Los argentinos se empobrecen con los éxitos económicos de Milei

Ariel Macías está separado y tiene dos hijos. Trabaja desde hace seis años en la misma empresa informática en la capital de Argentina, pero el dinero cada vez le alcanza menos y en los últimos días sintió que llegó a su límite, cuando el dueño del apartamento en el que vive le anunció un aumento de doscientos por cien en el valor del alquiler, informa Daniel Gutman (IPS) desde Buenos Aires.

«Ya no puedo más. Siento que hace años me esfuerzo por vivir una vida de clase media, pagando escuela y medicina privada y vacaciones anuales, pero llegó la hora de un ajuste brutal; de convertirme en el Javier Milei de mi propia economía», dice Ariel a IPS, en referencia al presidente ultraderechista argentino, quien se jacta de estar haciendo «el ajuste más grande y abrupto de la historia humana», desde que asumió en diciembre pasado.

Con drásticos recortes al gasto público que han provocado un deterioro de las jubilaciones y la disponibilidad de menos fondos para ayuda social, universidades estatales, obras de infraestructura y subsidios al transporte público, Javier Milei celebró este mes que en abril, por cuarto mes consecutivo, el Estado alcanzó el superávit financiero.

«Este milagro económico responde a lo que en campaña llamamos motosierra», dijo hace pocas semanas, en referencia a que, efectivamente, llegó a la Presidencia prometiendo a los argentinos que la reducción al mínimo del gasto público sería el camino para la salida de una crisis económica que dura doce años y que liquidó el prestigio de los gobernantes anteriores.

«Pese a quienes pregonan por nuestro fracaso para volver al poder, nuestro plan está funcionando», agregó Milei, cuyo ahorro en el gasto público le permite cumplir puntualmente con los pagos de la deuda externa, lo que ha recuperado la cotización en los mercados financieros de los bonos argentinos, hundidos a nivel casi de títulos incobrables el año pasado.

Milei también ha señalado como un gran logro el último índice oficial de inflación mensual, de 8,8 por ciento, que, aunque es uno de los más altos del mundo, resulta bajo si se lo compara con el 25 por ciento de su primer mes en la gestión.

Sin embargo, al mismo tiempo que el economista y expanelista de TV ahora convertido en presidente festeja lo que él considera sus éxitos, los argentinos se empobrecen, como lo refleja la historia de Ariel Macías, y todos los indicadores de la economía: de actividad, de consumo, de ingresos, de situación social.

La bajada de la inflación, sin ir más lejos, está asociada a una violenta caída de la actividad económica en todos los rubros. Y aunque Milei ya sostiene en sus discursos que existe una recomposición del salario, estimaciones privadas hablan de una caída de aproximadamente quince por ciento durante su gobierno.

Larga agonía

«La economía argentina no encuentra una estructura productiva que le permita mantener un crecimiento sostenido desde mediados de los años setenta y en los últimos doce años ha tenido problemas muy serios. Su PIB está hoy diez por ciento abajo con respecto al de 2011», explica a IPS el investigador en relaciones laborales de la confederación sindical Central de Trabajadores Argentinos (CTA), Luis Campos.

«Lo que está pasando hoy no es todo culpa de Milei, quien se hizo cargo en un contexto de enormes desequilibrios de las variables económicas. Pero él eligió resolverlas descargando todos los costos sobre los trabajadores y sin ninguna medida de contención social», agrega.

Castigados hace años por la precariedad laboral y el deterioro de sus ingresos, los trabajadores argentinos están empezando a lidiar, debido a la recesión que ha provocado el ajuste de Milei, con un fantasma que hace bastante no se corporizaba en el país: el de la desocupación.

Los datos oficiales vienen con atraso, pero dicen que entre diciembre y febrero se perdieron 63.000 puestos de trabajo registrados. Los analistas indican que marzo y abril fueron meses de destrucción del empleo en la industria y el comercio, por la caída de la actividad, y que así lo reflejarán los datos oficiales cuando se conozcan.

«En los próximos meses, por la recesión, se va a profundizar la caída del empleo y del salario. En el mejor de los casos vamos a un estancamiento de la economía, porque es posible que el gobierno, recesión mediante, logre contener la inflación», indica Campos, quien es doctor en Ciencias Sociales.

De suspensiones a despidos

«Era natural que, después de una gran devaluación del peso argentino como la que hizo Milei ni bien asumió, la actividad económica y los salarios se desplomaran y que hubiera efectos sobre el empleo. En la industria, primero hubo recortes de horas y vacaciones anticipadas para los trabajadores, en marzo comenzaron las suspensiones y ahora estamos viendo despidos», dice a IPS el economista Ricardo Delgado, director de la consultora Analytica.

Delgado señala que una ventaja que tuvo Milei para aplicar su duro programa de ajuste sin que se alterase hasta ahora la paz social es que, cuando asumió la Presidencia, Argentina tenía una baja tasa de desempleo.

«Si bien sabemos que hace años el empleo es de mala calidad y hay problemas de ingresos, que haya trabajo contiene el malestar social», señala.

«Hay caídas en todos los rubros y las actividades vinculadas al mercado interno son las que más sufren porque dependen del poder adquisitivo del salario. ¿Cómo se explica todo esto? Por la decisión de aplicar un ajuste fiscal y monetario de magnitudes históricas, que en este país no se vio ni en las dictaduras militares. No sé si es el mayor ajuste de la historia mundial, como dice Milei, pero sin duda lo es de la historia argentina», añade el economista.

En este contexto hay una situación social que se agrava. El último dato oficial, correspondiente al segundo semestre de 2023, dice que la pobreza alcanza al 41,7 por ciento de la población.

Pero eso no refleja el efecto de las políticas del actual gobierno, que arrancó el 10 de diciembre de 2023, con lo que hoy la pobreza rondaría el 57 por ciento de la población, de acuerdo a la estimación del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (ODSA-UCA).

Y más allá de la pobreza que se mide por ingresos, hoy hay una pobreza reflejada en otras dimensiones de las condiciones de vida. El mismo ODSA-UCA acaba de hacer público un informe que revela que 56 por ciento de los niños carecen de servicios públicos como desagües, veredas y pavimentos.

El investigador del ODSA-UCA, Eduardo Donza, pronosticó en diálogo con IPS que todo podría agravarse con el esperado aumento del desempleo, que por ahora se mantiene relativamente bajo.

«Hoy ya existe un 32,5 por ciento de la población ocupada que vive en hogares en situación de pobreza. Y si hablamos de un 57 por ciento de pobreza es porque, indudablemente, están entrando en ella sectores que tradicionalmente eran de clase media», apunta.

«En la Argentina –agrega- ya no es cierto que aquel que está en una situación económica complicada va a salir adelante cuando consiga un trabajo. Hoy tener trabajo no le asegura a nadie dejar de ser pobre».

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