Francia: primarias de izquierdas, con quién y para qué

Jean Luc Melenchon fue el primer candidato declarado de  la izquierda francesa para la elección presidencial de 2017, ocupando el terreno político desde su declaración de candidatura el 10 de febrero del presente año 2016. Cuando la incertidumbre era aun regla general en el seno de la mayoría socialista, sobre las intenciones de Hollande, de Valls o de los socialistas críticos como Montebourg o Hamon, Melenchon lanzó con  buen olfato político su movimiento “La Francia insumisa”,  una necesidad evidente ante el giro derechista del tándem Hollande/Valls/Macron.

Jean-Luc Mélenchon
Jean-Luc Mélenchon

Por su parte la derecha francesa preparaba su propia elección primaria, cuya campaña empezó el 21 de septiembre y concluyó el 27 de noviembre pasado con la victoria de François Fillon, frente a los dos favoritos de los sondeos y de buena parte de los medios informativos: Alain Juppé y Nicolás Sarkozy.

Las primarias de la derecha y la candidatura de Fillon como candidato de la derecha parlamentaria ha acelerado los movimientos en el seno de la mayoría socialista en el poder. Emmanuel Macron, exministro de finanzas de Hollande, se declaró candidato el pasado 16 de noviembre, secreto de polichinela desde su dimisión del gobierno en el mes de agosto y el lanzamiento de su movimiento “En Marcha” con el  objetivo de ‘transformar Francia’.

Abandonado por su ministro derechista Emmanuel Macron que se autoproclama “ni de derechas ni de izquierdas” sino liberal progresista, y presionado por la inquietud de su propio partido, y las ambiciones de su primer ministro Manuel Valls, François Hollande habiendo alcanzado un record de impopularidad, decidió el pasado 2 de diciembre tirar la toalla en el ring electoral.

Manuel Valls, dispuesto a asumir el balance de la acción presidencial de Hollande y de la  suya propia, saltó inmediatamente al ruedo electoral de una elección primaria socialista que cuenta ya con algunos protagonistas como Benoit Hamon o Arnaud Montebourg, buen número de secundarios y algunas incógnitas aun no declaradas, como Segolene Royal, Vincent Peillon o Cristiane Taubira.

El problema que plantea  a estas alturas la organización de una elección primaria de la izquierda francesa es que tanto Melenchon como el ecologista Yannick Jadot, se han declarado candidatos a la presidencia, con sus propios proyectos de sociedad.  Y el exministro  Macron rechaza así mismo una elección primaria de la izquierda o del Partido socialista.

La política del tándem Hollande/Valls/Macron con su “Ley trabajo” y su política económica y fiscal ha provocado una evidente y grave ruptura en la izquierda francesa. Para organizar una primaria de la izquierda habría que definir primero quiénes son de izquierdas en el seno de ese Partido Socialista en plena crisis.

Una elección primaria de la izquierda es inimaginable con Hollande, Valls, Macron o cualquier otro socialista que defienda la opción neoliberal aplicada desde el poder en estos últimos cuatro años.

Si personalidades como Cristiane Toubira, Arnaud Montebourg o  Benoit Hamon en ruptura con el mandato presidencial de Hollande, aceptan una elección primaria con Valls o Macron, significa simplemente que en caso de perder, aceptan someterse a una política de derechas.  La primaria de “izquierdas” tan anunciada por los medios informativos corre el riesgo de ser una primaria entre egos del Partido Socialista, una especie de Congreso socialista preelectoral.

Una verdadera elección primaria de la izquierda en Francia no puede ignorar en ningún caso la candidatura de Jean Luc Melenchon, sostenido por el Front de Gauche y por la mayoría del Partido Comunista, a quien los sondeos de opinión dan hoy entre 12 y 15 % de intenciones de voto en la primera vuelta de las presidenciales de 2017, por delante de cualquier candidato socialista. Ni tampoco  sin la participación del movimiento ecologista fatalmente dividido por la política de François Hollande, pero que dispone de un electorado potencial.

Pero en las circunstancias actuales tal hipótesis pasa por una clarificación y ruptura en el seno del Partido Socialista, lo que no parece estar  en el orden del día de los protagonistas que se enfrentan en su interior.

Clarificación sobre tres temas claves, a mi juicio,  de la próxima campaña electoral:

  1. La política económica, social y fiscal de la Nación al servicio de la población y no de las multinacionales del planeta,
  2. la cuestión de la construcción europea, es decir de una Unión Europea democratizada, como lo apunta con mucha lucidez el movimiento Diem 25, una Europa que ponga en tela de juicio el tratado de Maastricht y sus desastrosas consecuencias neoliberales.
  3. La reforma de las instituciones, con una sexta república parlamentaria en la que  el escrutinio proporcional permita la representación real de las fuerzas políticas del país.

Sobre esos tres puntos y algunos más cabe señalar que Hamon y Montebourg  están más cerca de Melenchon que de Valls.

En mi opinión el electorado de izquierdas no puede aceptar que con el espantapájaros de la ultraderecha del Frente Nacional, se sigan aceptando en Francia políticas neoliberales de austeridad aplicadas ora por la derecha ora por los socialistas, con gobiernos que no representan a la mayoría de la población, y que se disponen a gobernar autoritariamente por decreto, con la bendición del artículo 49,3 de la actual constitución.

La ceguera de la clase política puede conducirnos a una situación de masiva abstención en la segunda vuelta de las presidenciales de 2017 con un resultado electoral que podría carecer de legitimidad democrática.

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