Hepatitis C: la política del exterminio

Miles de portugueses están condenados a muerte debido a la negligencia del Gobierno de Portugal, que se niega a proporcionar los medicamentos de nueva generación para la hepatitis C a través del servicio nacional de salud, con la excusa de que son demasiado caros.

Hepatitis-CMiles de portugueses están infectados con el virus de la hepatitis C sin que el Ministerio de Salud haya proporcionado los medicamentos que pueden tratar y curar la enfermedad con más probabilidades de éxito y sin efectos secundarios peligrosos.

Hay 12 000 pacientes con hepatitis C inscritos en hospitales portugueses. De éstos, se estima que alrededor de 3600 ya han progresado a cirrosis, por lo que necesitan tratamiento urgente. Hace medio año que hay medicamentos seguros que podrían haber sido aplicados con éxito al 95 % de los ciudadanos, pero desde el Ministerio de Salud de Paulo Macedo no han hecho nada, o más bien, hicieron todo lo posible para retrasar el proceso. Bastarían menos de 200 millones de euros para salvar sus vidas.

Aprovechando la situación, el laboratorio Gilead exige precios millonarios para estos medicamentos. ¡Algún día pagarán cara esta extorsión!.

Pero con o sin el chantaje, se esperaría que un gobierno debe hacer todo lo posible para salvar la vida de sus ciudadanos. ¿Pasa por la cabeza de alguien que no se envíe una fragata, helicópteros y todos los medios a su alcance para salvar a un ciudadano que se ahoga, justificando la muerte con el coste de este rescate?

La negativa de facilitar estos medicamentos seguros a los pacientes viola groseramente la Constitución portuguesa. Son homicidios por negligencia dolosa. La «sostenibilidad» del sistema sanitario no justifica las políticas que provocan el exterminio selectivo de los ciudadanos enfermos que representan un gasto extra para el Estado.

Los judíos fueron exterminados en Alemania con la justificación macabra de que representaban un peligro «viral» para el Estado alemán y la pureza de su raza. Hoy en día, ciudadanos indefensos están siendo exterminados con la argumentación macabra de que son demasiado costosos para el Estado.

Ahora, ¿dónde está Europa?

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2 Comentarios

  1. Ateniéndome al contenido del artículo, la actitud del Estado de Portugal es errada y desagradable, pero la actitud del laboratorio es muchísimo peor, porque extorsiona con un chantaje homicida. Mientras Portugal busca alguna salida, se requiere una legislación internacional que ponga en vereda a los laboratorios con actitudes especuladoras que son un atentado a todos los derechos humanos que podamos imaginar.

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