Marina Skell en Yo decido: amor, sexo y muerte salen al encuentro

Una mirada feminista sobre las cosas más simples deja al descubierto los mecanismos del poder para no perder privilegios.

La obra YO DECIDO. Amor, sexo y muerte (así escrita, con diferentes tamaños y grafías) es todo un regalo porque su protagonista, una mujer de mediana edad pero atractiva y sobrada de encantos, ha decidido contarlo todo y darlo todo.

Como actriz y como mujer, no se le puede pedir más. Una heroína como ésta puede, a  través de los hechos que jalonan su propia historia, reivindicar el papel de otras muchas mujeres -y hombres, ¿por qué no?- que así se ven reflejados en sus aventuras y reivindicaciones.

Cualquier ser humano y -yo añadiría- cualquier animal, tiene cabida en este repertorio de ninguneos y superaciones que la polifacética Marina Skell (actriz, directora, guionista, fotógrafa y gestora de la sala Pol Point) protagoniza como única intérprete de este espectáculo unipersonal sobre el precio que ha de pagar una mujer por ser ella misma.

Su mirada feminista sobre las cosas más simples (abusos, falta de oportunidades, memoria selectiva, religión, raza, familia…) deja al descubierto los mecanismos que el sistema crea para que el poder nunca pierda sus privilegios.

Marina Skell lleva en su haber un bagaje plagado de éxitos con montajes como Mi Madre, Serrat y yo o Cuestiones con Ernesto ‘Che’ Guevara, pero con Yo decido, por tratarse de un monólogo tan intenso, ha preferido limitarse a su papel de actriz y distanciarse dentro de lo que cabe como mujer de teatro, creando esa cuarta pared tan necesaria para poder abarcar tanto y tan hondo sin enfangarse… y eso lo ha logrado delegando la autoría en su marido Carlos de Matteis, alquien que, conociéndola muy bien, no es ella.

Bajo su autoría y dirección, Marina Skell nos ofrece una obra feminista con mirada femenina, que aborda cuestiones universales que afectan al género humano y -repito- al animal.

Como colofón y colmo de planes teatrales, Marina Skell es una gran anfitriona y, ya puesta, lo mismo te hace unas brownies que un humus, todo casero. Nadie puede salir de su función sin celebrar, discutir, compartir, colmar.

Ficha técnica:

  • Reparto: Marina Skell
    Autor, director y luces: Carlos de Matteis
    Producción: Plot Point
    Chelo: Marina Sorín
    Escenografía y vestuario: Noelia Gaztelumendi
    Fecha de la función comentada: domingo 16 de diciembre de 2018

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Doctor en Filología por la Complutense, me licencié en la Universidad de Oviedo, donde profesores como Alarcos, Clavería, Caso o Cachero me marcaron más de lo que entonces pensé. Inolvidables fueron los que antes tuve en el antiguo Instituto Femenino "Juan del Enzina" de León: siempre que cruzo la Plaza de Santo Martino me vuelven los recuerdos. Pero sobre todos ellos está Angelines Herrero, mi maestra de primaria, que se fijó en mí con devoción. Tengo buen oído para los idiomas y para la música, también para la escritura, de ahí que a veces me guíe más por el sonido que por el significado de las palabras. Mi director de tesis fue Álvaro Porto Dapena, a quien debo el sentido del orden que yo pueda tener al estructurar un texto. Escribir me cuesta y me pone en forma, en tanto que leer a los maestros me incita a afilar mi estilo. Me van los clásicos, los románticos y los barrocos. Y de la Edad Media, hasta la Inquisición.

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