Cuando el presente tiene menos importancia que el pasado

Dice el Código deontológico de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) que el ejercicio profesional del periodismo representa un importante compromiso social que debe desarrollarse en el marco de las libertades civiles consagradas en la Constitución, que constituyen la referencia necesaria para una sociedad plenamente democrática.

Los periodistas consideran también que su ejercicio profesional en el uso y disfrute de sus derechos constitucionales a la libertad de expresión y al derecho a la información, está sometido a los límites que impidan la vulneración de otros derechos fundamentales.

Y concluyen que a la hora de asumir estos compromisos, y como verdadera garantía que ofrece a la sociedad española, a la que sirve, la profesión periodística debe mantener, colectiva e individualmente, una intachable conducta en cuanto se refiere a la ética y la deontología de la información.

En este contexto hacemos público este “Correo al editor”:

Pilar Baeza Maeso[1]

Ahora que estoy algo más tranquila empiezo a tomar conciencia de lo que me podía haber pasado por todo lo acontecido, cuando escuchando las noticias hace unos días informaron de que una mujer se había suicidado tras haberse difundido un video íntimo de ella en las redes.

Todo lo que me ha pasado en estos últimos meses lo he vivido realmente como un intento de acoso y derribo utilizando mi pasado para intentar conseguirlo. No puedo entender cómo en una sociedad del siglo XXI pueden pasar estas cosas y lo que es peor, que se permita.

A mí también se me ha pasado por la cabeza quitarme de en medio, como a aquélla mujer, cuando salgo a carretera y llevo en mis manos la moto a gran velocidad que conduzco, la tentación de girar el manillar y acabar con todo….. SI, lo he pensado. 

Me he sentido HUMILLADA, DIFAMADA Y UTILIZADA para atacar políticamente al partido Podemos por el que me presenté en las elecciones municipales de Ávila capital, y digo utilizada por algunos medios de comunicación que han insistido malintencionada la repetición con la noticia de mi pasado sobre unos hechos acontecidos hace más de treinta años, haciendo que se convirtiera en portada durante varias semanas, semanas que no le deseo ni a mi peor enemigo.

Cuando salía a la calle y observaba la fija mirada de algunas personas que me miraban y se giraban con silenciosos comentarios. Si entraba en una cafetería para tomarme un café allí estaba yo en las televisiones. Mientras esperaba a un amigo en la estación de trenes en las televisiones estaban con lo mismo. Ha habido muchos días que no sabía dónde meterme, aún así, he procurado continuar viviendo con aparente normalidad afrontando el día a día con mis clientes, impartiendo las clases que dirijo y atendiéndoles como se merecen, como siempre he hecho.

Cada minuto del día me repetía a mi misma:

Vamos Pilar, vamos Pilar, vamos Pilar y así miles de veces, pues es lo único que se me ocurría para escapar del acoso y derribo sufrido.

No sé de dónde he sacado la fuerza, quizás se lo debo a todos los obstáculos que he tenido que salvar a lo largo de mi vida, lo cierto es que continúo en Ávila, con sus murallas y habitantes.

Algunos medios de comunicación justifican que el derecho a la información y la libertad de expresión así lo permite pero, en mi opinión, como víctima elegida, la libertad de uno debería terminar donde comienzan los derechos de los demás.

Informar no es publicar de manera repetitiva e insistente la misma noticia pues sólo demuestra que el objetivo NO es el de informar sino el del ENSAÑAMIENTO que he sufrido hacia mi persona, además de sentirme DIFAMADA por parte de algunos medios de comunicación, viendo como mi reputación tanto personal como laboral cuidada durante treinta años se venía abajo injustamente, además de intentar influenciar directamente sobre la libertad del voto de los abulenses en las elecciones municipales consiguiendo desacreditar al adversario político con argumentos inciertos y basados en el deseo de perjudicar.

He sufrido el acoso de algunos medios de comunicación en mi lugar de trabajo  durante días. Me he visto obligada a tener que rechazar ofertas en exclusiva para algún canal de TV, teniéndoles que echar por no respetar mi lugar de trabajo, como numerosas llamadas ofreciéndome acudir a la televisión intentando convencerme para que acudiese al plató participando junto con otras partes implicadas en hechos acontecidos hace más de treinta años ya juzgados, prescritos  y zanjados con el único objetivo de subir audiencia a cualquier precio.

Se han publicado sin mi consentimiento partes de mi vida privada de mi profesión hasta el punto de tener que salir de mi lugar de trabajo sin dejarme ver por el acoso sufrido.

Durante varios meses, me he despertado por las noches porque mi cerebro no era capaz de asimilar qué he hecho  para recibir este MALTRATO. Todos los días antes de empezar y al finalizar mi jornada laboral revisaba si las fachadas de mi casa y del lugar de trabajo no tenía nuevas pintadas insultantes y difamatorias absolutamente crueles e injustificadas realizadas por algunas personas bajo el amparo de la noche y que tuve que poner en conocimiento de la Policía. Ha sido una experiencia desconocida y cruel en la que la presión que tenía no la había sentido nunca, es una sensación que se hacía conmigo, aun así he tenido que mantener una aparente normalidad. He pasado días llenos de presión e insomnio difíciles de controlar.

Llevo más de veinticinco años en mi lugar de trabajo con unos clientes que repiten, quizás debido a las atenciones recibidas, esto último es lo que me anima a seguir e intentar olvidar las pesadillas de lo sucedido.

Ha sido  difícil  tener que vivir con normalidad desde el día que se comenzó el intento de destruirme como mujer y persona.

Aquellos hechos zanjados ante la justicia y la sociedad, cancelados, prescritos y que según nuestro estado de derecho me convierten en una ciudadana más ante la ley, no pueden ser desenterrados con fines electoralistas, dañando mi imagen cuando yo no he dado motivos para ello. Sólo he ejercido mi derecho como ciudadana española y europea sin pretender malmeter ni provocar a nada ni a nadie.

Opino que deberíamos de  sentirnos orgullosos de nuestro estado de derecho que permite que personas como yo, hayan sido capaces de reinsertarse e integrarse  en una sociedad del siglo XXI, ese es el verdadero triunfo, ahora eso sí, cumpliendo todas y cada una de sus fases estrictamente, luego entonces me pregunto:

¿Para qué he cumplido con la justicia y la sociedad en todos sus términos, sin reincidir, con una conducta absolutamente intachable  respetando  todos los pasos establecidos por la ley?

¿Para qué sirve la REINSERCIÓN?

He luchado durante más de treinta años después de lo relatado para integrarme en esta sociedad respetando todas la leyes.

He luchado para formarme en la profesión de la que vivo, para tener  mi propia empresa que lleva funcionando más de veinticinco años.

He luchado contra las etiquetas y prejuicios de todo un batallón mediático que utilizan la herramienta que tienen en las manos (medios de comunicación) como arma letal para hundir el trabajo que llevo realizando durante treinta años y sin haber incumplido nada por mi parte.

He sufrido todo esto como una verdadera TORTURA PSICOLÓGICA que me podía haber costado la vida, el daño ya es irreparable tanto personal como laboral hacia mi profesión y mi negocio por lo que solicito se tenga en cuenta este escrito  donde pido lo siguiente:

Que aquéllos medios que me han difamado atentando contra mi honor e imagen más allá del derecho a la información, pidan perdón públicamente con la misma intensidad, frecuencia, herramientas y formas de difusión empleadas contra mí estos meses de atrás, reconociendo el daño ocasionado y siendo cuantificado por quién corresponda.

Así mismo. que expresen el motivo por el cual han realizado tales acciones dada la legitimidad que tengo para presentarme a cualquier proceso electoral y cumpliendo con todos los requisitos legales exigidos tanto por  la formación por la que me he presentado, como por la legislación española, la misma que les otorga la libertad de expresión y el derecho a la información pero desde el rigor y la objetividad y no desde la DESTRUCCIÓN, ACOSO, DERRIBO y ENSAÑAMIENTO, DESENCADENANDO UNA VERDADERA TORTURA PSICOLÓGICA  hacía mi persona y quiénes me rodean, habiéndome sentido acorralada y coaccionada para que retirase mi candidatura ante la amenaza de que se publicase mi pasado desde  el minuto uno de haber salido elegida tras el proceso de primaria internas celebrado en Podemos Ávila. Tras no haber cedido a las pretensiones que se me han planteado, decidí continuar adelante junto con muchos de mis compañeros, a partir de ahí comenzó un auténtico calvario.

Quisiera decir que sólo hay una diferencia entre la mujer que lamentablemente decidió quitarse la vida y que puedo imaginar cómo se sintió, dicha diferencia es haber podido soportar la presión ante la inhumanidad, la crueldad, los miserables que disfrutan haciendo el mal sin medir el alcance de estos comportamientos o en busca de la noticia sin ningún tipo de escrúpulos con el objetivo de  derribar (en mi caso) al adversario  político, utilizando el juego sucio y fuera de las reglas democráticas.

Vivimos en una sociedad en la que algunas personas y medios de comunicación no tienen barreras ni límites en el derecho a la información.

  1. Pilar Baeza Maeso. Candidata a la Alcaldía del Ayuntamiento de Ávila en las Elecciones Municipales de 2019.

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Licenciado en Filosofía y Letras, Magisterio y Estudios en la Escuela Oficial de Periodismo de Madrid. Residente 40 años en Francia, Reino Unido e Irlanda como profesor de español. En Irlanda fundó el Centró Español de Documentación y el Instituto Cultural Español, actual Instituto Cervantes de Dublín. Asímismo, fue corresponsal de: Agencia EFE, Diario Informaciones, Carta de España, Crónicas de la Emigración, España Exterior, La Región Internacional y Escuela Española. Jubilado.

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