Llámame por tu nombre, o las dudas de la adolescencia

Miami esta convirtiéndose en un centro fílmico, por la cantidad de festivales y muestras cinematográficas y por el interés del público, cada vez mas ávido de buen cine. El director del Festival de Cine de Miami-MIFF, Jaie Laplante me comenta que GEMS, es una muestra anual, durante octubre, con características especiales y temas diversos, en preparación para la 35ª. edición del Festival de Cine de Miami, que se celebra en marzo.

Miami-film-festival-gems-2017Este año GEMS presenta varios interesantes films: la producción española “No se decir Adios”, y una coproducción española americana “Life and nothing more”. “La novia del desierto” de dos jóvenes cineastas argentinas: Cecilia Atán y Valeria Pivato. De Francia: Agnes Varda con “Visages Villages”, “The Squares” del realizador sueco Ruben Ostlund y “Verano 1993” producción catalana, entre otras. Una selección cuidada y de buen nivel.

Nosotros pudimos ver en la apertura “Llámame por tu nombre”, especialmente esperada por llegar con muy buenas críticas. Es un film del director italiano Luca Guadagnino, quien pasó su niñez en Etiopia y estudió cine en Italia, realizador de: Yo soy el amor (2009), Cegados por el sol (2015) y esta última película del 2017, que se estrenó en el Festival Sundance.

Basada en el libro homónimo de André Aciman (profesor de literatura de la Universidad de Princenton y Nueva York), en el que relata sus recuerdos de adolescencia en Italia. El guión cinematográfico procura no apartarse del clima de la novela pero resalta, de manera sabia, el ritmo fílmico.

Sucede en el norte de Italia en el verano de 1983, cuando un académico, el profesor Perlman, interpretado por Michael Stuhlbarg, invita al universitario americano, Oliver, interpretado magistralmente por el actor Armie Hammer, a una temporada veraniega en su palazzo del siglo 17, junto a su esposa y su hijo, el adolescente Elio, que vive las incertidumbres de la adolescencia y descubre extrañas sensaciones.

La fotografía y los ambientes colaboran en la creación de escenarios poéticos que trasuntan la sensualidad del verano italiano, la cámara se mueve con naturalidad entre los personajes, mientras el director crea un diálogo entre la naturaleza y el sentimiento que comienza a aflorar en Elio, en una gradual tensión, acompañado por la música de Sufjan Stevens.

Hay reminiscencias de “En Busca del tiempo perdido” de Marcel Proust y un eco de Visconti, en la calidad ambiental. El joven actor Timothée Chalamet (Elio) revela una matizada comprensión del personaje y expresa las dudas, la incertidumbre y los recelos de la adolescencia, los descubrimientos de la sexualidad y los vaivenes de las emociones. La música es casi un personaje mas ya que revaloriza las situaciones y enfatiza los estados anímicos del protagonista, en ráfagas de lirismo.

Algunos lo catalogan cine gay, pero creo que excede esta categoria y no parece ser esa la intencionalidad, es una página de la adolescencia, bien contada, en la gama de la sexualidad y las inquietudes corporales y sentimentales.

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Llámame por tu nombre, escenas

Sin embargo, siendo un bello film, no ofrece un tema novedoso ni tampoco nos sorprende con una visión profunda y comprensiva de esta conflictiva etapa de nuestro crecimiento. Se detiene en la superficie sensual y a veces erótica, en vez de atravesar los terrenos indagatorios de este maravilloso pero también problemático momento de la vida.

Todas las sociedades, aún las mas primitivas, consideran la adolescencia como un período de dudas, de aprendizajes, de cambios, un proceso de rupturas corporales y mentales, de alboradas intelectuales, sentimentales y sociales. Es el momento de nuestra vida donde se abandona la infancia y se comienza a ingresar en la adultez. Unido a los cambios biológicos, explotan las presiones sociales. En las sociedades industrializadas, hay una gama de problemas que se evidencian: sexo, droga, alcohol y comportamientos inter-humanos. Es un período donde, por lo general, se producen conflictos existenciales que comprometen al adolescente frente a su futuro. Nacen las vocaciones, las profesiones e intereses para desarrollarse como adulto, junto a las ansias, los miedos y los desafios.

Sin duda, la sexualidad tiene un marcado ascendente y en este caso el film prefiere explorar ese aspecto, y no penetrar en otras temáticas.

No hay filmes que aborden el tema del reto de asumir una carrera o dar impulso a una vocación, siendo un tema acuciante entre los jovenes. No hay muchos realizadores que penetren en esos espacios mostrando el dearrollo de una vocación, sus logros o frustraciones.
Personalmente pienso que el tema de la indagación vocacional en la adolescencia hubiera sido mucho mas original, sugestivo y profundo que el tema homosexual tan tratado y maltratado, en el cine de la última década y también en la literatura.

En el nuevo siglo estamos frente a un cine cada vez mas sexualizado, más inclinado a contar las historias de manera periférica sin el ahondamiento que precisan nuestras actitudes humanas. Es un “cine ligth”, que abandona los temas humanísticos, la esencia del ser.

Ya que el director es italiano, recuerdo a Fellini en “Amacord”, recuerdo a Visconti y “El Gatopardo”, a Bertolucci o Pasolini, a Vitorio de Sica, y entonces “Llámame por tu nombre” se desvanece en la visión azucarada del verano lombardo.

Tal vez la nueva generación de escritores y directores no tengan las preocupaciones filosóficas que tuvieron las generaciones de postguerra, tal vez no tengan la cultura y ni los valores humanísticos que interesaron a los cineastas de la Nouvelle Vague, o simplemente, las nuevas generaciones de cineastas tienen una educación técnica e informativa donde la tradición y la historia humanística no es el eje fundamental de la filosofía ni de la estética que sostiene a un film. Hay un mayor enfoque en el concepto de cine entretenimiento, acción, efectos tecnológicos que en el cine arte.

Yo, prefiero mantenerme dentro de la tradición humanística, que considera al cine revelador del ser y su existencia, y llamar al cine por su nombre: Arte.

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