Francia y la defensa de los medios audiovisuales públicos

Durante el verano, la Asamblea Nacional y el Senado votaron a favor de la supresión de la tradicional redevance —la tasa o canon pagado por los usuarios, sean familias o empresas— que ha servido durante décadas para financiar la radio y la televisión públicas de Francia.

Lo que el gobierno de Macron ha decidido es subsumir el canon televisivo en el IVA, algo que por motivos legales y presupuestarios no será posible fijar antes de dos años. Además, el IVA, como sabemos, es un impuesto que penaliza proporcionalmente más a las rentas más bajas.

En principio, tampoco se plantea una exención fiscal precisa a la que pudieran acogerse los ciudadanos más modestos, exención que sí era posible en algunos casos de precariedad para la redevance, también denominada CAP (contribution à l’audiovisuelle public).

De modo que los medios públicos franceses están a punto de adentrarse en los angostos modos de financiación del sistema audiovisual público de España, tanto RTVE como casi todas las radiotelevisiones autonómicas.

Nuestro sistema no sólo hace más dependiente a los medios públicos de los avatares gubernamentales, sino que los reduce a una especie de periódica y precaria mendicidad política.

Sobre los medios, el presidente francés, Emmanuel Macron, no ha escondido nunca su concepción neoliberal que tiende a jibarizar lo público para favorecer la expansión de los medios privados, controlados por personajes o grupos más cercanos al palacio del Elíseo.

Estructura de los medios públicos franceses

Para saber de qué estamos hablando hay que recordar que la joya de la corona es France Télévisions (es decir, France2, la televisora pública principal, junto a France3, así como de France4 y France5).

Además, debemos incluir a Radio France (seis emisoras nacionales más decenas de radios locales agrupadas en Radio Bleu).

Entre esas radios públicas se incluyen, por supuesto, el mascarón de proa, es decir, France Inter (equivalente a la Radio Nacional española), France Info (que inspiró el nacimiento de RNE-5) y France Musique, que podríamos asimilar al modelo Radio Clásica de RNE.

Las restantes, France Culture, FIP y Mouv’, emiten de manera diversificada lo que en España se intenta abarcar –sin alcanzar lo mismo- con Radio3 de RNE.

Radio France Internationale (RFI, que dispone de muchísimos más medios que su pariente pobre español, Radio Exterior) y el canal televisivo France 24 (en realidad ambos medios son varios canales en lenguas distintas, incluido el español) son también medios públicos ­dedicados al servicio exterior, pero se estructuran jurídica y financieramente aparte del sistema amparado hasta hoy por el canon (redevance).

Dentro del organigrama mediático de entidades públicas, no podemos olvidar que acoge también a dos grandes corales, así como a la Orquesta Filarmónica de Radio Francia y a la Orquesta Nacional francesa.

Otros medios públicos, como la cadena francoalemana ARTE o la cadena internacional TV5Monde forman parte de acuerdos internacionales, en los que el sistema audiovisual público de Francia tiene un papel esencial.

Medios públicos: cultura y relaciones exteriores

Exponer lo anterior implica resaltar cómo los medios públicos de ese país conforman una parte esencial de la cultura y del corazón mediático de los países francófonos: no es sólo un botón más del mando a distancia, como sugieren con desprecio los propietarios y dirigentes de las empresas privadas audiovisuales.

En general, el sistema europeo de radiotelevisión no sería el mismo sin apoyo a esos medios públicos.

Dejar la financiación en manos de mayorías parlamentarias cambiantes equivale a disparar contra la estabilidad y la independencia de esos medios públicos. A este lado, no nos sorprende. Lo sabemos un poco mejor que al norte de los Pirineos. En Francia, no ha sido tan así. Hasta ahora.

«Dejar que la financiación del sistema audiovisual público dependa de la buena voluntad de la mayoría política es muy peligroso para su necesaria independencia», dice un comunicado del sindicato SNJ-CGT.

El jueves 29 de septiembre, diversas organizaciones sindicales han impulsado una jornada de huelgas y manifestaciones donde la inflación, la recuperación del poder adquisitivo, la protesta contra el proyecto de retraso de la jubilación y los salarios están presentes, en primer lugar.

Primera página del diario La Marseillaise, 30 de septiembre de 2022.

Las protestas han tenido también impacto en el sector de la prensa y de los medios. Entre la acumulación de crisis actuales, la energética y la derivada de la invasión de Ucrania, la profesión ya sufre una «política antisocial» y ya constata desde hace años una «precariedad profunda», dice un texto del Syndicat national de journalistes (SNJ).

Una tercera parte de los periodistas franceses recibe su remuneración en forma de pago de colaboraciones, sin nómina fija, o tiene contratos precarios e ingresos de manera cada vez más aleatoria.

Le Monde habla de «regresión democrática»

«Al suprimir la contribución audiovisual pública (CAP o redevance), el gobierno está atacando a la independencia de los medios públicos», dice el SNJ.

Hasta ahora, además del canon pagado por los ciudadanos, había una aportación presupuestaria del Estado cifrada anualmente en 650 millones de euros. En adelante, los mismos ciudadanos seguirán pagando, pero la supresión de la redevance pretende hacer creer que todo será lo mismo suprimiendo ese impuesto. El diario Le Monde califica esa iniciativa como «un cebo engañoso».

Los discursos sobre bajadas de impuestos suelen quedarse a mitad de la explicación sobre sus efectos. En julio, cuando empezaba el proceso parlamentario, Le Monde (20 de julio) lo explicó así:

—En el momento en el que florecen las informaciones falsas y las campañas de odio en las redes sociales, mientras las cadenas de información permanente y calidad discutible invaden las pantallas, la existencia de un sector fuerte en el que primen la calidad, el equilibrio de opiniones y la apertura de todos los medios públicos representan una necesidad democrática de primer orden. Poner en peligro la independencia [de los medios públicos], conquistada laboriosamente, pone en peligro la estabilidad de todo ese edificio, sobre el que ahora habrá un verdadero riesgo de regresión democrática.

El sistema, aunque sometido a críticas diversas, funcionaba. Su eliminación, sin que haya llegado a haber un debate social adecuado sobre el asunto, plantea una incógnita seria sobre el cumplimiento de los objetivos de los medios públicos franceses.

No se trata sólo de botonear desde el sofá con el mando a distancia.

Es un envite político de primera magnitud.

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Periodista. Fue colaborador del diario Hoy (Extremadura, España) en 1975/76. Trabajó en el Departamento Extranjero del Banco Hispano Americano (1972-1980). Hasta 1984, colaboró en varias publicaciones de información general. En Televisión Española (1984-2008), siete años como corresponsal de TVE en Francia. Cubrió la actualidad en diversos países europeos, así como varios conflictos internacionales (Argelia, Albania, Kosovo, India e Irlanda del Norte, sobre todo). En la Federación Internacional de Periodistas ha sido miembro del Presidium del Congreso de la FIP/IFJ (Moscú, 2007); Secretario General Adjunto (Bruselas, 2008-2010); consejero del Comité Director de la Federación Europea de Periodistas FEP/EFJ (2013-2016); y del Comité Ejecutivo de la FIP/IFJ (2010-2013 y 2016-2022). Doce años corresponsal del diario francófono belga "La Libre Belgique".

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