Hungría-Israel: ¿ha cambiado algo en Budapest?

El jefe del gobierno israelí, Benjamin Netanyahu, ha tenido una «cálida conversación inicial» con el (electo) primer ministro húngaro Peter Magyar, quien lo invitó a visitar Budapest, según medios israelíes.

Una invitación que resultaría polémica, aunque hay que aclarar que (hasta el momento de escribir estas líneas) no ha sido ni confirmada ni desmentida por el vencedor de las últimas elecciones legislativas húngaras.

Si resultara verdadera, esa información resultaría chocante y contradictoria con la intención aparente, reafirmada públicamente por Magyar, de impulsar el regreso de su país al Tribunal Penal Internacional.

En 2024, el Tribunal (o Corte) Penal Internacional emitió órdenes internacionales de detención y arresto contra Benjamin Netanyahu y contra quien fuera su ministro de Defensa, Yoav Galant, acusándolos de crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad.

Aún no de genocidio, delito que jurídicamente tiene en derecho un perfil distinto.

Entre los argumentos iniciales de la investigación de la fiscalía de la Corte, así como en los razonamientos de la Sala de Cuestiones Preliminares del TPI, se citan varios crímenes y ataques sistemáticos contra la población civil cometidos contra los palestinos de Gaza, pero como elemento decisivo para fundamentar la acusación destaca el uso de la hambruna como arma de guerra: «Hay base razonable para creer que ambos individuos negaron de manera consciente e intencionada a la población civil de la Franja de Gaza el acceso a artículos indispensables para su supervivencia, tales como comida, agua, medicinas y suministros médicos, así como combustible y electricidad… »

Llama la atención que la orden contra Galant se emitiera el día 21 de noviembre, apenas quince días después de que éste dejara de ser ministro de Defensa. La interpretación de esa circunstancia queda abierta a varias opciones, de las que no cabe ocuparse aquí para no alimentar la espiral de la especulación.

El TPI acusó también de los mismos delitos al jefe militar de Hamas, Ibrahim al-Masri (conocido como Muhammad Deif), pero anuló la orden internacional de arresto tras confirmar su final en un bombardeo, una muerte previamente anunciada por Israel.

Con esos antecedentes, Viktor Orbán invitó hace un año a Netanyahu a visitar Budapest y se negó a cumplir el mandato de arresto internacional.

El presunto criminal de guerra viajó sin problemas a la capital húngara (2-3 de abril de 2025) y Orbán ordenó la retirada de Hungría de la lista de países que aceptan esa jurisdicción internacional para evitar el compromiso de tener que rechazar (o ejecutar) el arresto de su amigo Benjamin Netanyahu.

Ni antes ni después de esa visita se pudo oír una palabra de Netanyahu sobre anteriores declaraciones antisemitas de Viktor Orbán. Así que fue una especie de encuentro de la provocación orbanista con la hipocresía del dirigente israelí. Cinismo puro.

Entre los asuntos que admitieron tratar, estuvo el proyecto de convertir Gaza en el mayor proyecto de especulación inmobiliaria del planeta, con el añadido inevitable de la expulsión de los palestinos de la Franja. O lo que es lo mismo, para tratar de maximizar grandes beneficios económicos con un proceso de limpieza étnica de por medio. Los bombardeos sobre Gaza continuaron durante el viaje de Netanyahu.

Ante una opinión pública húngara dominada por un ecosistema mediático muy controlado –aunque ya hubiera unas ciertas grietas que dejaban visibles las formas corruptas del sistema Orbán–, apenas quedaba espacio para ese asunto y el de la turbia relación con el Kremlin. Y no parece que hubiera expresiones populares de protesta por la visita de Netanyahu.

En Budapest, esos son los antecedentes de la cálida conversación entre Péter Magyar y Benjamin Netanyahu, quien puede haber mentido sobre una supuesta invitación que no sabemos si se produjo o no.

Ese primer ministro israelí bajo mandato de arresto internacinal ya ha mentido en otras ocasiones, tras conversar con líderes ideológicamente cercanos a él, para tratar de alejar la idea de su progresivo aislamiento.

En menor escala, ya sucedió algo parecido cuando el alemán Friedrich Merz recibió otra cálida llamada de felicitación por parte de Netanyahu, tras la victoria electoral del actual canciller de Alemania.

Merz dijo entonces: «También le he prometido que encontraremos medios y maneras para que pueda visitar Alemania y para que vuelva después [a Israel] sin ser detenido». Era bastante parecido a una invitación ad calendas graecas sin llegar a serlo.

Entre otras cosas, si esa polémica visita se produjera, la ciertamente más plural opinión de los alemanes no dejaría de despertar manifestaciones de protesta contra Netanyahu y –de algún modo– cuestionaría los consensos de la gran coalición (con los socialdemócratas) que vuelve a gobernar en Berlín.

Merz es muy consciente de todo ello y por eso su supuesta casi-invitación está lejos de serlo. Quizá sólo fue un inevitable ejercicio de equilibrismo diplomático.

Por otro lado, la supuesta invitación de Péter Magyar a Benjamin Netanyahu resulta incompatible con su anuncio del retorno de Hungría al seno del Tribunal Penal Internacional.

Desde luego, todavía no podemos saber si su gran victoria electoral sobre Viktor Orbán le ha vacunado contra sus orígenes ideológicos.

El cinismo de los discursos es hoy día un componente esencial de la geopolítica.

Paco Audije
Periodista. Fue colaborador del diario Hoy (Extremadura, España) en 1975/76. Trabajó en el Departamento Extranjero del Banco Hispano Americano (1972-1980). Hasta 1984, colaboró en varias publicaciones de información general. En Televisión Española (1984-2008), siete años como corresponsal en Francia. Cubrió la actualidad en diversos países europeos, así como varios conflictos internacionales (Argelia, Albania, Kosovo, India e Irlanda del Norte, sobre todo). En la Federación Internacional de Periodistas ha sido miembro del Presidium del Congreso de la FIP/IFJ (Moscú, 2007); Secretario General Adjunto (Bruselas, 2008-2010); consejero del Comité Director de la Federación Europea de Periodistas FEP/EFJ (2013-2016); y del Comité Ejecutivo de la FIP/IFJ (2010-2013 y 2016-2022). Doce años corresponsal del diario francófono belga "La Libre Belgique" (2010-2022). Presidente de la asociación Europa en Suma (2026).

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