Livija Pandur hace que resuenen “Ecos” en el Teatro Español. La caverna

El humorista y escritor Henry Naylor decidió, a principios de esta década, mirar a su alrededor y contar lo que pasaba. Encontró que todo lo relevante provenía de la enorme fricción entre los dos ámbitos contrapuestos (o quizá no tanto) del Primer Mundo de occidente y de la órbita del Islam.

Naylor encontró que la mejor manera de contarlo, con inmediatez, veracidad y urgencia era mediante el teatro y, en 2015, puso en pie “Echoes” en un pequeño teatro londinense. Como ondas concéntricas, sus ecos se expandieron hasta llegar a ser reconocidos como un acontecimiento que este otoño aparece en el Teatro Español acercado por Livija Pandur.

“Ecos” cuenta dos historia simétricas y contrapuestas: la de Tillie, una mujer de la época victoriana que viaja hasta Afganistán (como es sabido en guerra con el Imperio inglés) para casarse con uno de los oficiales del acuartelamiento británico, y la de Samira, una mujer musulmana de hoy en día, que viaja desde Londres al Afganistán actual al encuentro de un guerrillero musulmán con quien quiere casarse.

Dos mujeres, dos épocas y un solo viaje, el que hacen ambas mujeres al encuentro de sí mismas, de su identidad. Un viaje en búsqueda de su razón de ser, de lo que sus sociedades y entornos esperan de ellas.

Con gran sensibilidad, Pandur ha elegido contar esta historia en unos antiguos baños abandonados (hay que resaltar el trabajo de Felype de Lima, que hace que se pueda palpar el vaho, la herrumbre y la decadencia) que funcionarán, a su modo, como caverna de Platón, porque hay mucho en esta obra que remeda el mito platónico por excelencia.

Así, Tillie y Samira recorren, exploran y reconocen los límites y bordes de la estancia en la que están encerradas buscando superarlos, transgredirlos y vulnerarlos mientras cuentan (o, mejor, retransmiten, tanto es su urgencia y actualidad) su historia. 

Y lo hacen desgranando sensaciones como polaroids y destilando emociones como instantáneas, mientras miran a los ojos del público rompiendo la cuarta pared con la sinceridad de su palabra.

Digo Tillie y Samira, y debería decir Silvia Abascal y Nur Levi, hacen suyas con tanta intensidad como firmeza, con tanta serenidad como determinación, con tanta tristeza como tenacidad, los papeles de las dos mujeres que descubren, gradualmente, que ni el Imperio, ni el Islam existen tal y como los habían soñado, tal y como los habían imaginado.

Silvia y Nur, Tillie y Samira, se han quitado, uno a uno, cada uno de los siete velos de la danza, y lo hacen dando la cara, con lucidez y melancolía tan intensas como conmovedoras, que hacen imposible quedarindiferente.

Ficha artística

  • Reparto
    Silvia Abascal
    Nur Levi
  • Autor: Henry Naylor
    Traducción: Gonzalo de Santiago
  • Dirección: Livija Pandur
    Diseño escenografía: Felype de Lima
    Diseño Iluminación: Vesna Kolarec
    Diseño Vestuario: Felype de Lima
    Música: SILENCE (Primož Hladnik, Boris Benko)
    Distribución Nacional: SEDA
    Producción Ejecutiva: Gonzalo de Santiago

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