La corona partida

Ejemplo de lo que se puede hacer con los restos de una serie

En los tiempos de Maricastaña, cuando los reyes necesitaban un adjetivo que les distinguiera de sus pares, la insoportable rivalidad entre el rey Fernando – más conocido como “el católico” y en esas fechas ya viudo de Isabel- y su yerno -el manipulador Felipe “el Hermoso”-, y los manejos de ambos para ver quien se adjudicaba finalmente la corona de Castilla, ignorando a la auténtica heredera Juana “la loca”, son el argumento de «La corona partida»,  película con pretensiones históricas que, en realidad, es solo una adaptación muy libre de algunos hechos contrastados, adornados con profusión de hachones encendidos.

Cartel-La-corona-partida La corona partida
Cartel de «La corona partida», de Jordi Frades

Curiosamente, gran parte de la trama sucede de noche y cuatrocientos años antes de que Josep Wilson Swan (y no Edison) inventara la bombilla (entonces se llamaba lámpara incandescente); así que la mayor parte de la iluminación corre a cargo de antorchas resultonas colocadas en estratégicos rincones de los palacios y trasladadas a pie, en perpetuos viajes, por la soldadesca de los Tercios.

Dirigida por Jordi Frades (Isabel, la serie de TV) con guión de José Luis Martin e interpretada por Rodolfo Sancho, Irene Escolar, Raúl Mérida, Eusebio Poncela, José Coronado, Fernando Guillén Cuervo… «La corona partida» cuenta cómo, a la muerte de la reina, el viudo (que inmediatamente dejaría de serlo) y el yerno inician una lucha por el poder, en la que emplean todo tipo de argucias y maniobras para demostrar la incapacidad para gobernar de la heredera legítima, a la que mantienen alejada de sus tierras y su corte, en los Países Bajos, carcomida por los celos.

La prematura muerte del “hermoso” Felipe solo servirá para intensificar el proceso de degradación mental de la princesa Juana, acompañando en un viaje interminable al cadáver, se supone que embalsamado.

En ningún momento La corona partida menciona aquello que estudiamos en los libros de primaria: que Juan la loca cumplió la promesa de no volver a lavarse hasta el día de su muerte.

Mercedes Arancibia
Periodista, libertaria, atea y sentimental. Llevo más de medio siglo trabajando en prensa escrita, RNE y TVE; ahora en publicaciones digitales. He sido redactora, corresponsal, enviada especial, guionista, presentadora y hasta ahora, la única mujer que había dirigido un diario de ámbito nacional (Liberación). En lo que se está dando en llamar “los otros protagonistas de la transición” (que se materializará en un congreso en febrero de 2017), es un honor haber participado en el equipo de la revista B.I.C.I.C.L.E.T.A (Boletín informativo del colectivo internacionalista de comunicaciones libertarias y ecologistas de trabajadores anarcosindicalistas). Cenetista, Socia fundadora de la Unió de Periodistes del País Valencià, que presidí hasta 1984, y Socia Honoraria de Reporteros sin Fronteras.

1 COMENTARIO

  1. Con los restos de una serie? Esa expresión y el artículo en general suena despectivo. Isabel fue una gran serie, y los que han visto la película dicen que es extraordinaria. Yo desde luego ni pienso perdérmela, que seguro que es una de las mejores películas españolas que se van a ver este año.

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