Mercado neoliberal y puteros

Consumismo y cosificación de las mujeres.

Uso de la imagen de la mujer en el mercado neoliberal.
Uso de la imagen de la mujer en el mercado neoliberal.

En la economía de mercado neoliberal, la RAE define putero como: Dicho de un hombre que mantiene relaciones sexuales con prostitutas. Y prostituta lo define como: persona que mantiene relaciones sexuales por dinero. Pero según las circunstancias actuales de neoliberalismo económico y de relaciones de desigualdad, una definición más realista de putero sería: Hombre que se sirve del mercado del sexo, ese que reconoce el derecho de los hombres al placer que deseen con las mujeres que deseen mientras paguen, propiciando, facilitando y perpetuando la relación de poder-sumisión entre un sexo y otro.

Si en la actualidad el neoliberalismo mercantil en general, consiste en desregularlo todo para campar a sus anchas, en el mercado laboral claramente también, será fácil deducir que si en los trabajos en los que cada vez más se tiende a  disponer del tiempo y de la vida de las personas empleadas, ahora te cojo ahora te suelto, te pago cada vez menos o nada, ahora me tienes que pagar tú a mí por hacerte el favor de que trabajes para mi empresa… habrá que preguntarse ¿qué es lo que se exigirá a las mujeres a las que aparte de la desigualdad del mercado laboral salvaje, haya que sumarle la desigualdad del machismo de la cultura porno en la que vivimos, potenciando la cosificación y la sumisión de la mujer?

En esta cultura del “macho poder” al no empatizar con la mujer se la despoja de sus necesidades, pensamientos, sentimientos, emociones… para poder infravalorarla, menospreciarla, humillarla, burlarse de ella, forzarla… pura violencia de género.

Después de asistir al Congreso Internacional de Trata y Prostitución celebrado el 31 de marzo y el 1 de abril en la Universidad Rey Juan Carlos, me han quedado claras varias cosas, lo que tengo que agradecer a todas las personas que intervinieron, pues gracias a sus investigaciones y estudios contribuyen al conocimiento de la verdad, haciéndonos más conscientes de la sociedad y la cultura en la que vivimos, y aunque es muy duro, es lo que nos hace personas conscientes y no aborregadas, ya lo decía E. Fromm en su libro “Del tener al ser”.

Está claro, hacerse conscientes es el primer paso para cambiar:

  • El negocio de la prostitución mueve mucha pasta, y que de la prostitución a la trata como delincuencia organizada, un paso.
  • La prostitución es la comercialización del cuerpo y la sexualidad de las mujeres por serlo.
  • Son los hombres quienes pagan por obtener su propio placer o sus caprichos sexuales, por tanto se basa en una relación de poder mediante el dinero.
  • Otros son más prácticos “ME SALE MÁS BARATO irme de putas que TENER una novia”, todo muy de mercado neoliberal.
  • La mayoría de las mujeres que acaban en la prostitución vienen de situaciones de pobreza y falta de recursos.
  • Que los lobbies de la prostitución se empeñan en normalizar este trabajo, pero no lo es, aunque ha calado entre los jóvenes, de izquierdas y derechas, da lo mismo, piensan que es un trabajo como otro cualquiera o que debe serlo.
  • Pero no es un trabajo, es una explotación de los derechos de las mujeres por parte de los hombres impidiéndolas una vida sana, ellos disfrutan ellas se someten por dinero pudiendo poner en peligro su vida, una gran mayoría de ellos exige las relaciones sin preservativo. Además está del lucro de las organizaciones criminales…
  • Los puteros permanecen en el anonimato, y son a quienes hay que señalar… puesto que “no habría oferta si no hubiera demanda”.
  • Muchas veces van a en grupo, para afirmarse en su hombría de mantener muchas relaciones sexuales (y de poder claro), mientras que las mujeres están ahí porque la economía y la política no ofrecen salidas eficaces para que puedan elegir…
  • Es indispensable el cuestionamiento de la cultura porno en la que se vive cosificando, denigrando, sometiendo a la mujer…
  • O se está del lado de la igualdad o al lado de la desigualdad, aquí no hay medias tintas, ni por las costumbres, ni por la religión, ni por nada… es una cuestión de Derechos Humanos no de creencias.
  • ¿Dónde queda la autoestima de las mujeres prostituidas?
  • Es necesaria una educación afectiva-sexual basada en relaciones recíprocas.
  • Hay que escuchar a las supervivientes, nadie mejor que ellas para explicar lo que pueden sentir.

Libros como: “Neoliberalismo sexual. El mito de la libre elección” Ana de Miguel, “El putero español. Quiénes son y qué buscan los clientes de prostitución” Águeda Gómez Suárez, Silvia Pérez Freire y Rosa María Verdugo Matés, contribuyen a que nos hagamos conscientes de la sociedad y el mundo en el que vivimos…

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