Divina Mysteria: misterios del barroco español y europeo

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La Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (Madrid) fue el escenario de un concierto de música clásica titulado Figuris Poeticis a cargo del ensamble barroco mexicano Divina Mysteria, formado por los intérpretes Pavel Amilcar (violín) y Thor Jorgen (viola de gamba).

Pavel Amilcar y Thor Jorgen componen Divina Mysteria
Pavel Amilcar y Thor Jorgen componen Divina Mysteria

El concierto, celebrado el 29 de julio de 2017, se incluía dentro del programa de celebraciones del 40 aniversario del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre México y España, estuvo organizado por el Instituto Cultural de México en Madrid y la Academia y contaba entre sus objetivos “situar y dibujar una gama de figuras retóricas que diseñan la poética del discurso musical de varios compositores de los siglos XVII y XVIII”.

La ocasión hizo que este propósito se convirtiera, al transcurrir gozoso de las piezas, en un homenaje al barroco español y europeo que incluyó también algún ejemplo del barroco mexicano, pues el programa abarcaba figuras tan  sobresalientes y relacionadas con la corte española de aquellos siglos como Francesco Rognioni (1585-1626), Tobias Hume (1569-1645), Giovanni Antonio Pandolfi Mealli (1620-1669, Marin Marais (1656-1728), Domenico Scarlatti (1685-1757), José Cascante (1615-1702) más un Anónimo mexicano del siglo XVIII, y los temas fueron desde las más solemnes sonatas (algunas con origen declarado en los madrigales del siglo XV) hasta los bailes y jácaras más populares y profanos.

Presentado por el académico y crítico musical José Luis García del Busto, el concierto dejó claro el mérito de ambos intérpretes ante el reto que supone la música del barroco, unos siglos en que la corte española –concretamente la Real Capilla- atraía a Madrid a lo más excelso de Europa en cuanto a compositores e intérpretes se refiere, con especial hincapié en el papel desempeñado por la reina Bárbara de Braganza, esposa de Fernando VI, quien ejerció un mecenazgo especial por su dedicación a la música y a las Bellas Artes.

Señaló a este propósito del Busto que es precisamente la efigie de Fernando VI quien preside el auditorio de música de la Academia donde se desarrolló el concierto, al ser este rey quien la fundó en 1752.

A continuación, el dúo mexicano se reveló un gran virtuoso de esta época y, llevado por la música, apenas cortó sus ejecuciones con algún apunte breve sobre las notas e instrucciones que Scarlatti dejó a los futuros intérpretes de sus piezas, con lo que arrasó entre aplausos, sin bises ni regalos, que el concierto era ya en sí muy completo.

Divina Mysteria es un proyecto dedicado a la investigación e interpretación de la música antigua con criterios históricos. Formado en 2002 por el violinista Pavel Amilcar y el gambista Thor Jorgen, abarca desde la investigación musicológica en numerosas bibliotecas de América Latina y Europa hasta la interpretación concertística en los escenarios. Con actuaciones que los han llevado desde México a Argentina, Chile, España, Francia, Alemania, Bélgica, Polonia, Inglaterra y China, Divina Mysteria propone un hermenéutico acercamiento a la música occidental de los siglos XVII y XVIII que emerge de los códigos estilísticos de su época para entrelazarse con el atento escucha contemporáneo.

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Doctor en Filología por la Complutense, me licencié en la Universidad de Oviedo, donde profesores como Alarcos, Clavería, Caso o Cachero me marcaron más de lo que entonces pensé. Inolvidables fueron los que antes tuve en el antiguo Instituto Femenino "Juan del Enzina" de León: siempre que cruzo la Plaza de Santo Martino me vuelven los recuerdos. Pero sobre todos ellos está Angelines Herrero, mi maestra de primaria, que se fijó en mí con devoción. Tengo buen oído para los idiomas y para la música, también para la escritura, de ahí que a veces me guíe más por el sonido que por el significado de las palabras. Mi director de tesis fue Álvaro Porto Dapena, a quien debo el sentido del orden que yo pueda tener al estructurar un texto. Escribir me cuesta y me pone en forma, en tanto que leer a los maestros me incita a afilar mi estilo. Me van los clásicos, los románticos y los barrocos. Y de la Edad Media, hasta la Inquisición.

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