Dentro de la programación Danza en noviembre, la sala Mirador de Madrid ha presentado durante tres días el espectáculo de danza contemporánea Made for you cuyo título deja claro su carácter internacional. En efecto, desde mucho antes de entrar en la sala, se oye hablar en francés, inglés, alemán y español.

Después, ya en la sala, el espectáculo sin palabras, sólo música y danza, cambia en la segunda pieza, en la que se hablará inglés y francés. La música, preciosa, aunque no en directo, ha sido muy bien elegida.

La primera de las dos piezas Cel Black Days, es una coreografía de Jean Philippe Dury acerca de la juventud que, según el bailarín, no es un período de la vida sino un estado del espíritu, un efecto de la voluntad, una cualidad de la imaginación, una intensidad emotiva, una victoria de la valentía sobre la timidez, el gusto por la aventura en vez del gusto por lo confortable.

Yo me encontré aquí con Nausicaa, la hija de aquel rey griego de la Illiada que se enamoró del astuto náufrago Ulyses, rescatada de las arenas del amor en que había embarrancado y coreografiada por sus siete doncellas a las que se une más tarde el ama: Nausicaa sola, desnuda e inconsciente, frente a todas ellas con sus peplos griegos danzándole hasta que vuelva en sí.

Quise ver en el movimiento de los brazos un toque aflamencado y sentí la envidia de ver cómo se revolcaban libre y hermosamente en la arena.

made for you
made for you

El segundo trabajo, Siuk, es una coreografía del italiano Francesco Vecchione que reflexiona a través de cinco personajes en un espacio no definido -de fuerte estética cinematográfica- sobre las relaciones personales y las decisiones, los compromisos y renuncias que conllevan. Un sueño sacrificado y sangriento en que los colores y los sonidos son pura sinestesia.

Jean Philippe Dury comenzó en la Ópera de París donde interpretó numerosas producciones del repertorio como El Lago de los Cisnes, Raymonda, Don Quijote, La Bella Durmiente… y trabajó con coreógrafos contemporáneos como Lionel Hoche, Jean- Claude Gallotta, Laura Scozzi, Maurice Béjart, Pina Bausch, Mats Ek, William Forsythe y Jirí Kylián. En 2007 ingresa en la Compañía Nacional de Danza como bailarín principal invitado por Nacho Duato. En 2009, es primer bailarín en los Grands Ballets de Montréal con Gradimir Pankov. En 2013 crea su propia compañía: Elephant in the Black Box.

Francesco Vecchione ha bailado obras de coreógrafos de renombre internacional como Nacho Duato, Jirí Kylián, Mats Ek, Ohad Naharin, William Forsythe, Paul Lightfoot y Sol León, Angels Margarit, Marguerite Donlon y otros muchos. Entre sus piezas destacan el dúo Anna, Anna 2, I killed my Darlings, Finché Morte Non Ci Separi y Siuk para el Ballett des Saarländischen Staatstheaters, además de otros trabajos coreográficos.

Ficha artística Cel Black Days

  • Reparto: Rubi Hindle, Ashleigh Enderby, Malla Ylöniemi, Elodie Cothenet, Charlotte Larcher, Maija eliisa, Vanessa Wüthrich, Daphne Moerk-Jensen, Ana Remacha.
  • Coreografía: Jean Philippe Dury
  • Música: Hildur Gudnadöttir
  • Vestuario: Mathilde Cotevertte

Ficha artística Siuk

  • Coreografía y vestuario: Francesco Vecchione Con la colaboración especial de Andrea Méndez cómo intérprete. Reparto: Nabar Jon, Louise Héry, Jessica Brent, Ashleigh Enderby, Luce Bron.
  • Música: Collage extractos de Georg Friedrich Händel, Lascia ch’io pianga; Lee David/Billy Rose, Tonight you belong to me, George Crumb, Black Angels.
  • Música original: Federica Cino
  • Producción: Compañía Elephant blanc 2018
  • Espacio: Sala Mirador
  • Función comentada: 18 de noviembre de 2018
Doctor en Filología por la Complutense, me licencié en la Universidad de Oviedo, donde profesores como Alarcos, Clavería, Caso o Cachero me marcaron más de lo que entonces pensé. Inolvidables fueron los que antes tuve en el antiguo Instituto Femenino "Juan del Enzina" de León: siempre que cruzo la Plaza de Santo Martino me vuelven los recuerdos. Pero sobre todos ellos está Angelines Herrero, mi maestra de primaria, que se fijó en mí con devoción. Tengo buen oído para los idiomas y para la música, también para la escritura, de ahí que a veces me guíe más por el sonido que por el significado de las palabras. Mi director de tesis fue Álvaro Porto Dapena, a quien debo el sentido del orden que yo pueda tener al estructurar un texto. Escribir me cuesta y me pone en forma, en tanto que leer a los maestros me incita a afilar mi estilo. Me van los clásicos, los románticos y los barrocos. Y de la Edad Media, hasta la Inquisición.

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