Memphis, la otra cara de Estados Unidos

La gente cree que en Estados Unidos los dólares caen del cielo, que todo es consumo, grandes autos y rascacielos, pero hay otra cara de lucha y trabajo. Hay otra cara que parece adormecida, es la cara sureña, de población negra, de las plantaciones de algodón y tabaco, de la esclavitud, junto al río Mississippi, testigo de aquellos años de conflicto y depresión.

Memphis estatua Elvis Presley
Memphis estatua Elvis Presley

Cuando estuve en New Orleans me pareció que no estaba en Estados Unidos y esa misma sensación la tuve ahora que visité Memphis, ciudad del estado de Tennessee. Memphis, lleva ese nombre por ser ciudad Hermana de la ciudad egipcia, junto al Nilo.

La Memphis americana fue fundada en el siglo diecinueve, en el extremo del estado, formando un triángulo fronterizo entre Tennessee, Arkansas (donde nació Bill Clinton) y el estado de Mississippi.

Al salir del aeropuerto, el más grande de carga internacional de Estados Unidos, se aprecian los galpones a lo largo de la carretera estatal, la ciudad es sede de la compañía Federal Express y de otras de carga y transporte. El paisaje es árido, sin arboledas y con muchos depósitos.

Fue un español, Hernando de Soto, quien visitó estas tierras en 1541, luego llegaron los franceses en 1739, y nuevamente los españoles a fines del siglo dieciocho, hasta que en 1797, Estados Unidos compró el Fuerte Adams y fundó la ciudad de Memphis en 1818. La región estaba habitada por los indios Chickasaw y otras tribus, asentadas en la ribera del río. Estas tribus seminómadas viven en zonas aisladas o reservas, con gobierno autónomo, algunos descendientes se integran a la sociedad estadounidense.

Recorriendo la costanera sobre el río, mi guía, Rusty, me explica que han comenzado inversiones hace pocos años, recuperando las laderas del río Mississippi con residenciales que miran hacia la orilla vecina de Arkansas. Estas urbanizaciones se extendieron salvando vecindarios empobrecidos y dando otro aspecto al centro histórico. Mi guía cree que muchos afroamericanos millonarios: deportistas, políticos y artistas; deberían invertir en estos lugares ayudando a su gente y no en corporaciones que operan en China.

Sobre la ladera y con vista a los puentes que cruzan hacia el estado de Arkansas se ha construido una gran pirámide de vidrio, tal vez la más grande del mundo, se pretende que sea un ícono de la ciudad; es ya una gran atracción porque alberga un parque zoológico, restaurantes y boutiques, juegos infantiles y bares, además de un sitio panorámico desde el que se aprecia el río, los puentes y el límite entre los estados.

Disfruto una excursión en barco por el río Mississippi, inmortalizado por el escritor Mark Twain en sus libros: «Las aventuras de Tom Sawyer» y «Las aventuras de Huckberry Finn».

Al centro histórico lo cruzan dos grandes avenidas: la calle Main, donde se toma ‘el trolley’. Aprovecho y subo al tranvía que hace diferentes recorridos parando en los lugares turísticos. La otra calle es la famosa Beale, arteria principal de la música.

«Nosotros no podemos vivir sin música, es parte de nuestra vida» me dice una joven afro que me ofrece golosinas para comprar.

Sin duda, la música tiene una importancia fundamental en Memphis, llamada la ciudad de los Blues, del Rock and Roll, nominación que tomó intensidad cuando surgió la gran estrella Elvis Presley, quien fusionó el ritmo afro con la música country y alcanzó fama internacional.

«La ciudad le debe mucho a Elvis, me comenta Rusty, atrajo mucho público y cuando se abrió Graceland, su mansión, el aluvión turístico activó la economía».

Recorro la calle Beale, con arquitectura del siglo diecinueve, como es el caso del negocio Schwab, una de las primeras tiendas abiertas en 1876, regenteada por una familia judía que ha vivido la historia del lugar y ha creado una especie de museo, manteniendo el edificio y mostrando muebles antiguos, objetos, y fotos. La abuela que atiende la caja me dice: «Guardamos el pasado para que se sepa la historia de Memphis». Un viaje en el tiempo lleno de autenticidad hecho por sus pioneros.

Almorzamos la famosa barbacoa, costillar de cerdo con puré de papas y salsa barbacoa. Otras especialidades de Memphis son los pescados del río y la comida indígena a base de maíz.

Beale existe como lugar musical desde 1873 y desde entonces es el corazón de Memphis, llamada «Home of the Blues» (La casa de los Blues). Por aquí pasaron cantantes famosos: Aretha Franklin, B,B.King y es la cuna artística de Elvis, ya que a pocas cuadras se encuentra Sun Studio, donde grabó sus primeras canciones.

En un tinglado cercano un grupo de jazz toca blues y la gente se acerca con su cerveza; otros prefieren los bares con Rock and roll. Atardece y la calle se va poblando de turistas y lugareños, gente de color, jóvenes vaqueros, parejas, familias, se anima cada vez más.

La población de la ciudad se estima en 651.011 personas, con fuerte predominio negro, un 64 por ciento, mientras hay un 29,23 por ciento de blancos y otras razas. Según el último censo, Memphis es una de las ciudades más pobre de los Estados Unidos.

El pasado histórico pesa en el aire, ya que esta ciudad fue mercado de esclavos y cruce de caminos, de mercaderías y personas hacia el norte y sur, a través del río. Se percibe una rutina y una difusa inercia de sobreviviencia.

Paseando, entro en una galería dedicada al arte afroamericano y platico con la galerista, la artista Sheila Urevbu, quien me comenta que hay un gran potencial artístico en Memphis, pero es necesario desarrollarlo, promoverlo, con apoyo gubernamental.

El motivo de mi viaje fue conocer el lugar donde fue asesinado el pastor y activista Martín Luther King, y visitar la mansión del artista Elvis Presley. Recomiendo especialmente visitar Graceland, la bella finca del cantante, donde descubrirá el mundo del espectáculo.

Igualmente interesante es el Museo Nacional de Derecho Civil, junto al lugar donde fue asesinado el pastor M.L.King, un hecho histórico que está muy bien documentado en el museo. Les contaré sobre estas visitas y experiencias en mis próximos escritos.

Sin el glamour de las avenidas con automóviles y lujosas boutiques, Memphis me revela la América profunda, un mundo de melancolía entre blues y baladas, que nos recuerda, que los dólares, no caen del cielo.

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