Un inquietante mundo helado de misterio, amor y sexo es el que rodea a los personajes de El amor es un crimen perfecto, obra de los hermanos franceses Jean-Marie y Arnaud Larrieu -autores de títulos como Los Ultimos Dias del Mundo, y Pintar o Hacer el Amor- interpretada por su actor fetiche Mathieu Amalric (la Venus de las pieles), al que acompañan tres actrices con carácter: Karin Viard (Delicatessen) , Maïwenn (también realizadora, Polisse) y Sara Forestier (Los nombres del amor).

Inspirada en la novela Incidences de Philippe Djian, el planteamiento de la película, que es un thriller psicológico y en el que la realidad se asemeja mucho a una fantasmagoría, incluso a una pesadilla, y donde la verdad se confunde con la mistificación, reúne algunos elementos tabúes suficientes para hacerla en principio atractiva: las siempre controvertidas relaciones profesor-alumno, la sombra del incesto que planea sobre la convivencia de dos hermanos, la relación amorosa con la hija y su madre…
Lástima que todo suene bastante falso y que el dúo realizador no haya sido capaz de encontrar un ritmo atractivo para meter y sacar de escena a unos personajes, a ratos negros y a veces radiantes, que parecen descolocados en el perfecto escenario nevado.



