Hay gestiones que parecen simples hasta que se ponen en marcha. Comprar o vender un vehículo suele vivirse con cierta ilusión —o con la prisa lógica de quien necesita cerrar la operación cuanto antes—, pero entre la firma del contrato y la recepción del permiso de circulación actualizado pueden pasar más días de los previstos. Y no siempre por motivos evidentes.
El plazo habitual puede ir de tres a quince días
Cuando la gestión se hace a través de una gestoría especializada, como Gestoría Universia, y se trata de una operación sin incidencias ni carácter urgente, el plazo total —desde la firma del contrato hasta la obtención del permiso definitivo a nombre del comprador— suele oscilar entre tres y quince días.
Esta horquilla responde a varias fases:
- Liquidación del Impuesto de Transmisiones Patrimoniales en la comunidad autónoma correspondiente.
- Verificación de posibles cargas o reservas de dominio.
- Presentación formal ante la Jefatura Provincial de Tráfico.
- Emisión del permiso definitivo.
Cuando alguno de estos puntos se retrasa, el conjunto se resiente. No es extraño que una transferencia que podría haberse cerrado en menos de una semana se prolongue durante varias más por un detalle aparentemente menor, como un error en el número de bastidor o un contrato incompleto.
La documentación marca la diferencia en los tiempos
La documentación es el primer filtro. Si el contrato de compraventa no está firmado por ambas partes, si faltan datos identificativos o si no coincide la información con el permiso de circulación, la tramitación queda paralizada hasta que se subsane el defecto.
Además del contrato, es imprescindible contar con:
- Permiso de circulación original.
- Ficha técnica del vehículo. La ITV no tiene que estar necesariamente en vigor para tramitar el cambio de titularidad, aunque el vehículo no podrá circular hasta renovarla.
- Justificante del pago o exención del Impuesto de Transmisiones Patrimoniales.
- Copias de los documentos de identidad.
Un simple descuadre en los datos puede generar un requerimiento de subsanación. Y cada requerimiento implica ampliar los tiempos de gestión.
Las cargas y deudas pueden bloquear la transferencia

Uno de los factores que más retrasa la transmisión es la existencia de cargas sobre el vehículo. La reserva de dominio, frecuente en coches financiados, impide formalizar el cambio de titularidad hasta que se cancele registralmente.
La cancelación no es automática. Requiere que la entidad financiera emita un certificado de pago total y que posteriormente se tramite la eliminación de la anotación en el Registro de Bienes Muebles. Este procedimiento puede tardar varias semanas.
También pueden existir embargos administrativos o precintos. En esos supuestos, el vehículo puede cambiar de manos contractualmente, pero la inscripción ante Tráfico queda bloqueada hasta que se levante la carga.
La comunidad autónoma también influye en el plazo
Aunque la Dirección General de Tráfico actúa a nivel estatal, los trámites fiscales vinculados a la compraventa dependen de las comunidades autónomas. Cada una establece sus propios modelos, sistemas de presentación y criterios de comprobación de valores para el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales.
En algunas regiones el impuesto puede autoliquidarse telemáticamente y obtener justificante casi inmediato. En otras, la validación requiere revisión adicional o cita previa. Esa diferencia influye directamente en el tiempo total del procedimiento.
Además, la disponibilidad de cita previa en determinadas jefaturas provinciales puede afectar al calendario, especialmente en momentos de alta demanda administrativa.
Qué hacer para agilizar la transferencia
Gestionar expectativas no significa resignarse. Existen acciones concretas que ayudan a reducir los plazos:
- Solicitar con antelación el informe del vehículo para comprobar cargas.
- Verificar que la financiación esté totalmente cancelada antes de firmar.
- Revisar minuciosamente los datos del contrato.
- Liquidar el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales inmediatamente tras la firma.
- Solicitar cita previa con antelación si el trámite se hará presencialmente.
Pequeñas comprobaciones previas evitan semanas adicionales más adelante.
Más allá del calendario oficial
Los plazos legales ofrecen una referencia, aunque no siempre reflejan la experiencia real de quienes atraviesan el proceso. En la práctica, la duración depende del canal elegido (DGT presencial, gestoría o tramitación telemática), del estado del expediente y de la existencia o no de incidencias administrativas.
La transferencia de vehículos no es un trámite interminable. Puede resolverse incluso en el mismo día si todo está en regla. Pero cuando existen defectos documentales, cargas o retrasos en la liquidación fiscal, los tiempos pueden ampliarse hasta varias semanas.
Conocer estas variables permite planificar con mayor precisión y evitar expectativas irreales.



