Cracovia y el cine

Cracovia ha sido escenario de varios hechos que transformaron el rumbo de la historia, desde las ideas del científico Copérnico con su teoría heliocéntrica, hasta el papa Juan Pablo II, quien ayudó a que se produjeran cambios en Polonia. Cracovia fue escenario de la opresión comunista y de los horrores del nazismo y la persecución de los judíos.

Museo construido sobre la antigua fábrica Schindler
Museo construido sobre la antigua fábrica Schindler

El cine no fue ajeno a estos eventos históricos de los tiempos modernos y surgieron conmovedoras películas:  “La decisión de Sofia” y “La lista Schindler”. Actualmente, se puede recorrer “la Ruta del Cine” en la ciudad polaca, recordar los decorados y escenas de los films, y aprender de la trágica historia donde realidad y cine se unen.

Caminé por el vecindario Kazimierz para rememorar “La decisión de Sofia”, el triste relato de una madre que toma una decisión con respecto a sus hijos. El filme fue dirigido por Alan J. Pakula, quien obtuvo varios galardones por la película, como asimismo, Meryl Streep, ganadora de nueve premios como mejor actriz. Aquellas oscuras calles y grises casas del film, varias desaparecieron; actualmente, el vecindario tiene un clima bohemio que se anima durante la noche, con bares, música y restaurantes típicos.

La tradición del cine polaco es tan importante que la “Escuela Polaca de Cine”, influyó en la Nouvelle Vague francesa y en cineastas italianos. Uno de los representantes de esta Escuela, el gran director Andrzej Wadja,  marcó a toda una generación con sus filmes sobre la Segunda Guerra Mundial y su apoyo al movimiento Solidaridad. Estos temas aparecen en: “El hombre de mármol” (1976) y “El hombre de hierro” (1981). Wadja fue reconocido internacionalmente y donó su Oscar a la Trayectoria (2000) a la Universidad Jagellónica de Cracovia. Otro famoso director contemporáneo polaco, Roman Polanski, de origen judío, completó su carrera en los Estados Unidos donde realizó películas controvertidas como: El bebe de Rosemarie, Chinatown y El pianista.

Actualmente, la industria fílmica polaca tiende a las coproducciones y ha logrado un mercado internacional. La corriente de “cine de inquietud moral” surgido en los años 70 estableció un modelo del cine reflexión y la otra tendencia, documentalista, adquirió gran importancia. A éstos movimientos se suman la creación de escuelas de cine y la gran variedad de Festivales.

Para continuar mi ruta fílmica, crucé el puente del río Vístula y me adentré en Podgorski, el lado derecho del barrio judío.

Museo sobre la antigua fábrica Schindler: sala homenaje
Museo sobre la antigua fábrica Schindler: sala homenaje

En la calle 4 Lipowa se encuentra la fábrica de Oskar Schindler, un oportunista afiliado al Partido Nazi, mujeriego y al final de su vida alcohólico como lo describe su esposa Emilie, juntos salvaron a judíos de las cámaras de gas. En 1939, Schindler se radica en Cracovia y adquiere una fábrica de esmaltado; en 1944 tenía 1750 trabajadores, la mayoría judíos. El empresario vio la tragedia y según sus palabras: “Sentí que los judíos estaban siendo destruidos y tenía que ayudarlos. No había otra opción”. Para su esposa, quien murió en Argentina, separada de él, hicieron lo que debían hacer, nunca fueron héroes.

Schindler, usó su fortuna personal para sobornar a los jerarcas nazis y mantener a salvo la llamada “lista Schindler”, incluso, cuando se dio la orden de exterminio total de los judíos, trasladó la fábrica y a sus trabajadores a otra instalación en los Sudetes. Arruinado después de la guerra, recibió una indemnización y se fue a probar suerte en Argentina donde vivió con su esposa, en una chacra a 70 kilómetros de Buenos Aires, con un criadero de nutrias que quebró.  Volvió a Alemania, donde judíos amigos lo ayudaron a sobrevivir. En 1963, el Estado de Israel lo incluyó entre los “Justos entre las Naciones”. Murió en 1974 y fue enterrado en el Monte Sión de Jerusalem.

Museo histórico de Cracovia
Museo histórico de Cracovia

Estoy frente a la fachada de la fábrica de Schindler, hoy convertida en Museo Histórico de Cracovia, con la exposición permanente “Cracovia bajo la ocupación nazi 1939-1945”. La fábrica ha sido remodelada como museo. Se narra la historia de la ocupación y la persecución de los judíos, se visita la oficina de Schindler, las dramatizaciones del campo de concentración de Plaszow, se ven filmes y fotografías como la de Hans Frank ocupando el Palacio Real, y un itinerario gráfico documental de la época nazi. Visitamos el patio y vimos las herramientas utilizadas en la fábrica, además de ubicar la sala donde Schindler reunió a sus empleados para escuchar en la radio la noticia de la finalización de la Guerra.

La lista Schindler cartelLo que no finalizó fue “La lista Schindler”. Cuando, en 1980, el escritor australiano Thomas Keneally, visita la tienda de Poldek Pfefferberg (uno de los sobrevivientes), éste le cuenta la historia de Schindler y le entrega varios archivos y la lista de los judíos salvados. Se sucedieron varios proyectos de cine sin prosperar: se contactó al director Fritz Lang, en 1964, la productora Metro-Goldwyn-Meyer ofreció dinero al propio Schindler y luego Walt Disney intentó un producción. Con el material obtenido el escritor Keneally hace la novela “El arca de Schindler”, el director Steven Spielberg compra los derechos y la adapta al cine pero desiste de filmarla por razones emocionales y se la entrega a Martin Scorsese. Sin embargo, cambia de opinión, hace un arreglo con Scorsese y en marzo de 1993 Spielberg viaja a Cracovia para comenzar el rodaje de la película: “La lista Schindler” que arrasó con siete Oscar  y  con el corazón del público que revivió la dramática gesta de los judíos y de un cristiano que luchó para protegerlos del  Holocausto y que cumplió, según el propio Schindler, con su deber.

Al salir del Museo uno siente una imperiosa necesidad de reflexión sobre las acciones de la sociedad. La necesidad de que la llama de la vida y el amor imperen sobre la destrucción y la muerte.   Esta historia real se funde con el cine, poniendo de relieve la lucha de los seres humanos entre el mal y el bien, la caída y la salvación.

La historia es la memoria de la humanidad, nos recuerda nuestros errores para no volver, nunca más, a cometerlos.

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