La amenaza se consumó. El bombardeo norteamericano de instalaciones militares y políticas venezolanas ha servido como cortina de humo para la captura y secuestro del presidente venezolano, sea o no un presidente legítimo.

La Doctrina Monroe es, una vez más, la razón de ser de las intervenciones norteamericanas en un país latinoamericano.
Y ahora quedan abiertos dos escenarios. Por un lado, el llamamiento a las armas para defender el país de nuevos ataques y, por otro, el llamamiento para que se negocie un cambio político.
Queda claro que se ha violado el Derecho Internacional.
Por su parte, la Unión Europea ha llamado a la moderación y a la negociación, en la que España podría aportar su experiencia.



