Museo del Prado: Sala Várez Fisa inaugurada por la Reina Sofía

Rafael Moneo se ha encargado de dirigir la decoración de la sala que desde su inauguración la semana pasada por la Reina Sofía, pasa a llamarse Várez Fisa, anteriormente sala 52 A, en la que desde el pasado mes de enero venía exhibiéndose un singular conjunto de obras españolas de arte medieval y renacentista, fechadas entre 1200 a 1500, donación de esta familia al Prado.

Artesonado, iglesia Santa Marina, s. XIV, León

La sala coronada por el artesonado procedente de la iglesia de Santa Marina de Valencia de Don Juan, (León) pieza de la donación ricamente decorada, acoge además de las obras donadas hace casi un año, otras cuatro que la familia Várez Fisa  ha accedido a depositar a largo plazo en el Museo.

Retablo San Juan Bautista, madera tallada y policromada, finales s.XIII, León.

La nueva sala puede verse en el recorrido de la pintura española del Románico al Renacimiento. El conjunto de doce obras enriquece y complementa a autores ya representados en el Prado, al mismo tiempo que contribuye a paliar algunas de las carencias del museo, particularmente las relativas a la corona de Aragón, origen de las colecciones propias del Prado

Retablo de la Virgen, Maestro Torralba, principio s. XV

Entre estas obras se encuentra una tan fundamental de este período como la Virgen de Tobed,  (h. 1359-1362)  tradicionalmente atribuida a Jaume Serra. Aunque es un ejemplo excepcional de pintura italo-gótica catalana, es mucho más valiosa si cabe como documento histórico,  porque está considerada como un ejemplo inusual de propaganda política, en la que Enrique de Trastámara se autoproclama como rey de Castilla años antes de la muerte de su hermanastro el rey Pedro I el Cruel (+1369), manifestando de este modo su aspiración a una corona que consideraba legítima.

Virgen de Tobed, Jaume Serra, h. 1359

Bajo el artesonado procedente del coro de la iglesia de Santa Marina en Valencia de Don Juan (León), obra única en el Prado por su tipología y dimensiones, (once metros y medio de largo y más de seis de ancho), que junto a la Virgen de Tobed –obra que se une a la  escasa representación de pintura italo-gótica en las colecciones del Museo y con la que el Prado expone el primer ejemplo de un retrato idealizado de los futuros reyes de Castilla, Enrique II y Juana Manuel con sus hijos, – se encuentran tres pinturas románicas de principios del siglo XIII procedentes de Cataluña y Castilla que completan una parte de la colección del Prado no suficientemente representada, en particular en lo que a pintura sobre tabla se refiere. Los dos frontales donados –el de Sollalong (Ripoll) del taller del Maestro de Lluçà y el de Arnedillo (La Rioja)- son de mayor calidad que el frontal de Guils que actualmente guarda el Museo. Por su parte, la pintura mural del Maestro de Sant Esteve de Andorra, suma a los ejemplos castellanos de Maderuelo y San Baudelio de Berlanga de Duero, una muestra del románico pirenaico, inexistente en el Prado, de sumo interés al estar influida por el nuevo arte bizantino que se difundió en los últimos años del siglo XII y que marca la transición al protogótico, patente en su preocupación por el volumen y la perspectiva.  Al legado se ha unido el retablo gótico de San Cristóbal, donado al Museo del Prado en el ya lejano año de 1970 y que, desde entonces, ha permitido conocer mejor a sus visitantes

la evolución del arte español desde el románico. Ecos de ese mismo estilo en la corona de Castilla, en una fecha tan tardía como 1400, se manifiestan aún en las pinturas del artesonado procedente de la iglesia de Santa Marina de Valencia de don Juan (León). Escenas sacras como la Santa Cena o El descenso al limbo se suman a otras de carácter profano -en mucho mayor número-, con temas cinegéticos, torneos, danzas, escenas amatorias junto a otros protagonizados por animales o monstruos, en ocasiones combatiendo entre sí, por no mencionar la reiteración con que aparecen los temas heráldicos: escudos de Castilla y León, de los Luna y de los Rojas.

La pintura italogótica y la del estilo gótico internacional son las que más se enriquecen con la ya citada Virgen de Tobed, italogótica, y el retablo del Maestro de Torralba de estilo internacional. Este último pintor, al que se identifica actualmente con Juan Arnaldin (documentado 1433-1459), trabajó en Zaragoza y en la comarca de Calatayud. Tanto este retablo -que se encuentra prácticamente completo y en buen estado de conservación-, como los dos que llevó a cabo para la iglesia de Torralba (Zaragoza), evidencian su acusada personalidad y permiten comprobar la riqueza de su gama cromática y las novedades iconográficas que introduce en la composición de los temas sacros. La tabla de San Andrés negándose a adorar al ídolo de Lluis Borrassà (documentado 1380-1424), adquirida por el Estado y procedente de un retablo de San Andrés que se hizo en origen para la catedral de Barcelona, es obra autógrafa de uno de los pintores más destacados del estilo internacional en Cataluña.

La pintura hispanoflamenca valenciana se refuerza con la incorporación del San Antonio Abad de Joan Reixach (hacia 1431-1486), que se suma al Tríptico con pasajes de la vida de Cristo de Louis Alincbrot, maestro brujense afincado en Valencia desde 1439, propiedad del Museo. Precisamente, la presencia en Valencia de Louis Alincbrot y de Luis Dalmau, que volvió a Valencia desde Brujas en 1436, es la que justifica que Reixach represente a san Antonio Abad con la imagen y el carácter monumental que le otorgó Jan van Eyck en el altar de Gante, que Reixach debió conocer. El hispanoflamenco castellano recibe la aportación de la tabla del Cristo de piedad entre los profetas David y Jeremías del burgalés Diego de la Cruz  -representado ya en el Prado- como un ejemplo tardío de uno de los pintores castellanos más relevantes.

San Gregorio el Grande y San Jerónimo, Pedro Berruguete, hacia 1500

La pintura de los inicios del Renacimiento se enriquece con las dos tablas de Pedro Berruguete con los cuatro Padres de la Iglesia latina, san Gregorio, san Jerónimo, san Ambrosio y san Agustín, que se suman a las que ya poseía el Museo del Prado. Su incorporación a las colecciones de la institución permite que quede magníficamente representada una faceta muy significativa de la obra de Berruguete, evocadora de su estancia en Urbino, de la que hasta el momento carecía.

 La escultura refuerza su presencia con las dos bras que se incorporan. El retablo de San Juan Bautista, de los inicios del gótico, debe valorarse por su rareza y su buen estado de conservación. La Virgen entronizada con el Niño, atribuida a Gil de Siloé, prácticamente idéntica a la que se conserva en la cartuja de Miraflores, es otra contribución importante, al ser Siloé uno de los artífices más destacados de la escultura europea del siglo XV. Tras su ingreso en el Prado se ha restaurado, eliminando los elementos añadidos, lo que ha permitido apreciar  mejor su calidad.

La sala Várez Fisa se completa con las cuatro obras que la familia Várez ha accedido depositar a largo plazo en el Museo. La más antigua, El tríptico del Nacimiento de Jesús del Maestro del Zarzoso (mediados del siglo XV), es una pieza singular, realizada en Castilla hacia 1450, por un pintor de origen nórdico que debió formarse en el estilo internacional, pero que accedió después al arte flamenco. Su técnica cuidada, su buen estado de conservación y la originalidad con que su autor trató los distintos temas representados hacen de este tríptico una pequeña joya.

Virgen entronizada con el niño, Gil de Siloé, alabastro policromado, h. 1500

La Virgen con el Niño de Juan de Flandes  es una copia con variantes de un modelo creado en el taller de Memling. El Nacimiento de Cristo con el donante de Fernando Llanos,  de hacia 1506-1507, permite conocer el estilo del mejor Llanos tras colaborar con Leonardo da Vinci en la Batalla de Anghiari del palacio de la Signoria de Florencia.  La oración en el huerto de Paolo de San Leocadio (1447-1520), realizada cuando el pintor estuvo al servicio de la duquesa de Gandía (hacia 1500-1512), permite conocer su estilo en plena madurez, cuando ya llevaba más de treinta años trabajando en Valencia. El Prado posee la Virgen del Caballero de Montesa, obra maestra del pintor,  perteneciente a la primera fase de su actividad en tierras valencianas. Gracias a esta Oración en el huerto depositada ahora en el Museo, de técnica muy cuidada y en muy buen estado de conservación, los visitantes podrán comprobar la evolución de este pintor italiano que, con su llegada a Valencia en 1472, como parte del séquito del Cardenal Borgia, futuro papa Alejandro VI, se inicia el Renacimiento en la corona de Aragón.

Esta donación se suma a la generosa secuencia de donaciones que, a lo largo de la casi bicentenaria historia de la pinacoteca , han enriquecido extraordinariamente sus fondos fundacionales. El nombre de José Luis Várez Fisa se une así por por derecho propio a los de Ramón Errazu, Pablo Bosch, Pedro Fernández Durán, Francesc Cambó y la marquesa de Balboa.

 José Luis Várez Fisa (Barcelona, 1928) es ingeniero, empresario y un apasionado coleccionista que, a lo largo de su vida, ha reunido un importante número de piezas de distintas técnicas, épocas y estilos. Siempre ha manifestado siempre una gran devoción por el Museo del Prado. A las donaciones que se exponen en la Sala Várez Fisa hay que añadir, en 1988, una obra de Orazio Borgianni (1575-1616). Fue nombrado vocal del Museo del Prado en 1980 y de nuevo en 1986. Su labor de mecenazgo ha sido reconocida con la imposición de la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio y, recientemente, en el año 2012, con la concesión, junto a su esposa, de la Medalla de Oro de las Bellas Artes.

Teresa Fernandez Herrera
Algunas cosas que he aprendido a lo largo de mi vida. Soy Licenciada en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid, master en Psicología del Deporte por la UAM, diplomada en Empresas y Actividades Turísticas, conocedora de la Filosofía Védica. Responsable de Comunicación y Medios en Madrid de la ONG Internacional con base en India, Abrazando al Mundo. Miembro de la British Association of Freelance Writers. Certificada en Diseño de Permacultura. Trainer de Dragon Dreaming, metodología holística para el crecimiento personal, grupal y comunitario en el amor a la Tierra. Colaboradora en Periodistas-es y en las revistas Natural, Verdemente, The Ecologist para España y América Latina. Profesora de inglés avanzado.

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