France Télévisions: el viejo mito de los jóvenes digitales y “la caza del viejo”

Debilitar a medios públicos de prestigio, reducir unos mil puestos de trabajo y restar posibilidades de contraste con falsedades informativas. Esas pueden ser algunas de las consecuencias de la voluntad expresada por la dirección de France Télévisions (FT), grupo principal de la televisión pública francesa (France2, France3, France4, France5 y France Ô, que ampara y cubre los territorios y departamentos ultramarinos).

El 14 de enero de 2019, se inició un proceso negociador con los sindicatos para tratar de un plan en aquel sentido, que ya había sido preanunciado hace un mes. Según lo expresado por la dirección de FT,  ese “plan social” (ERE, en términos españoles) pretende “rejuvenecer la plantilla”. Una música muy conocida al sur de los Pirineos. La propuesta inicial de FT es llevar a cabo los recortes de la plantilla en un plazo de tres años. Para ello sería preciso modificar el convenio colectivo de forma que todos los despidos fueran “voluntarios”. Se trataría, además, de reforzar la vertiente digital de la televisión pública y de integrar plenamente a determinados trabajadores sin contrato fijo (o colaboradores).

Un discurso preparado para ablandar la reacción sindical. Pero el martes 15 de enero, los sindicatos en conjunto estimaron que no había verdadero diálogo en la mesa negociadora. “El debate no existe y es estéril”, ha declarado Véronique Marchand (SNJ-CGT, Syndicat national de journalistes de la CGT). Marchand, periodista que lleva tres décadas en FR3, ha remachado su descripción añadiendo: “Nuestras demandas previas, que son las mismas de las demás organizaciones sindicales, requieren aclarar la estrategia, el presupuesto, los objetivos precisos de los despidos, el calendario. Nada de eso se explica bien. Y desde luego, rechazamos firmar un millar de despidos mientras aumenta el cuestionamiento de los medios de comunicación y de la democracia. Desde luego, no podemos aceptar que desplumen al servicio público audiovisual cuando es más necesario que nunca para luchar contra las falsedades informativas”.

El SNJ (sindicato autónomo, no integrado en ninguna confederación) denuncia la falsa lógica que pretende ahorrar reduciendo (únicamente) la masa salarial. Esa reducción de unos 400 millones de euros respondería a una demanda del gobierno de Emmanuel Macron, enredado en sus propias contradicciones presupuestarias y angustiado por la persistencia de la crisis de los chalecos amarillos.

Entre las incoherencias expuestas, está la del anticuado mito de que los periodistas de la plantilla –con más años de experiencia- deben ceder sus puestos ante una nueva generación con supuesto mayor dominio de los medios digitales. “De unos 9000 puestos de trabajo fijos, la dirección eliminaría a dos mil para recontratar a continuación a un millar de jóvenes. En esa propuesta, no hay explicación de objetivo digital alguno. Son incapaces de concretarlo y de definirlo. Como periodistas, dominamos lo digital desde hace muchos años. Yo mismo, alterno el trabajo en la redacción de la web con mis reportajes”, ha precisado Raoul Advocat (del SNJ). En su opinión, “no es el momento de romper una estructura cuya tarea actual consiste en mejorar la calidad de la información”, en el momento en que el contexto social y los chalecos amarillos cuestionan la credibilidad de los grandes medios.

“Cuantos menos seamos trabajando sobre el terreno, menos podremos ejercer de verdad nuestro oficio”, concluye Advocat. El SNJ califica el plan de “chantaje duplicado” porque ofrece “la maleta a cambio de una prima de despido y  añadiendo a eso la degradación de las condiciones de trabajo de quienes permanezcan”.

Otra de las “obsesiones” de la dirección de FT también resulta conocida: multiplicar las polivalencias laborales. Piensan que cualquiera puede hacer cosas distintas todo el tiempo. Y por añadidura, dedicarse a tareas diversas en todas las ocasiones que fuera preciso. Siempre. En realidad, esa presión de los gestores y directivos, conduce –por ejemplo- a la eliminación progresiva de los sonidistas y de los montadores de vídeo. La calidad desaparece por el camino; porque al periodista pasa a sufrir la demanda simultánea de versiones distintas: para la web, para el telediario matutino, para el de las 13 horas (en Francia equivalente a los telediarios de las dos y media o las 15 horas de España).

Esa multiplicación laboral del periodista aumenta su estrés. Contrastar un dato, una información, se convierte en tarea casi imposible. “Nuestra reivindicación va en sentido contrario: tener más medios para los equipos y para los reportajes. Ya casi no contamos con técnicos de sonido y cada vez hay menos reporteros gráficos”, concluye Advocat. En general, los sindicatos de France Télévisions consideran que la reestructuración prevista por sus directivos carece de justificación estratégica: “La caza de los viejos en nombre de la transición, ¡vaya cliché tan patético!”, dice el SNJ-CGT.

Muchos sospechan que el plan de la dirección de FT ha sido elaborado por algún gabinete privado que ha trabajado para el ministerio de Finanzas. Estiman que un proyecto así sólo puede ser producto de tecnócratas ignorantes de las verdaderas necesidades internas y de la experiencia colectiva diaria en France Télévisions. Es como si sus redactores desconocieran totalmente el desarrollo de las categorías laborales establecidas en la negociación colectiva. Los sindicalistas lo relacionan con la experiencia (“síndrome”, dicen) de grandes empresas de campos conexos como la telefonía, donde esos planes abrieron las puertas a un gran desorden profesional y empresarial. Desde París, alguien me recuerda también una experiencia social siniestra: la guillotina masiva contra empleos y plantillas de empresas telefónicas que influyó en la presión cotidiana de los trabajadores. Y eso se concretó en un buen número de suicidios de empleados, ya muy presionados a diario por condiciones laborales de extrema tensión.

Delphine Ernotte, presidenta de France Télévisions.

Entonces (en el año 2015), Delphine Ernotte, actual presidenta de France Télévisions, fue elegida presidenta de FT. Procedía de Orange, empresa de telefonía muy afectada por aquellos suicidios.

Desde el punto de vista de la representación de los trabajadores de France Télévisions, la negociación es posible; pero exige un verdadero proyecto estratégico que abarque todos los apartados económicos y sociales, las categorías que pueden desaparecer y también las que hay que reducir. Asimismo, las que deben reforzarse, claro.

Lo contrario, insisten, “es una locura. Y a la vista de la amplitud de la sangría social, ni los asalariados, ni recursos humanos, y tampoco la dirección del grupo, tampoco serían capaces de amortiguar un choque así”. Señalan sarcásticamente que el texto de la dirección (54 páginas) llama “recomposición de efectivos” al despido de una cuarta parte de la plantilla. Responsabilizan a la presidenta de France Télévisions por no haber obtenido una mejora de la financiación del grupo (en Francia a través de un canon que percibe el Estado). Según el SNJ-CGT, se quiere hacer pagar esa factura a los despedidos y a quienes permanezcan en FT porque tendrían que hacerse cargo del peso de las indemnizaciones de despido colectivo y también de las tareas de los despedidos. “Apertura de la temporada de caza de viejos”, ha titulado uno de sus comunicados el sindicato SNJ-CGT.

“Desde principios de siglo, en Francia ha habido una serie sucesivos ataques contra la televisión pública. Y anteriormente, ya en 1987, no hay que olvidarlo, la cadena mayor (TF1) del sistema público fue privatizada. Desde entonces, este ERE es el quinto que pretende –como los anteriores- ahorrar presupuesto. Pero recortar mil puestos de trabajo es enorme. Y hay que tener en cuenta, además, que en este plan son los informativos los que pueden sufrir los mayores recortes”, nos dice (por teléfono) Dominique Pradalíé, ahora jubilada de France Télévisions, pero sindicalista activa en el SNJ y con 47 años de experiencia en el servicio público audiovisual francés.

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1 COMMENT

  1. Cuando en RFI Radio Francia Internacional combatimos en 2009 y 2011, dos ERES consecutivos, la problemática era exactamente la misma o muy parecida y advertimos a nuestros colegas franceses del sector publico que RFI era el primer eslabón en ese ataque frontal del Estado ultraliberal contra los servicios públicos y contra el sector publico audiovisual en Francia. Nuestra lucha no impidió los ERES, pero limitó considerablemente la anunciada destrucción de esa antena histórica del audiovisual exterior francés.
    Con Sarkozy, Hollande o ahora Macron esa política ultraliberal y contable que desprecia la cultura, la experiencia y lo humano continúa… Nuestra lucha también!

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