Cumbre Humanitaria: un gran fiasco

La Cumbre Humanitaria Mundial de dos días, que concluyó este martes 24 en la ciudad turca de Estambul, no logró alcanzar su objetivo económico. A excepción de la canciller (jefa de gobierno) de Alemania, Angela Merkel, no participaron ninguno de los países más ricos o integrantes del Consejo de Seguridad de la ONU, informa Baher Kamal (IPS).

En la clausura de la cumbre, tanto el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, como el secretario general de la ONU (Organización de las Naciones Unidas), Ban Ki-moon, se mostraron “decepcionados” con la ausencia de los gobernantes de los países más poderosos.

Ambos reiteraron una llamada a la solidaridad para ayudar a las personas más vulnerables, pero ninguno pudo dar señal alguna de esperanza; 130 millones de personas son víctimas de conflictos y desastres naturales y en aumento.

La ausencia de los gobernantes del G-7 y de los países del Consejo de Seguridad “no es una excusa para la inoperancia”, apuntó Ban. Los recursos necesarios para salvar la vida de decenas de millones de seres humanos representan solo uno por ciento del gasto militar mundial, añadió.

Ban no expresó ningún optimismo respecto de que pronto terminen las guerras de Siria, Yemen y Sudán del Sur, entre otros conflictos, y recordó que todos los años, la ONU organiza una conferencia de donantes y que “los países se hartaron de eso”.

También subrayó que el actual 80 por ciento de los recursos humanitarios del foro mundial se gastan en crisis provocadas por los seres humanos.

Por su parte, Erdogan reiteró amenazas veladas a la Unión Europea (UE) al decir que si el bloque no cumple con sus acuerdos con Ankara, la “ley de repatriados”, es decir refugiados deportados de los países de la UE a Turquía, podría no ser aprobada en el parlamento turco.

La UE prometió a Turquía 3000 millones de dólares en 2017, que se agregan a una suma igual prometida en 2015, en el acuerdo que selló en marzo con Ankara para que este país reciba a los refugiados que lleguen a Europa.

Por su parte, la UE autorizará la entrada de ciudadanos turcos a los países miembros del bloque sin visa, aunque la medida no se implementará en breve porque ahora agregó una larga serie requisitos que deberá cumplir Turquía antes de implementar la exoneración.

Un fracaso político anticipado

Autoridades de 173 países, entre ellos 55 jefes de estado y de gobierno, se comprometieron a dar más de sí para ayudar a los 130 millones de personas que padecen los conflictos y los desastres naturales.

Pero las organizaciones humanitarias se preguntan con escepticismo si esos anuncios derivarán en compromisos efectivos y si los fondos esperados se utilizarán de forma correcta.

Jan Egeland, secretario general del Consejo Noruego para Refugiados (NRC) una gran organización con más de 5000 trabajadores humanitarios en 25 países, fue una de las voces más contundentes al respecto.

La asistencia humanitaria no logra proteger a la población civil de la violencia, observó Egeland, quien añadió que la ayuda debe ser más eficiente y más rentable para no fallarle a quienes más la necesitan.

Según Egeland, la asistencia humanitaria no llega a miles de víctimas en situación de enorme vulnerabilidad. “En Faluya, Iraq, actualmente hay más de 50.000 civiles asediados y a merced del Estado Islámico (EI)”, ejemplificó.

“Nadie los ayuda, nadie llega hasta ellos”, alertó. “El gobierno iraquí no los ayuda y las organizaciones humanitarias no tienen acceso”, remarcó.

Hay miles y miles de personas como ellos en situaciones extremas, a las que nadie accede. En Yemen, precisó Engeland, hay 20 millones de civiles con necesidades acuciantes; además, las coaliciones respaldadas por países occidentales atacan a poblaciones civiles.

Egeland dijo que tiene esperanzas de que los gobernantes se pregunten si por lo menos pueden dejar de distribuir armas, de dar dar dinero a los grupos armados que sistemáticamente violan las leyes humanitarias y no bombardear hospitales y escuelas ni abusar de mujeres niños y niñas.

Los combatientes, ya sean fuerzas regulares, rebeldes, insurgentes u opositores, siguen consiguiendo armas que utilizan para explotar hospitales y matar civiles, alertó. “Pongamos en la lista negra a ese grupo armado, a ese ejército y a ese gobierno”, sentenció.

“Faltan gobiernos que también digan que respetarán el derecho humanitario y la Convención de la ONU sobre los Refugiados, mantendrán las fronteras abiertas y otorgarán derecho al sacrosanto asilo”, subrayó Egeland.

El secretario general de (NRC) subrayó: “todas las fronteras deberían estar abiertas (…) en Europa, en el Golfo y en Estados Unidos”.

“Como europeos, cuando iniciamos la convención sobre los refugiados sentimos realmente que el asilo era importante cuando lo necesitamos. ¿Por qué ahora no creemos que siga siendo igual de importante cuando somos los destinatarios de las solicitudes de asilo?”, preguntó a la audiencia.

Desde 2011 a 2013, Egeland fue director para Europa de la organización de derechos humanos Human Rights Watch antes de integrarse al NRC, donde asumió como secretario general en agosto de ese año. En 2006, la revista Time lo había colocado entre las 100 “personas más influyentes del mundo”.

“Se necesitan muchos más recursos (…), pero no resolverán el problema”, alertó Francesco Rocca, vicepresidente de la Federación Internacional de las Sociedades de la Cruz Roja y la Media Luna Roja.

En representación de 190 sociedades de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, Rocca reclamó más apoyo para fortalecer a los actores locales y nacionales, que son la clave de la solución.

“Fortalecer la capacidad local y nacional tendrá un impacto”, destacó. “Y los escasos recursos se han canalizado a través de actores locales clave o se invirtieron en sus capacidades a largo plazo”, apuntó.

El presidente del Comité Internacional de la Cruz Roja, Peter Maurer, alertó: “cuanto menos ayudemos en las zonas de conflicto, más personas se desplazarán”, y “colocarlas en campamentos no es una solución”.

  • Traducido por Verónica Firme
  • Publicado inicialmente en IPS Noticias

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1 Comentario

  1. La izquierda no se derrumba. La socavan

    Gutemala, 25 de mayo de 2016.

    Por Arnulfo Chapas

    La izquierda no se derrumba. La socavan los mismos sectores tradicionales oscurantistas cuyas acciones se evidencian tras bambalinas. Accionan en los sótanos del bajo mundo, entre candilejas de la telaraña del imperio de la corrupción. En las últimas décadas se comporta como un tal reino de las tinieblas gobernando por medio de las mafias enquistadas en el poder.

    Los protagonistas intelectuales son los de siempre, las llamadas oligarquías con sus oligopolios que defienden a toda costa, sin importarles el precio de la sangre inocente de los grandes conglomerados de América Latina.

    Cuando por misericordia de Dios, el loco de Chávez, Evo, Lula, Portillo, Cristina, Correa y Maduro, llegaron al poder, su lupa tercermundista no les permitió avizorar que su sendero estaba lleno de troneras para socavar sus gobiernos y en la vera de sus caminos tenían a la zaga toda clase fieras desde pirañas, lagartos, hienas y “dinosaurios”. Artífices de los panoramas apocalípticos que ensombrecen los cielos latinoamericanos.

    Escribir por encargo, que la izquierda se derrumba denota ignorancia supina o conocimiento mediocre. Más que supina desleal y corrupta, porque el desconocimiento se suple con la buena voluntad de investigación. Así que no hay excusa.

    Entonces, ¿Qué es lo importante resaltar hasta la saciedad? Simple, que la derecha y la izquierda han sido antagonistas desde siempre. Al principio, fue aún más claro, los lores o patricios ante el populacho o la izquierda cuando cobran un lugar en el parlamento y desde allí tienen el chance de hacerse sentir y escucharse. Los lores se sentaban a la derecha y a los representantes del populacho lo sentaron a la izquierda. Entonces fueron reales, literalmente los de la izquierda y los de la derecha.

    En esta parte del mundo, desde cuando los conquistadores invadieron y paulatinamente despojaron de todo a los nativos, sojuzgándolos y exterminándolos. La historia además de dolorosa es bestial en cuanto al método de la barbarie. Pero a ello se agrega el perenne mantenimiento del sistema de poder, mediante los gobiernos de turno.

    Por medio de gobiernos, quienes presiden por períodos de tiempos, justificados, que dictan desde sus constituciones, leyes y normas consagrándolos en la llamada democracia, sistema que nace en los tiempos helénicos como un pretexto causal para mantener siempre en el poder, a los mismos de siempre. A quienes gobiernan tras el poder.

    Todos los logros llamados conquistas sociales que los pueblos latinoamericanos aun acceden, son el producto de los gobiernos de izquierda que fugazmente han llegado, tan sólo a dar la vuelta a la silla presidencial. A la mayoría los derrocó muy pronto la derecha. Ello por el temor a ser despojados de sus posiciones al frente de los recursos naturales como la tierra, la minería y de los elementos de la atmósfera.

    Por ello es que cuando las derechas se descuidan y se les “cuela” un gobierno de corte izquierdista, madrugan con las estratagemas de sus estrategias, para socavar a la izquierda fantasmal y amenazante.

    Entre sus estratagemas, lo primero es que filtran sus perfiles mafiosos, que mediante ardides se apoderan de las altas gerencias, direcciones, secretarías y ministerios y minan todo el andamiaje de los poderes para desestabilizar a los cándidos izquierdistas, quienes hasta que son despojados comprenden hasta donde llega el poder de las mafias bajo el padrinazgo de las oligarquías.

    Entre los métodos mafiosos predomina el saqueo mediante la corrupción. Luego recurren al acaparamiento, el mercado negro, el boicot a la producción, al chantaje del comercio, el compló y el magnicidio. Cuando esas megapandillas de las oligarquías, copan a los gobiernos en cuestión, diezman sus instituciones y acaban socavando el poder hasta derrumbarlos. Hasta allí estamos de acuerdo con el derrumbe de las izquierdas, pero menos porque sean malas o incapaces. Ejemplo, las únicas conquistas sociales con las que los pueblos latinoamericanos cuentan son producto de gobiernos de izquierda.

    Es el caso venezolano, brasileño, Guatemala con Portillo, Argentina, Chile, Bolivia y Ecuador. Si se les puede decir derrumbados, está bien, adelante. Pero no porque no hayan sido productivos, funcionales y operantes. Claro que sí fueron productivos, funcionales y operantes.

    El problema con el Arco bolivariano, era la “proverbialidad” de Chávez. Había que quebrar aquel Arco porque espantó a la bestia oligárquica. Casi todos los días propalaba el término “socialista”. Eso no era necesario. Lo que es ineludible es que ya sea de la derecha o de la izquierda, lo esencial es que los gobiernos sean honestos, conscientes y sobre todo, justos.

    Los pueblos latinoamericanos están sedientos de justicia. Necesitan que se les comparta la riqueza a todos por “equal”. Es decir, con equidad, pronto y cumplida. Mientras eso no ocurra, no habrá paz. La paz de los estómagos, de los pies descalzos, de los sin camisa y sin manta, la paz de las casas de cartón, la paz de los olvidados etcétera, etcétera, etceterísima.

    Y los megalómanos Micheles Temers, incapaces de conquistar el poder por sus propias “pistolas”. Prestan su alma al “diabolo” en cada ocasión, se ofertan al mejor postor y por si fuera poco, hacen proselitismo ante las cámaras de poder, brindando confesiones voluntarias por no decir delatando falacias. Temer lo hizo, según “weeky leeks”.

    Cuando logran consenso no les importa lanzar a las calles a las hordas, por demás informes, ignorantes de su propia realidad, enfrentándose en batallas fratricidas, quienes compartiendo el mismo cielo se enfrascan en luchas estériles, cuando debieran de ir contra quienes poseen las patentes de las fuentes de riqueza, de la “Madre Tierra”.

    Ernesto Samper y Luis Almagro, y muchos otros como ellos, no defienden presidentes, ni faldas ni pantalones, sino a la justicia, porque más que escándalos son raíces de maniobras maquiavélicas para que las oligarquías permanezcan con su estado de cosas a su favor. Porque el lumpen y los parias qué importa. Que sigan vivienda bajo los cercos, como óleo pintoresco de los rasca cielos y las mansiones palaciegas. Las izquierdas no se derrumban. Las socavan.

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