Es hora de conjugar (4)

Antes de entrar en materia acuso recibo de una inquietud del profesor José Vásquez Manzano, asiduo seguidor de este trabajo de divulgación periodística y preocupado por el buen decir, sobre la expresión «comicios electorales», que resurge en tiempos de procesos eleccionarios.

Mañana en Venezuela se escogerán gobernadores, legisladores (integrantes de los consejos legislativos estadales), alcaldes y concejales. Es frecuente que muchos redactores, profesionales y no profesionales, utilicen la referida frase, que a todas luces es una redundancia, dado que todo comicio es electoral.

De la misma naturaleza es «sufragar el voto», que también se ha convertido en un vicio, muy notorio en personas que utilizan el lenguaje oral y escrito como herramienta básica de trabajo, que no se han percatado de que sufragar y votar son sinónimos. ¡Así de sencillo!

Para hablar de la significación de los tiempos verbales es necesario recalcar que estos están enmarcados en modos que denotan la actitud del hablante con respecto a lo que dice: indicativo, subjuntivo e imperativo. En esta ocasión les mostraré la forma indicativa, y en la venidera entrega, la subjuntiva y la imperativa.

Como lo he hecho en las anteriores, seguiré mostrando ejemplos tomados de una tabla de conjugación Larousse, que muestra los conceptos elementales para entender el asunto, muchos de los cuales he copiado textualmente, y otros los he adaptado a la realidad venezolana.

Presente, como su nombre lo sugiere, es un tiempo que expresa coincidencia entre la acción y el momento en que se habla: «Juan lee la prensa». Existe además el presente habitual, «que se refiere a actos discontinuos pueden producirse o no en el momento de hablar, pero que han ocurrido antes y que lo harán después: Estudio medicina».

El presente histórico se usa para narrar hechos y hacer que el relato sea más atractivo y vigente, aunque estos estén muy separados en el tiempo: «El 29 de noviembre de 1781 nace en Caracas el más grande y célebre de los humanistas de Venezuela».

El presente con valor de futuro se emplea para mostrar seguridad de llevar a cabo una acción: «Mañana salgo temprano a votar». El presente de mandato es también una forma imperativa: «Mañana vas a la librería y compras un diccionario».

Pretérito imperfecto es un tiempo cuyo principio y fin no se toman en cuanta: «Cuando amanecía, los pájaros empezaban a cantar». También se emplea para suavizar una petición: «Quería pedirte un favor ».

Pretérito perfecto simple y pretérito perfecto compuesto son formas que difieren uno del otro en el tiempo que se toma como referencia. El primero de ellos se refiere a una unidad de tiempo ya concluida para el hablante: «Ayer vi a Juan»; en cambio, el compuesto expresa una acción terminada en un período que todavía es presente: «Este año ha llovido mucho».

Pretérito pluscuamperfecto es un tiempo que muestra la anterioridad de un hecho pasado con respecto a otro también pasado: «Cuando llegué ya habían cerrado el abasto». Por su nombre pareciera difícil; pero como habrán podido notar, es muy fácil de identificar y de entender.

Pretérito anterior es igual de fácil. Expresa una acción inmediatamente anterior a otra: «Apenas hubo sanado el disparo, cuando llegó la policía». Se debe tomar en cuenta que este tiempo siempre va acompañado de adverbios de tiempo: apenas, después que, tan pronto, en cuanto quecuando, etc.

El futuro imperfecto, por supuesto, expresa una acción venidera: «Volveré mañana». El futuro perfecto muestra una acción venidera y terminada anterior a otra también futura: «Cuando vengas a verle ya habrá terminado el trabajo». Existe también el futuro de probabilidad: «Supongo que ya habrá concluido el lapso».

El condicional simple es un tiempo que expresa una acción futura en relación con el pasado: «Anunció que llegaría tarde». El condicional perfecto muestra una acción futura en relación con un pasado que se considera punto de partida: «Me dijo que cuando yo viniera ya habría terminado completamente el trabajo».

El venidero sábado, Dios mediante, concluirá esta serie de artículos dedicados a la conjugación, con los modos subjuntivo e imperativo.

La semana pasada, por motivos ajenos a mi voluntad, no pude escribir y menos aun enviar el correspondiente artículo, por lo que una vez más pido disculpas. Ratifico mi compromiso de hacer lo posible y necesario para no faltar.

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David Figueroa Díaz (Araure, Venezuela, 1964) se inició en el periodismo de opinión a los 17 años de edad, y más tarde se convirtió en un estudioso del lenguaje oral y escrito. Mantuvo una publicación semanal por más de veinte años en el diario Última Hora de Acarigua-Araure, estado Portuguesa, y a partir de 2018 en El Impulso de Barquisimeto, dedicada al análisis y corrección de los errores más frecuentes en los medios de comunicación y en el habla cotidiana. Es licenciado en Comunicación Social (Cum Laude) por la Universidad Católica Cecilio Acosta (Unica) de Maracaibo; docente universitario, director de Comunicación e Información de la Alcaldía del municipio Guanarito. Es corredactor del Manual de Estilo de los Periodistas de la Dirección de Medios Públicos del Gobierno de Portuguesa; facilitador de talleres de ortografía y redacción periodística para medios impresos y digitales; miembro del Colegio Nacional de Periodistas seccional Portuguesa (CNP) y de la Asociación de Locutores y Operadores de Radio (Aloer).

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