‘Jack el Destripador’ era un inmigrante polaco llamado Aaron Kosminski

Ni el nieto heredero de la corona británica, ni el cirujano privado de la reina Victoria, ni el médico que curaba gratuitamente a las prostitutas del distrito londinense de Whitechapel cuando el siglo XIX agonizaba, era el asesino y descuartizador de mujeres que ha pasado a la historia del crimen como “Jack el destripador”.

Ilustración sobre Jack el destripador
Ilustración sobre Jack el destripador

Según el diario británico Daily Mail, las pruebas de ADN encontradas en la ropa de una de las víctimas del asesino que mantuvo aterrorizada la ciudad de Londres durante varios años demuestran que Jack el destripador fue Aaron Kosminski, un barbero inmigrante polaco, y judío a juzgar por su nombre y apellido, según se desprende también de las notas manuscritas por el inspector Dobnald Swanson de Scotland Yard, quien dirigió la búsqueda del asesino en serie y que han sido donadas al Museo del Crimen de la policía londinense, contenidas en los márgenes de un libro escrito en 1910 por su antiguo jefe sir Robert Anderson.

En ellas se menciona también a otros sospechosos, como el abogado Montague John Dritt y un tal Michael Ostrog. El libro ha ido pasando por generaciones de la familia Dwanson hasta llegar a manos de Nevill Swanson, biznieto del policía, que es quien acaba de donarlo al museo por considerar que es el lugar “idóneo para conservar este recuerdo familiar”.

De la larga lista de sospechosos, Scotland Yard mantuvo que las probabilidades quedaban reducidas a media docena de individuos, entre ellos el mencionado Montague John Druitt, abogado e hijo de un cirujano que apareció muerto tras el asesinato de la última víctima; Joseph Isenschmid, apodado “el carnicero loco”, descartado finalmente cuando hubo un asesinato mientras se encontraba preso; Severin Klosowski, quien se hacía llamar Robert Chapman y asesinó a sus tres mujeres con arsénico; Michael Ostrog, médico y estafador ruso, descartado por ser “demasiado mayor” (tenía 60 años en 1888); John Pizer, zapatero judío, quien se libró por estar mirando un incendio mientras tenía lugar uno de los asesinatos, y Francis Tumblety, el principal sospechoso, quien tras ser acusado escapó y huyó a Estados Unidos.

Aaron Kośmiński, también conocido como Aron Mordke Kozmiński, nació el 11 de septiembre de 1865 en Klodawa, Polonia. En 1882 emigró a Londres huyendo de los pogromos contra los judíos, instalándose en el barrio de Whitechapel, donde ejerció de barbero. Detenido en 1891 como sospechoso de los asesinatos de prostitutas, en principio fue identificado por un testigo, también judío, que posteriormente se retractó.

Aaron Kośmiński fue internado en 1891 por problemas mentales, pero no murió hasta 1919.

En 2014, el escritor Russell Edwards dijo haber hecho un estudio de ADN en una prenda perteneciente a la víctima Caherine Eddowes, y lanzó la hipótesis de la coincidencia con los descendientes de Kosminski. La teoría de Russell Edwards cuenta con críticos y detractores, entre los cuales cabe consignar al inglés Donald Rumbelow y a los especialistas uruguayos Eduardo Cuitiño y Gabriel Pombo.

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Periodista, libertaria, atea y sentimental. Llevo más de medio siglo trabajando en prensa escrita, RNE y TVE; ahora en publicaciones digitales. He sido redactora, corresponsal, enviada especial, guionista, presentadora y hasta ahora, la única mujer que había dirigido un diario de ámbito nacional (Liberación). En lo que se está dando en llamar “los otros protagonistas de la transición” (que se materializará en un congreso en febrero de 2017), es un honor haber participado en el equipo de la revista B.I.C.I.C.L.E.T.A (Boletín informativo del colectivo internacionalista de comunicaciones libertarias y ecologistas de trabajadores anarcosindicalistas). Cenetista, Socia fundadora de la Unió de Periodistes del País Valencià, que presidí hasta 1984, y Socia Honoraria de Reporteros sin Fronteras.

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