Flamenco Madrid. Hitos y cambios

En esta quinta edición del Festival  Flamenco que patrocina el Ayuntamiento de Madrid, ha quedado clarísimo que es un fiel reflejo de la identidad de quien lo dirige.

Flamenco Madrid 2019 cartel
Flamenco Madrid 2019 cartel

En las cuatro ediciones anteriores fue un festival con predominio de la danza, cuando sus directores fueron los coreógrafos y bailaores Rojas y Rodriguez. La sala Guirau fue testigo de actuaciones de compañías tanto de baile flamenco como de baile español, con espectáculos de gran formato, oportunidades para escuelas de baile flamenco y español presentando a su alumnado avanzado, ballets nacionales y regionales. La sala Jardiel Poncela era para cante y toque en pequeño formato, ideal por su cercanía con el público.

Este año el director – coordinador es Francisco Contreras Niño de Elche, uno de los grandes renovadores actuales del flamenco, con una trayectoria difícilmente clasificable dentro de un solo género, amigo de experimentar con otros géneros musicales como el jazz y la electrónica. Un ortodoxo de lo heterodoxo, donde lo radical es tradición, que asegura que después de este festival estaremos más cerca de entender cómo funciona el flamenco, aunque seguiremos sin saber lo que es.

Así que esta quinta edición del festival es un fiel reflejo de la personalidad de su director, que ha contado con mucho menos presupuesto que cualquiera de los anteriores. La danza ha estado representada en primer lugar, como es de rigor, por los premios del certamen de coreografías 2018.

Axel Galán, cedido por el Ballet Nacional de España, con Entre cuerdas, y Manuel Barajas de la Compañía Extravadanza, con una Alegoría de elenco artístico muy femenino. La ya histórica representación en el festival de la Escuela Superior de Danza María de Ávila con Spanish Suite.

Aparte de estos clásicos, el baile gitano de Concha Vargas, acompañada al toque por su hermano Curro, al cante por su hermana Carmen y la participación de su hijo Quentin Gas con baile rock aflamencado, en un Big Sur muy intimista. Juan Carlos Lérida en Al baile, un trabajo de investigación de su propio cuerpo, en una heterodoxia originalísima. Andrés Marín, en un trabajo de baile y cante solista, Yo le canto a mi baile, excepcional como siempre, acompañado por una percusión magistral de Daniel Suárez y la guitarra de investigación de Raúl Cantizano. Siempre en formato intimista, La Choni, acompañada de un actor, Juanjo Macías, las letras y cante de Alicia Acuña y de nuevo a la guitarra Raúl Cantizano. Pone la guinda al pastel dancístico, Leonor Leal junto a su compañero en el arte y en la vida, el percusionista de Proyecto Lorca Antonio Moreno, en otro espectáculo minimalista, En Talleres.

Ahí termina la danza en la sala Guirau en la edición 2019 de Flamenco Madrid. El resto cante y toque, siempre con excelente selección de artistas y programas, guiños y homenajes a los grandes cantaores del pasado, al presente y futuro, con veteranos y jovencísimos emergentes.

La sala Jardiel Poncela ha estado dedicada a la heterodoxia más vanguardista. Para las actividades nocturnas están las salas de La Noche en Vivo que como el resto del año van en función de sus resultados económicos, aunque la programación de artistas esté consensuada con la dirección del festival.

Hay un resultado ya visible. En las ediciones anteriores en la sala Guirau se agotaban las entradas. Este año, cada vez que he estado en la Guirau, no pasaba de media entrada. Solo una vez entradas agotadas, curiosamente para La Chirigota del Selu, un hito del Carnaval de Cádiz. Sin duda la gente tiene ganas de divertirse con las sátiras humorísticas dirigidas a la heterodoxia política que nos rodea.

Y otra cosa ha quedado clara. Que a pesar de ser del país del Flamenco, no somos tan diferentes de los públicos de otros países ajenos a él. Siempre me han comentado, tanto cantaores como guitarristas, que para trabajar fuera de España tienen que ir como acompañantes de compañías y espectáculos de baile, que es el lenguaje universal que la gente de cualquier geografía entiende. Pocos guitarristas pueden ir con orquestas o como solistas. Cante y toque también puede verse en festivales foráneos.

Pues aquí pasa lo mismo. La sala Guirau se llenaba con los espectáculos de danza de gran formato y solo se medio llena con los de cante y toque, incluso con el baile de corte intimista de este año. Con el sevillano Andrés Marín, un crack del baile y coreografía flamencas, reconocidísimo en Europa y otros continentes, que llena salas en todas partes,  un poco más, pero lejos del aforo completo. Veremos qué pasa con La Choni y con Leonor Leal.

Porque con el cante y toque, incluso con el especialísimo espectáculo de Rafael Jiménez Falo, quizá el mayor artista de culto del flamenco de hoy, la sala Guirau se quedó a medias.

Personalmente, me está gustando mucho lo que veo en esta edición de Flamenco Madrid. Veo un hilo conductor consciente de la dinámica evolutiva a lo largo de la historia del flamenco, desde sus pioneros hasta lo último de ahora mismo. Pero para el público de Madrid, quizá la radicalidad del cambio de identidad del festival no ha sido fácil de asimilar. A ver cómo le va a Flamenco Madrid con el futuro ayuntamiento que salga de las urnas mañana domingo.

El Ayuntamiento de Madrid es el más rico de España, no necesita hacer recortes a las grandes manifestaciones culturales como es el Flamenco. Sobre todo un ayuntamiento que presume de gran mecenas de la cultura. Pues ¡ea!, ahí le queda todo un reto al ayuntamiento que viene.

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