El Viejo Topo: Joaquim Sempere y Las cenizas de Prometeo

De máximo interés es la conversación que López Arnal sostiene con el doctor en Filosofía por la Universidad de Barcelona y licenciado en Sociología por la de Nanterre Joaquim Sempere acerca de su último libro Las cenizas de Prometeo (ed. Pasado&Presente), que en este caso simboliza el fuego de los combustibles fósiles, cuyo modelo energético -según el profesor catalán- hay que abandonar cuanto antes.

El Viejo TOPO 376La única alternativa para luchar contra el calentamiento global está en las energías renovables, unas energía libres y gratuitas. Para Sempere, esa es la transición energética únicamente posible en el horizonte: la que nos traslada a un modelo 100 % renovable.

La interviú la podemos leer en el número de El viejo topo correspondiente al mes de mayo. Esa transición exigirá redimensionar nuestros consumos energéticos. Estamos no sólo viciados por la abundancia, sino incapaces de imaginar que esta abundancia puede no durar.

Joaquim Sempere propone en su libro una transición energética acelerada para que el agotamiento de los recursos fósiles alcance a la humanidad cuando se tenga disponible un recambio. En Alemania, Dinamarca o los Países Bajos la mitad de la potencia renovable instalada es ya propiedad de particulares o cooperativas. Hay que sustituir la economía del acaparar, acaparar y acumular, que es la que tenemos, por una economía de las necesidades. La primera es la economía capitalista que tiende a despegarse de los objetivos de la vida de las personas. Es una economía de reproducción ampliada, frente a la economía de las necesidades que funciona con reproducción simple.

El profesor Sempere cree que la Humanidad no tiene consciencia ecológica de los límites, aunque se hayan hecho avances en esa consciencia. Se sigue con la mentalidad tan bien descrita por Kenneth Boulding la economía de cow boy, esto es, no importa agotar un ecosistema porque siempre habrá otro disponible. Hace falta pensar en términos de la «economía de la nave espacial Tierra», sin alternativa viable fuera de la nave sideral.

Manuel Sacristán, a quien Sempere considera su maestro, hizo observar en su día los atisbos político-ecológicos en la obra de Marx y Engels: el capitalismo tiende a explotar las dos fuentes de riqueza, la fuerza del trabajo humano y la de la tierra. No imaginaron que la especie humana llegaría a topar con los límites del planeta. En su tiempo, la población mundial no pasaba 1500 millones y ahora somos 7500 con un factor de crecimiento de los impactos ecológicos muy superior a cinco. En la situación en que estamos, más que una salida o alternativa, el decrecimiento es un destino ineluctable.

Aparte de esta entrevista, el número 376 de la revista ofrece un capítulo más del ensayo de Ana María Valencia, Pirar Carrera y Eduardo Luque sobre el filantrocapitalismo, máscara amable del capitalismo, donde pinta las fundaciones de la internacional neoliberal como una auténtica araña negra cuya oscura tela amenazante se cierne sobre todos. El asalto de las fundaciones educativas es en nuestro país especialmente alarmante.

Una nueva edición del libro de Jordi Solé Tura Nacionalidades y nacionalismos sirve al Topo para publicar el capítulo referido a la autodeterminación. En opinión de Solé, lo que la izquierda no puede hacer es defender el Estado de las Autonomías, propugnar su desarrollo y su plenitud en sentido federal y mantener al mismo tiempo un concepto -el derecho de autodeterminación que cambia este modelo político y puede llegar a destruirlo. O una vía o la otra, pero no las dos al mismo tiempo.

Otros temas que se tocan en la revista de este mes son El capital globalizado y la recuperación del Estado, por Domenico Moro; Desinformación, mentiras, manipulación, silencios, por Roberto Charvin, y el primer capítulo de América y la España eterna, artículo en el que José M. Roca analiza las relaciones del imperio español con los pueblos originarios de América.

Eduardo Luque y Xabiwer P. Davila estudian el asunto de la UE y el turbio porvenir de las pensiones con el mecanismo de crear la obligatoriedad de cotizar en un fondo público de gestión privada, además de la seguridad social pública y los fondos privados ya existentes.

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