De estreno esta semana en París “El gran dragón” película documental rodada en la Amazonia peruana por dos jóvenes realizadores franceses: Gildas Nivet y Tristan Guerlotté, que se conocieron en 2006 cuando estudiaban en la universidad de Poitiers.
Juntos se han lanzado en la realización de este documental en la selva peruana, con el que buscan sensibilizar a la opinión con un tema de indudable interés: la medicina natural, su relación con la medicina occidental, y la amenza de deforestación de la región del Amazonas, a causa de la acción de las multinacionales.
Un estreno en París a cargo de la Distribuidora Bobine-films que cabe ser destacado, pues si siempre es dificil y limitada la distribución comercial de los documentales en general, mucho mas cuando se trata de un documental como esta obra franco-peruana, con un tema siempre polémico. El proyecto nació en 2009 con el encuentro entre los dos realizadores y el ingeniero de sonido Thomas Buniort, quien les propuso el tema a su regreso de un largo viaje por America del Sur.
A través de una serie de encuentros y testimonios con ciéntificos, médicos y curanderos, el documental nos propone un viaje de miles de kilómetros por la Amazonia peruana, en las regiones de Tarapoto, Iquitos y Pucallpa. En el relato alternan dos temáticas estrechamente ligadas entre sí: La medicina natural producto de las tradiciones ancestrales, y la cuestión de la deforestación que amenaza al ecosistema en la región del Amazonas.
Los encuentros con chamanes y curanderos nos permiten descubrir el origen de esa medicina natural basada en el conocimiento de la naturaleza y de las propiedades de árboles y arbustos. La ayahuasca, planta halucinógena, es ingerida como una purga capaz de curar los mas diversos males, en una ceremonia ritual que la cámara filma de cerca. Un encuentro con el mundo de los muertos, en el que el paciente emprende un viaje al fondo de sí mismo.
Las opiniones de los curanderos son contrastadas con las del personal médico de “Es salud” institución oficial peruana que se ocupa de la medicina complementaria, y con las de investigadores que reconocen el caracter positivo de esa medicina tradicional, basada en la relación entre el hombre y la naturaleza.
Pero esas prácticas de la medicina natural se ven amenzadas hoy por la creciente deforestación, con la desaparición de numerosas plantas medicinales. La vida de la comunidad de los indios Shifibo se encuentra amenazada,. Reducidos a la pobreza, al no encontrar ya sus alimentos en la selva, muchos indios de esas tribus se desplazan hacía los suburbios de las grandes ciudades como Lima. Pero la denuncia de la política de las multinacionales , madereras, gasiferas o petroleras es solo abordada de refilón como explicación inevitable de este tema central: la medicina natural y la defensa del ecosistema.
“El gran dragón es en la cultura tradicional peruana el gurdián del conocimiento, capaz de ser el mejor aliado o el peor enemigo”, explican los realizadores. Un símbolo “El gran dragón” de esa cordillera de los Andes en la que se desarrolla este periplo en busca del conocimiento, de esa sabiduria tradicional trasmitida oralmente de generación en generación. Con esmeradas imágenes y mucho rigor “El gran dragón” tiene el mérito de traer a debate un tema que es todo un tabú para los laboratorios y fabricantes de medicinas en el mundo.
Dos años después del rodaje el equipo de la película regresó al Perú para presentar la película. En total se han organizado 18 proyecciones en los lugares de rodaje en la selva del Amazonas y en los suburbios de Lima.