya de paso, robar a los ciudadanos del tercer mundo… Como robar las huchas del Domund de nuestra infancia.

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Periodista. Colaborador de diversos medios durante la transición (Diario ARRIBA, Revistas DOBLÓN, REALIDADES, PLATAFORMA, RITMO...) Fundador y primer director de la recientemente desaparecida REVISTA DE ARQUEOLOGÍA. Responsable de información en diversos campos en la Comisión Europea entre 1982 y 2004. En la actualidad, profesor de la Escuela de Negocios de la Universidad Politécnica de Madrid y cordinador del curso de FOTOPERIODISMO en el Centro de Estudios del Vídeo - CEV.

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