Estreno en Francia: Samba, una comedia social y sentimental

“Samba”, protagonizada por Omar Sy y Charlotte Gainsbourg, codirigida por Eric Toledano y Olvier Nakache se acaba de estrenar en Francia, con menos éxito que “Intocable” en su primera jornada de exhibición comercial (19.666 espectadores para Samba, contra 191.000 para “Intocable”), lo que deja augurar una carrera taquillera menos importante que la que lograron sus autores en 2011.

cartel-sambaComo fue también el caso con “Intocable”, la película se lanzó como cierre del pasado festival de San Sebastián fuera de competición. Probablemente esperaban los directores que ese lanzamiento les traería suerte, a guisa de amuleto. Cierta prensa la presentaba ya como “Intocable 2”, esperando que alcance los 20 millones de espectadores  que logró la primera. Sin embargo las primeras reacciones de la crítica y del público en Francia  son mucho menos entusiastas que en aquella ocasión y los primeros días del box office parecen confirmar esa tendencia.

Aunque con un buen casting de actores y repleta de buenas intenciones y mejores sentimientos, “Samba”, no logra ni la espontaneidad, ni el ritmo, ni la comicidad, ni la emoción de ese gran éxito popular que fue “Intocable”, y las razones son múltiples y bastante evidentes. La primera razón viene a mi entender del propio guión, adaptación de la novela de la novela de Delphine Coulin titulada “Samba por Francia”, en la que no han sabido encontrar el tono adecuado.

Cabe destacar así mismo que Nakache y Toledano, no han escogido un tema facil para una ficción, y menos aún para una comedia. Si la comicidad sobre la realidad de un hombre tetrapléjico federó a millones de espectadores, el trabajo clandestino es de por si un tema que divide hoy a la opinión en Francia y en Europa. El trabajo clandestino y la emigración  ha sido a menudo abordado tanto en el documental como en la ficción en el cine francés. Philippe Lioret con “Welcome” 2009, interpretada por Vincent Lindon, logró por ejemplo una ficción mucho mas convincente y realista.

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Con “Samba” reinciden Nakache y Toledano con una historia escrita a la medida para el actor franco-senegalés Omar Sy, pero esta vez el duo formado por el negro simpático de los suburbios y el tetrapléjico millonario -François Cluzet-, es remplazado por el que forman un emigrante clandestino senegalés amenazado de expulsión -Omar Sy- y una joven francesa depresiva -Charlotte Gainsbourg-, quien en plena crisis ha dado el portazo en su rutinario trabajo de ejecutivo, e intenta ayudar en una asociación de apoyo a los “sans papiers”, los trabajadores clandestinos o indocumentados.

Pero en la adaptación de la novela,  el guión se pierde entre sus claves de comedia, que intentan hacer brillar la comicidad natural de Omar Sy, y la trama dramática que resulta finalmente incoherente y poco creible. Nacache y Toledano construyen el relato como una comedia sentimental estilo americano, con cuatro personajes, los dos ya citados y los que forman Tahar Rahim en el papel de un clandestino argelino que se hace pasar por brasileño y una joven militante de la causa de los indocumentados, la joven actriz Izia Higelin.

A pesar del apoyo musical y las claves de comedia ligera, el tema muy serio, complejo y grave de los “indocumentados”, que da lugar cada día en Francia a situaciones tan kafkianas como injustas, se escapa de las manos a los autores y se convierte en terreno resbaladizo en su tratamiento agridulce y sentimental. El infierno, dicen, está repleto de buenos sentimientos, y es lo que le pasa a esta comedia dramática francesa, que  resulta simpática, pero superficial y poco convincente.

La historia entre el emigrante senegalés y una joven negra de un salón de belleza en Barbés, lamentablemente es dejada de lado, para reaparecer tan solo al final, como elemento de un abrupto y mal conducido desenlace dramático, que con una nueva pirueta los autores transforman en final feliz.  Los actores hacen pues lo que pueden con esos personajes que resultan  arquetípicos y que dan la impresión de no saber en que registro deben orientar su interpretación.

A “Samba” le sobra sentimentalismo y le falta comedia, que con un tal tema hubiese merecido mucha mayor causticidad.

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