Mario Barrera: cinco galardones en Bacchus 2019

Según el enólogo Mario Barrera, director de la Denominación de Origen (D.O.) Vinos de Madrid, cuanto más seco y arenoso es un suelo, más escasa es la producción de vino por cepa. Ahora bien, esa escasez de cosecha es compensada por una gran resistencia y una larga duración en el paladar.

De ahí que los vinos de Madrid se estén extendiendo en el mundo, debido en parte al mucho sol de que disfrutamos en la región, si bien cada zona goza de características particulares.

Tal ocurre con los cinco vinos de la Denominación de Origen (D.O.) Vinos de Madrid que  han sido galardonados en el Concurso Internacional Bacchus 2019, que organiza la Unión Española de Catadores con el respaldo de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV), y que este año se ha celebrado en Madrid.

Los cinco vinos han sido objeto de una cata, dirigida en Madrid por el propio Mario Barrera el día 25 de marzo de 2019, en la que unos pocos hemos tenido la suerte de probarlos.

Vino 750 de Bodegas Valverde copia
Vino 750 de Bodegas Valverde copia

Los vinos madrileños premiados en la presente edición, seleccionados entre 1650 vinos participantes de quince países, son éstos: con el Bacchus de Oro, el vino 750, de Bodegas Nueva Valverde (2007) y Las Moradas-Intio, de Viñedos de San Martín (2011). Y con el Bacchus de Plata, Pedro García Malver, de Bodegas y Viñedos Pedro García (2018); Tierra Calma La Nueva Selección, de Tierra Calma (2016); y Grego Tempranillo-Syrah, de Vinos Jeromín (2017).

Cuatro subzonas de vinos de Madrid

Vino tinto Las Moradas Intio
Vino tinto Las Moradas Intio

La D.O. Vinos de Madrid es una de las 91 denominaciones de origen reconocidas en España. Cuenta con más de 9000 hectáreas de cultivo repartidas por 70 municipios divididos en cuatro subzonas: Arganda del Rey, Navalcarnero, San Martín de Valdeiglesias y la más nueva, El Molar, aprobada recientemente por la Unión Europea.

Esta división en subzonas ha sido todo un acierto, ya que las diferencias de clima y suelo se traducen en notables diferencias en la uva y en el carácter de los vinos producidos, por lo que cada subzona goza de unas características particulares. La nueva subzona de El Molar es la única que se encuentra en la zona norte de la región.

La D.O. Vinos de Madrid batió sus propios récords el año 2018 con 2,3 millones de euros facturados en exportaciones y 4 millones de botellas comercializadas, el 70 por ciento dedicadas a las exportación, y la vendimia de 2018 se saldó con 16,1 millones de kilogramos de uva cosechada, un 62 por ciento más que la del año anterior.

De esta manera, el sector vitivinícola madrileño alcanzó la temporada pasada un récord de empleo y producción, con 9000 hectáreas dedicadas al cultivo del vino y los Vinos de Madrid contarán por primera vez con un stand propio en Madrid Fusión y están empezando a triunfar en certámenes internacionales como en Dusseldorf.

Características del concurso internacional Bacchus

Los caldos que participan en el concurso son evaluados en una cata a ciegas, con arreglo a un modelo de ficha que recoge una escala de valoración de 0 a 100 puntos.

EL jurado está compuestos por más de 80 expertos (sumilleres, enólogos, periodistas especializados, etc.), entre quienes se encuentran prestigiosas personalidades del mundo vinícola internacional.

El concurso concede tres categorías de premios:

  1. Gran Bacchus de Oro (vinos que obtienen más de 93 puntos),
  2. Bucchus de Oro (entre 89 y 92 puntos) y
  3. Bacchus de Plata (entre 84 y 88 puntos).

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Doctor en Filología por la Complutense, me licencié en la Universidad de Oviedo, donde profesores como Alarcos, Clavería, Caso o Cachero me marcaron más de lo que entonces pensé. Inolvidables fueron los que antes tuve en el antiguo Instituto Femenino "Juan del Enzina" de León: siempre que cruzo la Plaza de Santo Martino me vuelven los recuerdos. Pero sobre todos ellos está Angelines Herrero, mi maestra de primaria, que se fijó en mí con devoción. Tengo buen oído para los idiomas y para la música, también para la escritura, de ahí que a veces me guíe más por el sonido que por el significado de las palabras. Mi director de tesis fue Álvaro Porto Dapena, a quien debo el sentido del orden que yo pueda tener al estructurar un texto. Escribir me cuesta y me pone en forma, en tanto que leer a los maestros me incita a afilar mi estilo. Me van los clásicos, los románticos y los barrocos. Y de la Edad Media, hasta la Inquisición.

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