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Cuando el color de la piel significa la muerte

Freddy Gray (25 años) fue arrestado por la policía de Baltimore el 12 de abril por posesión de un arma punzante, durante el traslado a la comisaría entró en coma y exactamente una semana después fallecía en el hospital. Los doctores dijeron que tenía la columna a la altura del cuello severamente dañada. Hasta el momento hay varias hipótesis sobre la causa de las heridas, informa Esther Baruja (ALC).

Baltimore-violencia-racialLa ciudadanía afro-americana de Baltimore reaccionó con indignación. Era otro caso más de brutalidad policial en la que una persona de raza negra había sido víctima. Todavía están frescas en la memoria colectiva del país las manifestaciones en Ferguson, Misouri por el asesinato a sangre fría a manos de la policía del adolescente Michael Brown en plena calle y mientras él mantenía los brazos en alto en actitud de rendirse. Supuestamente Brown había robado una tienda unas horas antes [1]

El caso reciente más emblemático es el asesinato de Trayvon Martin, de 17 años, víctima del prejuicio por “perfil racial” en el 2012, es decir solo por ser de piel oscura la persona encargada de la seguridad del barrio instantáneamente lo asoció con un ladrón y lo persiguió y asesinó sin preguntarle quien era. Trayvon vivía en el barrio y había salido a comprar dulces. También resulta similar al caso de Tamir Rice de 12 años que hace unos meses estaba jugando en un parque con una pistola de juguete, un vecino llamó a la policía diciendo que había un sospechoso, minutos después la policía de Cleveland llegó en una patrullera y sin mediar palabra ejecutó al niño.

La protesta social, con personas de todas las razas y estratos sociales que se unieron en solidaridad por la muerte de Gray, se inició frente a la comisaría local con el canto: “Sin Justicia No Hay Paz” y luego miles de personas se encaminaron en forma pacífica a la Alcaldía Municipalidad para exigir que pare la brutalidad policial.

La policía reaccionó con violencia. Estas marchas se han celebrado en diferentes ciudades de los EEUU, y en la ciudad de Chicago varias personas fueron arrestadas.

El lunes a la noche algunas personas iniciaron revueltas violentas que fueron aprovechadas por un pequeño grupo que además de romper vidrieras, e incendiar objetos en las calles así como edificios de la ciudad, también robaron algunas tiendas.

Los medios de comunicación dieron mucho espacio a estos actos violentos. De hecho cifraron casi toda su atención en el sensacionalismo de los hechos vandálicos de unos pocos pero casi nunca denuncian la violencia policial hacia los manifestantes y mucho menos han propiciado un diálogo sincero sobre las causas del malestar social. De hecho los medios han contribuido a mantener los prejuicios de la ciudadanía con respecto a la protesta social y hacia las comunidades afro-americanas en general.

Cuando los seguidores (principalmente de raza blanca) de algún deporte después de ganar o perder un campeonato se lanzaron a las calles a crear disturbios enfurecidos por la ingesta de alcohol y otras sustancias los medios no utilizan la palabra “motín” (riot en inglés), sino que lo muestran como algo violento pero permisible [2] Cuando la sociedad principalmente afro-americana se manifiesta automáticamente se utiliza la palabra “motín” sobre sus acciones y se les tilda de “matones” (thug en inglés). Palabras peyorativas que invisibilizan la intención de búsqueda de justicia para los oprimidos/as de las opresiones raciales históricas en los EEUU.

Este país, EEUU tiene una población de aproximadamente 318 millones de personas, el 13% es afro-americana y el 17% es Latina/Hispana [3]

Sin embargo de los 2 millones 300 mil reclusos carcelarios casi UN millón son afro-americanos. Y el casi 60% de todos los reclusos son afro-americanos y Latinos/Hispanos. El complejo industrial carcelario necesita cuerpos para llenar sus celdas y desde el inicio de la guerra “contra las drogas” iniciada en los 70 y afianzada completamente de los 80 con la presidencia de Ronald Reagan, han sido los cuerpos de las personas denominadas de color las que las han llenado. Demás está decir que la mayoría encarcelada pertenecían y pertenecen a empobrecidas comunidades afro-americanas y latinas. Hasta hoy este sistema carcelario que reditúa en billones de dólares a las empresas tercerizadas que administran las prisiones lucra con la vida de las personas cuyos antepasados fueron secuestrados de Africa, traídos como mercancía y sobre cuyo sudor y lágrimas fue construida esta nación. La encarcelación masiva como sistema de control racial ha sido tema de debate en los últimos años [4]

La iglesia cristiana blanca de los EEUU ha sido cómplice de las injusticias raciales ya sea directamente o por omisión de auxilio desde la colonización y siguiendo con esclavitud en las plantaciones, la creación del Ku Klux Klan (organización con fundamentación “cristiana”), los linchamientos impunes, así como su oposición al voto de las personas no-blancas, y su firme apoyo a la continuidad de la segregación. El pastor Bautista Martin Luther King, Jr. no en vano escribió su famosa “Carta desde la Cárcel de Birmingham” [5] suplicando a las iglesias blancas del sur que apoyaran el movimiento de los derechos civiles en los años 60.  Poco ha cambiado desde el asesinato del Dr. King, Jr.  La discriminación racial se ha reciclado de varias formas en esta sociedad y mantiene en los márgenes sociales y económicos a la mayor parte de su población.

El Espíritu liberador no puede ser encapsulado y las iglesias socialmente conscientes se han unido a las marchas por la justicia. Muchas denominaciones se han plegado e insistido en manifestarse pacíficamente. Felizmente también muchas iglesias han entendido que mientras defienden la paz reconocen como dijo Martin Luther King, Jr. que “los motines son el lenguaje de los no escuchados” y en vez de culpar a las víctimas de un viejo sistema injusto, critican la violencia de las estructuras del poder. De hecho los motines ocurren por la injusticia social y el hecho de sofocarlas no soluciona el problema de fondo que las produce [6]

Por eso es que más de 100 pastores marcharon en solidaridad y fueron interceptados por la guardia policial en las calles de Baltimore [7] Muchas iglesias están en vigilia de oración y pendientes de la situación, e incluso muchas de ellas apoyan las manifestaciones a pesar de la criminalización de las demandas sociales por parte de los medios.

El pastor Corey Brooks de Chicago que asistió al funeral de Freddie Gray en Baltimore fue preguntado si tenía miedo de los motines y respondió que su temor es en realidad por la vida de jóvenes afro-americanos. Y según las estadísticas, aunque la mentalidad del “color blind” existe, es decir la idea romantizada de que no existe el color de la piel con la suposición de que todos somos iguales, y que sostiene que la policía solo persigue a los “malos de la película”, la realidad es que el racismo existe. El racismo se ha reciclado, sigue vigente, y en el país del norte ha creado un sistema opresivo que castiga con pena de muerte a nuestros hermanos y hermanas afro-americanos, que las mantiene empobrecidos/as, que los/as ignora en las políticas públicas de salud y educación, y que criminaliza sus voces.

En nuestras iglesias de nuestra Latinoamérica colorida y diversa también tenemos la obligación ética y moral de iniciar esta conversación post-colonialista de las relaciones raciales de los descendientes de los europeos así como de los afro-descendientes, de los pueblos originarios y de todas las variantes. Honrar la diversidad en honrar la creatividad creadora de nuestro Hacedor, reconocer nuestras falencias y prejuicios, y luego impulsar la justicia racial en nuestros lugares es acercar el Reino de Dios, o como decía Martin Luther King, Jr., es construir “la comunidad amada de Dios”.

  1. Caso Ferguson
  2. Motines por deportes de personas de raza blanca
  3. Estadísticas sobre los EEUU
  4. Guía para aprovechar el sitio web del censo
  5. Encarceración Masiva
  6. Se puede leer la carta completa aquí
  7. Injusticia Económica Racial
  8. Pastores marchando

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